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Nota
de la Revista Tanguera numero 27,
se desconoce la fecha de publicación.
GARDEL,
CANARO, ELKIN
Refiere
en sus "Memorias" Canaro que a raíz del regreso de
Gardel de sus habituales incursiones por el extranjero, realizaron en la
entonces Radio Nacional (hoy Belgrano) una audición extraordinaria. El
gran cantor, traía como novedad de su película "Melodía de
Arrabal", su tango "Silencio".
Aquel
programa excepcional, contó con el concurso de ambas y fue dedicado
integramente al doctor León Elkin, brillante profesar laringólogo
argentino, respetado y querido por todo el ambiente.
Este,
que se encontraba en los estudios de transmisión, ignoraba por
consiguiente, lo que iba a acontecer minutos después. Y fue así que el
locutor de la emisora Pablo Osvaldo Valle anunció: "Este programa
y el tango "Silencio" que han de protagonizar Carlos Gardel
con la orquesta de Francisco Canaro, estará dedicado al doctor León
Elkin, el mago de las gargantas de los artistas".
Comenzó
el tango y dos gruesos lagrimones corrieron por las mejillas del
facultativo, que impresionado por el gesto sólo atinaba a decir:
---Qué
cosas tienen estos muchachos... qué buenos... qué generosos son".
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| REGRESABA EL 14
DE MAYO DE 1940 DE EUROPA, CANARO. CUANDO JUNTO A CORDIALES
AMIGOS QUE AGUARDABAN SU REGRESO, ESTABA, ENTRE OTROS, EL DOCTOR
LEON ELKIN. |
Aporte:
Jorge Muscia, 10 de julio de 2004
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Una
foto de Gardel dedicada al Dr. León Elkin:
"Al gran amigo y mejor gentlemen, el Dr. Elkin con gran simpatía y admiración Carlos
Gardel. New York, 22-3-35" |
Escritos
periodísticos de Julio Sosa
por Cristina
Salinas
Siluetas
porteñas.
Hoy: León Elkin
Amigos
de TANGUERA:
Cuando esta inquietud mía de escribir, tan vieja y tan querida,
traspuso el plomo del anonimato, y llegó a la generosa consideración
de los lectores, alguien que me merece profundo respeto y afectuosa
admiración, dijo por radio, que lo que yo hacía era periodismo
auténtico. ¡Gracias, Julio César Marini!. Yo personalmente no estoy
seguro de merecer tan brillante calificativo, y me inclino a creer, que
ese veterano, popular y querido "flaco" Marini, ese gran
corazón de piernas largas y mano cálida, se dejó arrastrar por el
afecto que me profesa, y que, me honro en corresponder. No se si lo que
hago es periodismo. Lo único que puedo asegurar, es que me anima al
hacerlo, el mas puro y sincero sentimiento de justicia, para aquellos
que, en una u otra forma, contribuyen a mantener y elevar el prestigio
de nuestro segundo Himno. Por eso hoy, les hablaré de alguien que
jamás, o por lo menos muy rara vez, ocupó el primer plano en el
periodismo tanguero, a pesar de que muchos de los primeros astros y
estrellas de nuestra canción, le deben su carrera, algunos su fortuna y
muchos, como yo, la alegría de vivir, y la inefable sensación de
sentirme alguien... Nuestra figura de hoy no es músico, no es cantor ni
compone tangos, y sin embargo, es una de las más auténticas
"Siluetas Porteñas" de nuestra galería, y salvando
distancias tiene la importancia de un técnico mecánico para un coche
de carrera, la de la savia para el árbol, la del sol y la lluvia para
el trigo. Todo esto envuelto en una generosidad sin límites, porque el
también es un gran artista. Es un hombre de ciencia. Es el doctor León
Elkin y es evidente que detrás de su deslumbrante inteligencia y de sus
manos maravillosas, está Dios... No sé si estas palabras mías
llegarán a su esfera, pues por razones lógicas de profesión, su
círculo está distante, pero solo su círculo, pues él, está
constantemente cerca de todo aquel que usa su voz para ganarse la vida,
ya sean estos cantantes, actores, oradores o maestros. Por eso, los
intérpretes del tango, debemos hacer público nuestro reconocimiento a
este gran médico, que lucha por nosotros, desde el severo recinto de su
consultorio. Las paredes del mismo, cubiertas totalmente por el
testimonio agradecido de artistas mundialmente famosos, hablan
elocuentemente de su eficiencia sin igual como laringólogo, y también,
tal vez él no lo sepa, como médico de almas... Al entrar a su
consultorio de la calle Arroyo, nos recibe como infundiéndonos
confianza, la amplia sonrisa de Carlos Gardel. Cuando a mi vez entré
hace cinco años, me acerqué a su retrato, con un nudo en mi garganta
enferma, y pude leer al pie de la foto: "A mi gran médico y amigo
León Elkin, a quien debo el milagro de conservar una garganta perfecta.
Carlos Gardel" ¿Hace falta agregar algo más?... Doctor,
permítame usted finalizar estas palabras con mi oración más querida:
Padre Elkin que estás en la tierra...
JULIO
SOSA
Fuente:
http://www.terapiatanguera.com.ar/Poemas/escritos_periodisticos_sosa.htm |