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TELEGRAMA DE GARDEL A SU MADRE Por
Ana Turón
El 28 de octubre de 1931 Gardel se ausenta rumbo a Europa en el CONTE ROSSO para regresar en diciembre de 1932. Si bien el motivo de este viaje obedece a compromisos cinematográficos -motivo por el que sus guitarristas no lo acompañan-, se presenta en Radio Colonial de París y registra grabaciones en Barcelona con el acompañamiento del piano de Juan Cruz Mateo, Joaquín Solsona en violín y Rafael Iriarte en guitarra. El 2 de julio de 1932 envía a su madre el siguiente telegrama:
Tal vez quepa recordar que en 1932 el apoderado de Gardel era José Razzano para encontrar en estas pocas palabras la desconfianza que el Oriental despertaba en su ex compañero de dúo, quien prefiere derivar este cobro a Armando Defino. Ya en su correspondencia privada Gardel solicitaba a este fiel amigo que tomara cartas en sus asuntos, ante la evidente mala administración de Razzano y será al año siguiente cuando esta situación se encauce y Defino sea no sólo su apoderado de hecho, sino también de derecho. Significativo resulta también que, al referirse a su madre el cantor la nombre como “Gardel” y no “Gardes”, hecho que acaso encierre una manera subliminal de reconocimiento de sus lazos sanguíneos; una forma de expresar que Gardel no era su nombre artístico sino una leve deformación de su apellido. En
cuanto a la suma de dinero girada, nos preguntamos cuál sería el
equivalente actual, después de tantos cambios de moneda, y encontramos un
buen parámetro: siete mil pesos pagó Gardel
en 1933 por su caballo Mocoroa, y la misma cantidad le costó Explotó,
con pocos meses de diferencia.
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