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Ejerció la crítica
teatral en el diario "El Telégrafo" y otros periódicos antes de
ser autor de teatro al cual dio su primera obra, la revista
intitulada "La sorpresa del año",
estrenada en el escenario del "Sarmiento" el 24 de diciembre de
1927 y que escribiera en colaboración con Humberto Cairo (Oriac).
Estrenó luego "Los modernos mandamientos" escrita con
Alberto Ballestero y D. Gainza; "Melodías de arrabal", "¡Qué
quieren los brasileños!", "Piernas locas, rojas bocas",
"La vida se va en canciones", "Está abierta la
heladera", "Ya están secando con Broadway", "La
plata de Bebé Torres", escritas con Pablo Suero y Manuel
Sofovich; "Opera en jazz", "Piernas de seda" y "Un
directo al corazón" que las escribió con Antonio De Bassi,
Antonio Botta y Carlos E. Osorio; "Gran circo político"
con Julio Filiberti Escobar y algunas otras.
Radicado en París a fines
de 1931, fue con la compañía del teatro "Sarmiento", dedicose al
cine, actividad que lo llevó al lado de Carlos Gardel
escribiendo el argumento de casi todas sus películas: "Melodía
de arrabal", "Espérame", "La casa es seria",
allí en la Ciudad Luz; "Cuesta abajo", "El tango en
Broadway", "El día que me quieras", "Tango bar",
en Nueva York y todas las canciones de las mismas. Así junto al
gran cantor, se hizo de la popularidad que hace que siempre se
recuerde su nombre como el de aquél.
Antes de emprender la
fatal gira que terminó tan desgraciadamente en Colombia, tanto
Carlos Gardel como Alfredo Le Pera dejaron grabadas sus
impresiones sobre sus películas, sus canciones y sus futuros
trabajos para la nueva marca que los contrató en Nueva York.
Dijo Gardel: "Queridos amigos de la América Latina, de mi
tierra y de mi raza; la casa Victor; quiere que les anuncie la
firma reciente de mi contrato de exclusividad con ella, y lo
hago muy gustoso porque sé que nuestras grabaciones serán cada
vez más perfectas y encontrarán en ustedes, oyentes cordiales e
interesados. Yo acabo de terminar dos nuevas películas
Paramount, "El día que me quieras" y "Tango Bar", y voy a
comenzar una gira que comprenderá Puerto Rico, Venezuela,
Colombia, Panamá, Cuba y México. Luego visitaré otros países de
nuestra lengua, donde espero tener el gusto de saludarlos
personalmente. Estoy ahora en los estudios Victor, de Nueva
York, registrando las canciones de El día que me quieras, la
película que quiero de todo corazón y que dedico a los amigos de
España y de la América Latina. Estas canciones, como las de
Tango Bar, las encontrarán ustedes en discos Victor, y ahora
cedo el micrófono a mi amigo Le Pera, que es el autor de mis
películas y de la letra de mis canciones".
Por su parte Le Pera
expresó: "Yo felicito a Gardel y a la casa Victor por este
contrato y en cuanto a mí mismo, el placer de ver registradas
mis composiciones en discos de magnífica calidad, se agrega la
satisfacción de saberme interpretado por un artista del gran
talento de Gardel". (Alguien dijo, y bien: "¡Hermanados
en el arte y en la muerte!").
Cuándo se conocieron
Gardel y Le Pera? Se dijo que fue en París a raíz de una crítica
adversa que hiciera el autor del cantor. Sin embargo, resulta de
gran interés lo que dice el actor Tomás Simari al respecto, en
su libro "¡Mi Historia la escribo yo!" página 51: "Corría el
año 1923. Terminada mi actuación en la sala del centro, el
siempre animoso José Martínez, me apalabró para formar compañía
y presentarme en su nuevo teatro de verano, sito en la calle
Pasco, entre Cochabamba y San Juan. (...). Tenía para mi
administración a un jovencito reconcentrado y muy inteligente,
que mientras llenaba los bordereaux, escribía letrillas de
tango. Su nombre? Alfredo Le Pera. Me acompañaba también en
pleno éxito de su trayectoria la cancionista Azucena Maizani que
allí justamente hizo gala de su amplio repertorio, con la
emoción de su personalidad. Representamos en tarde de lluvia
torrencial, sobre chapas que captaban apenas el eco, "El
Casamiento de Chichilo". Llegó Carlitos Gardel y así conoció en
el Teatro de Verano al gran pibe Alfredo Le Pera. Que de antes
habían confraternizado? No lo creo. Pero lo único cierto, es que
ambos se tomaron de la mano para el éxito popular, que sólo el
dolor de Medellín pudo quebrar".
Uno de sus primeros
tangos "El Carillón de la Merced", que escribiera con Enrique S.
Discépolo en Santiago de Chile cuando realizara por el país del
Pacífico una gira teatral por 1928 ó 29, mereció ser grabado por
Gardel.
Fuente:
chez.com
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