“Es
una irreverencia al silencio de los muertos”. No se quien la
dijo, pero siento la frase como mía.
Da
la impresión que en sus escritos, Ricardo Ostuni siente un
placer especial en encontrar en Berta Gardes muchos defectos y
ninguna virtud. En cierta forma, deja la misma sensación cuando
pretende historiar la vida de Carlos Gardel. Para él todo lo
escrito seriamente sobre el “Máximo”, carece de valor..
En
cada oportunidad que debe mencionar sucesos conocidos y probados
los califica,
despectivamente, como productos de “la historia
oficial” de Carlos Gardel, pretendiendo descalificar con esas
tres palabras a todo lo que investigadores serios y amigos del
cantor escribieron sobre él. Es decir que desde un principio,
Ostuni prefiere echar sombras sobre todo aquello que se oponga a
sus ocultos sentimientos. Y digo “ocultos” , pues como buen
esgrimista de “dobles discursos”, en oportunidades él mismo
pone en duda lo que en otras oportunidades afirma.
Dice,
por ejemplo, refiriéndose a Gardel que “Hay temas vinculados
directamente con la verdad de su vida, que jamás fueron
investigados a fondo.” Para justificar sus palabras agrega
.... “Uno de ellos, es la verdadera personalidad de Berta
Gardes” , como si un pretendido cuestionamiento a su madre,
diera por tierra con todo el cúmulo de escritos veraces
inspirados por nuestro querido Zorzal.
Sin
embargo el “jueguito” es fácilmente detectable: Echar
sombras primero sobre la madre de Carlos, para luego presentar, como serio, el trabajo del uruguayo Eduardo Payseé González
en el cual el autor trata – en cuanto a Gardel - “de
afianzar la tesis de su nacimiento en Tacuarembó.” ¡Craso
error!
Con
toda impunidad dice Ostuni refiriéndose a doña Berta:
"Las sombras de su vida empiezan desde el propio
nacimiento. Se ha aceptado que nació en Toulouse el 14 de junio
de 1865. Sin embargo nunca apareció su partida de nacimiento,
buscada por varios investigadores” y ante esto yo me pregunto
: ¿Qué importancia reviste este hecho puntual en la vida del
“Máximo”? ¿Doña Berta no existió?
Continúa
*embarrando la cancha* al decir “ Vital Gardés; hermano o
hermana de Berta”, como si no fuera público y notorio que se
trataba del hermano Jean, no de una hermana.
¡Varón, no mujer! ¿Lo entendés Ostuni?, además Vital era
el padre de Berta. ¡Hasta en eso le erraste!
Pero
no importa, para él todo vale con tal de confundir, incluso
cuando dice “Charlotte Gardés, la hermana (de Berta Gardés)
fallecida el 11-7-50 a los 81 años.”, cuando ha quedado
probado que Charlotte Laurence fue la esposa de Jean y por
lo tanto cuñada de la madre de Carlos y no su hermana. ¡Miente,
siempre miente!
Luego,
continúa desinformando a la gente al decir “Heléne C.J.
Camares se casó en segundas nupcias con Louis Carrichou cuando
tenía 67 años” y que “De esta nueva unión no nacieron
hijos”. Esto es así a medias, pues antes de casarse
legalmente Louis y Helène tuvieron un hijo de nombre Charles
Carrichou, el ya célebre “Carlitos” de la foto oval vestido
de militar. Además de pensar que suena a "ingenuidad"
decir que una mujer de 67 años no procreó luego de su
casamiento.
Agrega más adelante: “Es interesante señalar
también que en el Monumento a los nativos de Toulouse muertos
en la guerra del 1914, figuran entre muchos otros nombres, los
de Julien, Armand, León y Charles Gardes con
indicación de los respectivos regimientos a los cuales pertenecían.”
Esta
aseveración es falsa, pues en dicho monumento ubicado en el
cementerio de "Salonique", también
llamado "Terre Cabade", no figura el nombre de Charles
Gardes. Como prueba de ello encolumno, por orden alfabético,
los nombres más cercanos que sí figuran en él y donde puede
apreciarse, además, que el nombre de Julien corresponde a una
persona de apellido Gardel y no Gardes:
GARDE
Sebastien 170 RI
GARDEL
Julien 24 BC
GARDERY
Philippe 53 RI
GARDES
Armand 57 RA
GARDES
Leon 3 RZ
GARDEUX
Georges 344 RI
GARES
Bernard 27 BTS
Como
se puede apreciar, no figura el nombre GARDES Charles.
Es preciso aclarar que como consecuencia de investigaciones
serias, se han obtenido CONSTANCIAS expedidas
especialmente por las Autoridades Militares Francesas,
donde se puede leer el expreso reconocimiento de las mismas,
respecto a que ninguna persona de ese nombre y
apellido estuvo incorporada a las armas de la República. Otra
mentira y van ya muchas, al menos así lo creo yo.
Ostuni
luego dice: “Queda por investigar, siguiendo la tesis
uruguaya sobre la existencia de dos criaturas ligadas a Berta
Gardes, si el citado Charles inscripto en el monumento, no es
otro que Charles Romuald nacido en Toulouse el 11 de diciembre
de 1890. De ser así se explicaría su desaparición de la
Argentina, nunca debidamente argumentada por los
historiadores uruguayos.” Por fin un mínimo
reconocimiento respecto a que los citados escritores
no probaron algo. ¡En hora buena!
Frente
a lo dicho en el párrafo anterior yo me pregunto ¿Investigar
que? , si el nombre Charles Gardes
no está inscripto en el monumento. ¿Cómo se puede dar por
cierta una falsedad? Todo es muy poco serio y parcial.
Es
importante consignar que Ostuni dice estas mentiras no
por casualidad, sino para de esa manera, traer al tapete la otra
absurda fábula creada por los uruguayos respecto de la
existencia de dos criaturas ligadas a Berta Gardes. Cuanta
ligereza, cuanto invento, en fin ¡Cuanta mentira!
Ostuni
termina uno de sus trabajos con esta frase: “ Finalmente cabe
acotar que el margen izquierdo de las Actas de Nacimiento, se
reserva para diversas anotaciones, entre ellas los decesos.
Tanto en el Acta 280 de 1890 correspondiente al nacimiento
Charles Romuald Gardes, como en el Acta 1282 de 1865 referida al
de Berta Gardes (antes había escrito que no había constancia
de este nacimiento), no figuran sus fallecimientos. Es lícito
suponer, entonces, que para el Registro Civil de Toulouse Carlos
y Charles son, hasta hoy, dos personas legalmente distintas.”
¡Esto dicho por Ostuni resulta – por lo menos – risueño!
Al
expresarse así, demuestra una total falta de respeto a la
verdad. Primero: El Acta de Nacimiento de Charles Romualdo
Gardes lleva el número H 2481 del Registro Civil de la Alcaldía
de Toulouse, asentada en el libro N-1890-2, folio 311” y no
los números citados por Ostuni. Segundo: El que en la partida
de nacimiento no se haya luego inscripto la muerte de Carlos, es
algo natural en los casos de tantos y tantos emigrantes que
fallecieron en el exterior y que nunca nadie se preocupó por
hacer registrar su muerte en su país de origen, lo cual tampoco
le interesaba hacer al Estado, porque estas personas “cívicamente”
ya no existían.
Y
por si esto fuera poco, he averiguado que la inscripción del
fallecimiento al margen del Acta de Nacimiento no es
obligatoria, sino optativo de cada familia. Así lo determina la
ley francesa.
También
en su libro especula nuestro "historiador" con el número
7 de la fecha del Testamento Ológrafo y dice que fue agregado
después y además que en el citado documento hay
enmiendas; todo lo cual ha quedado descartado por pericias
realizadas por equipos especializados.
Estas
cosas, agregadas a las anteriormente mencionadas, permiten
considerar que Ostuni no dominaba correctamente el tema al
momento de escribir y que había en él no sólo
desconocimiento, sino también carencia de objetividad
al momento de apreciar el "valor" de las pruebas. Por
ejemplo, no le ha dado relevancia a los propios escritos de
Carlos Gardel y siempre se ha mostrado más proclive a aceptar
las fantasías de los textos uruguayos; todo lo cual lo llevó a
comete errores groseros.
Estas chicanas
muestran como ciertos presuntos investigadores sacan, a la
ligera, conclusiones equivocadas que luego se ufanan en
proclamar como ciertas y así tejen fábulas en lugar de
escribir la verdadera historia. En tres palabras: ¡No son creíbles!
Es
por ello que debemos rechazar todo estos “trabajos” por no
ser confiables, máxime teniendo en cuenta que – como es
usual en estos casos – siempre se utiliza el verbo en su
tiempo potencial, jamás en el afirmativo y es lógico que así
sea, pues utilizando las palabras “podría”, “sería”
o “habría” , se pueden decir cosas que no
son necesario probar, basta solamente con mencionarlas.
En
cambio cuando se afirma algo, eso hay que probarlo y estas
personas no tienen nada con que probar sus aventuradas
presunciones e interpretaciones. Estos pretendidos estudios están
completamente vacíos de contenido creíble.
Amigos:
Gardel nació en Francia, lo demás es “cartón pintado”.
Para
terminar, deseo expresar mi agradecimiento al señor Georges
Galopa, Vicepresidente de la Asociación Gardeliana de Toulouse, que se preocupó en responder a mis inquietudes, haciéndome
llegar el material probatorio de cuanto he dicho.
José
Pedro Aresi
febrero
del 2004