Reportaje publicado en el diario Crítica el jueves 25 de marzo de 1926.
Las dichas de Gardel


Sus chamuyos.

Nota del 1 del 8 de 1995.

España está saturada del alma dolorosa y lasciva del tango...

Carlos Gardel (sic) se hubiera quedado allá -tan espléndidamente lo recibieron- si no fuera porque Buenos Aires le tira como una mujer querendona. Santiago Rusiñol, el exquisito maestro, es un cultor decidido del tango argentino y todos cuantos han pasado por aquí añoran el lunfardo y el mate.

A Carlos Gardel no hay necesidad de presentarlo. Él y Razzano constituyen los intérpretes por excelencia de la canción criolla, y cuando modulan las notas lascivamente quejumbrosas de un tango compadrón diríase que el ambiente se satura del alma arrabalera. Ellos son sobre todo Buenos Aires, Buenos Aires que sufre y que trabaja y que en las noches porteñas, en aquellos barrios suburbanos adonde no llegan el pavimento y el alumbrado, tiene vaguedades cómplices, se venga a su manera de ese cosmopolitismo estúpido que ha invadido, como una plaga, la calle Florida y la Avenida de Mayo.

Gardel-Razzano son Buenos Aires y Buenos Aires es Gardel-Razzano. Tan íntima es la compenetración entre los artistas y la opulenta ciudad. Y por eso cuando Gardel se fue a España no parece sino que el alma de Buenos Aires hubiera emigrado, y que la ciudad, sin alma, se hubiera quedado tirada en un rincón, como esos ridículos payasos a quienes se les rompió la cuerda.

Pero Gardel ha vuelto

Pero Carlos Gardel ha vuelto. -No podía -nos dice- resistir por más tiempo la nostalgia de este Buenos Aires que no sé qué embrujo posee para nosotros. No es que me hayan tratado mal en España. No, por el contrario, mi gira ha sido una carrera triunfal. Pero, ¡vamos! A uno le tira Buenos Aires.

-¿Cuánto tiempo estuvo ausente? -le preguntamos.

-Saquen ustedes la cuenta: salimos el 17 de octubre, en el Principessa Mafalda.

-¿E iban?

-A Barcelona, con la compañía De Rosa. La compañía se presentó y obtuvo un éxito extraordinario.

-¿ Y usted?

-Yo lo hice cinco días después.

-¿Y?

Entrá nomás en Cataluña

-Juzguen ustedes el exitazo con sólo este dato: un propósito mi contrato eran cantar diez días y tuve que quedarme dos meses... El público me tomó lo que se llama un verdadero cariño.

-¿Y qué tal el público catalán?

-¡Admirable! Un público inteligente, que cuando se encariña con un artista es capaz de todos los sacrificios.

-¿A usted lo conocían?

-Personalmente no. Estuve alguna vez en España, aunque en gira de paseo. Pero me conocían por los discos.

-¿ Tiene aceptación la música criolla en Barcelona?

-Tiene aceptación loca.

-¿Qué canciones suyas tuvieron más éxito?

-¡Entrá nomás!, ¡Fea!, Buenos Aires... entre los tangos. Y entre los estilos, La mariposa, la salteñita, etc. La verdad es que les gustaban todas. ¡Entrá nomás!... en primer lugar, el público la pedía cada vez que salía al escenario. Y aunque mi repertorio consta de más de cuatrocientas canciones, no había manera de eludirla. Cuando no figuraba en el programa tenía que cantarla extra.

-¿Cómo terminó la temporada?

-Como la había empezado: brillantemente. Las damas de Barcelona organizaron una manifestación en mi honor, por la noche de mi beneficio que... ¡vamos!...

El Noy hace una predicción

-Terminé la temporada y me quedé descansando unos veinte días. Dos meses y medio de cantar a toda hora es para fatigar a cualquiera.

-¿ Y qué tal ciudad, Barcelona?

-Una bella ciudad. Y muy moderna, por cierto, edificación magnífica, grandes avenidas, calles espléndidas. Y, por sobre todo, un panorama encantador. Barcelona está como metida en un pozo, rodeada por las colinas entre las que se destaca Montjuich.

-¿ Y la famosa Rambla?

-¡Ah! sobre la Rambla -nos dice Gardel sonriendo- tengo que contarles una anecdota.

Y, mientras nos preparamos a escucharle, Gardel saca un cigarrillo -el quinto o sexto de la entrevista- y lo enciende.

-En Buenos Aires, -nos dice- conocí a un mozo de café, un catalán muy simpático a quien todos le decíamos el Noy. "Si vas a Barcelona no dejes de ir por la Rambla. Pero ten seguridad de que los pájaros no te van a dejar limpio..." ¿Por qué?, le pregunté intrigado. Pero el Noy se mantuvo en su mutismo. Llegué a Barcelona. Y fui a la Rambla. Y no bien había caminado una media cuadra, cuando ¡zaz! siento que algo cae sobre mi sombrero ... Melo quito y justo: lo que me había dicho el Noy. Sigo caminando, intrigado, y después de un rato ¡zas! nuevamente aquello...

Agarrá por el medio...

-La verdad es que era para morirse de rabia. Y, lo que más me molestaba era que los pájaros parecían ensañarse en mí. Marchaba malhumorado cuando me encontré con Juárez...

-¿El actor?

-El mismo. Un excelente amigo y un gran camarada. Le conté mi contratiempo. Y con ese buen humor suyo, que no lo abandona en las situaciones más difíciles, lejos de tomar en serio lo que me ocurría limitóse a lanzar una carcajada. "Es lo que les pasa a todos los extranjeros", me dijo por toda respuesta. Es claro que una respuesta así no me sacaba las dudas... Bueno, le dije, amostazado, ¿qué debo hacer para evitar esto? ¿sacar carta de ciudadanía? "¡No, hombre! Simplemente agarrá por el medio!", me respondió en criollo. Y entonces advertí que todo el mundo, lejos de buscar la sombra amable de los árboles tapizados de pajarillos, tomaba el centro.

"La cuesta de enero"

-¿Y de Barcelona?

-Pasé a Madrid. De Rosa había tirado pará otro lado, y yo me fui contratado al Romea. Tenía un miedo bárbaro...

-¿Por qué?

-Porque atravesábamos la "cuesta de enero". Durante aquellos días Madrid es un cementerio. No se ve un alma por las calles, y las mejores compañías tienen que cerrar sus puertas por falta de público... El empresario me convenció, y como no tenía otra cosa que hacer, agarré viaje. Iba por diez días y trabajé un mes, día y noche. ¿Para qué le digo más? Aquello fue el acabóse. Estaba terminando la temporada en Madrid cuando recibí un telegra-ma anunciándome que Razzano estaba enfermo, no era grave la cosa, pero por las dudas había que liar los bártulos. No obstante no pude omitir una temporada en Vitoria que tenía comprometida. Fui a estrenar el teatro principal de la villa, un teatro coloso para el pueblo con dos mil plateas...

-¿Y?

-Fui por cinco funciones y tuve que hacer diez. Y aunque tenía contrato hasta junio, para seguir en Zaragoza y Valencia, tuve que rescindirlo y venirme. Y, asimismo, tuve que rescindir un contrato en el Maravillas, un lindo teatro madrileño, cuya apertura debía hacer.

Nota: el texto fue acompañado por una pequeña fotografía con el siguiente epígrafe: "Carlos Gardel: ¡Se hubiera quedado en España de bien que lo trataron!".

Reportaje publicado en el diario Crítica el viernes 15 de junio de 1928.

Carlitos Gardel viene convertido en un "hincha" del Barcelona

Sabíamos que Razzano, el socio y compañero de Gardel, había salido hace unos días rumbo a Río de Janeiro; sabíamos también que éste pese a que se lo creía en Europa habíase embarcado para nuestras tierras y así supimos también que ambos componentes del dúo llegaron a bordo del Conte Rosso. Nos pusimos en la tarea de encontrar a Gardel, cosa más (difícil de lo que parece, al día siguiente de su llegada. Ejercitando nuevas condiciones de sabueso, no tardamos en dar con la pista de un automóvil, el cual tenía relación con nuestro interesado. Y permaneciendo a la vera del coche, dimos con el mago del tango y del cantar criollo.

Carlitos Gardel vuelve casi lo mismo que se fue: un poco más grueso y un poco más... ¿cómo diríamos?, "europeizado". Nos habla sonriente, a borbotones, con una alegría joven y optimista; esa alegría y ese optimismo que rebosan los buenos argentinos, de retorno al terruño.

-He hecho una gira de siete meses, pero hubiera podido permanecer siete años; tal es el favor que me dispensa el público de los escenarios europeos. He venido porque he sentido una gran necesidad de volver a los míos, a nuestra Buenos Aires que tanto extrañamos estando lejos de ella. Y finalmente para grabar discos y estudiar y preparar las novedades últimas, que no conozco, antes de presentarme ante el público de París.

-Tiene ya convenios en ese sentido ?

-Sí; tengo contrato firmado por una temporada de un año, inaugurando el nuevo cabaret Florida, en los altos del Casino de París. Luego, debo hacer una gira por Niza, Cannes y Biarritz. Pero voy a preparar aquí, para agregarle a mi número, una pequeña orquesta con la cual me acompañaré los tangos cantados. Aquellos que sólo tiene dicción, seguiré con las guitarras.

-¿Qué tal plazas españolas?

-Maravillosas. Toda España, y en especial Madrid, Barcelona, Santander, San Sebastián Bilbao me han brindado un aplauso rotundo. Sobre todo en Barcelona, puede decirse que uno se encuentra en su casa. Con compañeros tan gentiles y distinguidos como Samitier, el gran delantero que en breve conocerán en nuestro país, no es posible tener ni siquiera un momento de añoranza. Samitier y Piera, son, no sólo dos perfectos caballeros, sino también dos colosos del football; el día del partido contra el Real Sociedad por la final de España, lastimado en la cabeza y con todo el cuerpo golpeado, realizó el mejor partido de que quede memoria.

-Sabemos que los muchachos del cuadro argentino encontraron en usted un compañero.

-No tanto. Hice lo posible por hacerles menos triste la ausencia; les acompañé una cena en lo de Frascatti, que terminó en una champañada en Palermo, de Montmartre. Eso es todo.

-Y ahora, qué piensa hacer aparte de lo que nos ha dicho?

-Casi con toda seguridad, antes de mi partida, que será el 11 de setiembre, he de trabajar un mes en uno de los teatros de Buenos Aires. ¡Tengo ansias de ver a mi público porteño!

-¿ Y ese espléndido automóvil que ha traído?

-Es un "Gran Paige", modelo 1928, del cual todavía creo que no hay aquí. Me lo regalaron los catalanes. ¡Figúrese si no es cosa de guardar tan lindo recuerdo de ellos!

-Bueno, Carlitos, esperamos poder irlo a aplaudir antes de que se vaya de nuevo.

-Ya tendrán oportunidad; con toda seguridad.

Nos alejamos de Gardel, pero no hemos caminado mucho, cuando éste nos llama: algo se le ha olvidado.

-¿Sabe una cosa, amigo cronista?, que Samitier se pasa el día cantando Dandy, No te engañes corazón y Adiós muchachos. Y lo hace bastante bien.

Nota: Acompaña el artículo una foto de Gardel y dos jugadores del Barcelona con el siguiente epígrafe:

"Gardel junto al lecho de Platzko, guardavalla del Barcelona herido en el partido por el campeonato de España. Sentado en el lecho, el mago Samitier, también herido".

Reportaje publicado en el diario La Razón el 21 de agosto de 1931.

Vino un núcleo de artistas en el “Conte Verde”

Perezosamente, con la despreocupación lógica de una mole gigantesca que no logra mellar la justificada impaciencia de los que llegan y el anhelo de los que esperan -anhelo que se traduce en gritos inarticulados que se disparan en todas direcciones sin dar nunca en el blanco- atraca el Conté Verde en el desembarcadero de la dársena. Son las dos de la madrugada. En el desembarcadero los que aguardan se han dividido en tres bandos: el familiar, el político y el farandulero. Las familias agitan pañuelos, los políticos aplauden y vitorean, los faranduleros llaman por sus nombres de pila a dos astros de la canción y de la pasarela: Gloria Guzmán y Carlos Gardel. Carlos Gardel viene acompañado por el empresario del cine-teatro Broadway, señor Augusto Álvarez. El señor Álvarez se apresuró a recibirlo en Montevideo. Su objeto es fácil de preverse: un contrato.

-En efecto -dice Gardel- he firmado un contrato para actuar en el Broadway.

-¿Debut?

-El 11 de setiembre.

-¿Cuándo piensa regresara Europa?

-Tal vez muy pronto. La Paramount me llamará por teléfono desde París dentro de unos quince días. Será para fijar la fecha de mi regreso.

-¿Para filmar?

-Eso es. Tengo comprometidas tres películas...

-¿Qué puede adelantar acerca de Luces de Buenos Aires?

-Aún no la he visto. Por lo demás considerando los trabajos que han hecho, puedo asegurarles que se trata de una superproducción. Acá se exhibirá dentro de unos quince días. Estoy ansioso de verla, ustedes no se imaginan cuánto.

Carlos Gardel es solicitado continuamente por los fotógrafos. Ya solo, ya en compañía de Gloria Guzmán o de Augusto Álvarez, se apresta a sonreír ante el estallido del magnesio. La conversación se reanuda de tanto en tanto con preguntas indiscretas del reportero, con respuestas discretas del popular cantor.

-Dénos una impresión personal de su estado en Europa...

-En una sola palabra querría expresar todas las sensaciones que he probado allá Pero esa palabra no existe. Sin embargo me he enterado que ha sido creada una academia de la lengua; habrá que pedirle que la invente...

-Se ha repetido su éxito ante el público?

-Todo éxito que yo tenga por pequeño que sea, colma por demás mis pretensiones.

Carlos Gardel tropieza con un amigo que ha venido a recibirlo. Lo dejamos prendido a ese abrazo.

Nota: El contenido de la publicación se completa con reportajes a otras figuras que viajaban en el Conté Verde: el tenor dinamarqués Lauritz Melchior, la soprano alemana Frida Leider y la nombrada Gloria Guzmán.

Este reportaje fue publicado el sábado 31 de diciembre de 1932 en el diario La Nación.

En las primeras horas de anoche, a bordo del vapor Giulio Cesare llegó a nuestra capital, después de una ausencia de más de un año, el popular cancionista nacional Carlos Gardel, que acaba de intervenir en la filmación de dos películas de la marca Paramount y habiendo ofrecido, asimismo, diversas audiciones de radiotelefonía presentando sus más celebradas interpretaciones del cancionero criollo.

En un momento en que la revisión aduanera daba a Gardel pequeñas treguas, lo abordamos para requerir sus impresiones sobre la gira que acaba de efectuar.

-¿ Qué puede usted decimos de su viaje?

Y la contestación no se hace esperar en este muchacho eternamente joven, y al cual los viajes parece como si tuvieran la virtud de remozarle el espíritu ante el cambio de visiones de países y Tazas distintas. Y la expresión del argot, criollo surge en seguida como la imagen más gráfica que pueda sintetizar en Gardel todos los recuerdos de su reciente excursión:

-¡Macanudo, viejo, macanudo!

El espíritu de observación que hay en Gardel se trasunta en seguida en los cien detalles que nos da de todas las cosas, con esa verba expresiva y gráfica que es su mayor atractivo.

-Vengo sencillamente encantado de Europa. Cada nuevo viaje renueva en mí el amor por aquellas tierras donde tantas y tantas satisfacciones he obtenido. Ahora, que cuando pasan seis meses ya comienza a hacerme cosquillas la nostalgia y ya tengo ganas de rajar para el pago. Y como esta vez la ausencia duró catorce meses, calculen si tendría ganas de cachar el piróscafó y verme otra vez en la calle Corrientes, en Palermo, en el Hipódromo, en el Tigre...

-¿ Y de sus actividades artísticas qué puede usted decirnos?

-Esta vez mi actuación en el extranjero se ha reducido a filmar dos películas para la Paramount, en los estudios de Joinville, y algunas intervenciones fugaces en algunas radios de Londres y, de París.

-¿Qué nos adelanta de las películas?

-Las dos son habladas en castellano y se titulan Melodía de arrabal y Espérame. Han sido trazadas por los libretistas de la Paramount, pero la primera, por su ambiente netamente criollo, ha sido arreglada por nuestro compatriota el autor Alfredo Le Pera, y tengo la sensación de que va a ser un exitazo. La música de Melodía de arrabal es casi toda original mía. La canción Cuando tú no estás ha sido escrita en colaboración con el celebrado maestro francés Marcel Latés; otro motivo titulado Silencio, en colaboración con Petorosi y el leitmotiv de la película titulado Melodía de arrabal es exclusivamente mío. En cuanto al trabajo fotográfico, puedo anticipar que es sencillamente magnífico.

-¿Qué intérpretes han intervenido en Melodía de arrabal?

-En su gran mayoría, son paisanos nuestros: Imperio Argentina, que está insuperable; Vicente Padula, Debeza y el escritor y autor pertiano Felipe Sassone, otra revelación de la pantalla. Gloria Guzmán debía intervenir con un papel muy interesante, y como a momento no pudo concurrir la con Helena DAlgy. La otra película de corte distinto, más sentimental está interpretada integralmente por mí con Goyito Herrero, una gran bailarina española, maestra en el arte del taconeo.

Proyectos

Gardel nos narra luego sus éxitos en emisiones radiotelefónicas por Italia, Gran Bretaña, Francia y a nuestro requerimiento pasa a contamos sus planes futuros.

-Y ahora, a descansar estos meses del verano; a reintegrarme a mi ciudad, con sus calles siempre turbulentas, a palpitar un poco el arte de Leguisamo, a ver nuestras mujeres y luego a preparar el nuevo viaje.

-¿Pronto?

-No. Recién abandonaré a Buenos Aires allá por agosto o setiembre. Antes, en abril o mayo, me propongo actuar en algún teatro ofreciendo un acto de canciones variadas, al mismo tiempo que me dedicaré a grabar discos de las canciones de Melodía de arrabal. Y una vez terminada mi actuación en esta capital emprenderé la anunciada gira, que esta vez comprenderá las prin-cipales ciudades del Pacífico para rematar, luego de una excursión a Centro América, en los Estados Unidos, donde tengo un contrato de cincuenta y dos semanas, el circuito clásico, debiendo en ese ínterin hacer un viaje a Hollywood para impresionar en los estudios de la Paramount. Mi actuación por el Pacífico y Centro América será con un pequeño conjunto orquestal y guitarrero.

-Tiene usted algún recuerdo de su gira por Europa que concrete más fielmente sus impresiones?

-Sí, tengo uno que, aun cuando yo no haya sido testigo de ello, confieso que el relato me impresionó grandemente. Al pasar por Barcelona, algunos amigos fueron a bordo a saludarme y me lo contaron. Se trata del cariño con que el público de Barcelona recibió la exhibición de Luces de Buenos Aires y que culminó en una manifestación entusiasta cuando yo termino de cantar el tango Tomo y obligo, que el público aplaudiendo frenéticamente -según me contaron mis amigos- obligó a interrumpir la exhibición haciendo que se volviera a pasar la película en la parte que contiene el tango.

Cuando salimos del desembarcadero, abriéndonos paso entre ese mundo de gente, que sin esperar a nadie se forma a la llegada de todos los transatlánticos, un vendedor de diarios reconoce al creador de Mano a mano y lo saluda con el entusiasmo de su oficio, en tanto el aludido se limita a comentar risueñamente:

-¡Araca con el pibe; que no hay iguales en el mundo entero! ¡Los pibes criollos!

Otras declaraciones de Gardel

Palabras de Gardel citadas en el libro Carlos Gardel. Su vida, su música, su época, de Simón Collier. Ed. Sudamericana.

* "Mi único vicio es el escolaso, sobre todo los burros, y algunos lancecitos en el misterio del tapete verde. Convencido de que no afecta mi capacidad física y mental, para desarrollar en las mejores condiciones posibles mi consideración en la difícil profesión de intérprete vocal."

*"Soy nada más que un cantor de lindas formas musicales de mi tierra, que trato de interpretar lo mejor que puedo; y si se me permite la inmodestia, estoy seguro que al tango hay que cantarlo como yo trato de hacerlo."

(Declaraciones de Gardel citadas por Luis Adolfo Sierra en el capítulo "Gardel visto por un contemporáneo" del libro Radiografía de Carlos Gardel, Osvaldo Pelletieri, compilador. Ed. Abril 1987.)

*"He debutado en el teatro más difícil de París, el Empire, donde trabajaban los mejores números que están en el momento por Europa. Soy la vedette, el que lleva la gente y hago una revolución pues me piden hasta diez bises. Me consideran los diarios y el público un artista extraordinario y eso que lucho con la incomprensión del idioma, pero ellos dicen que comprenden todo por las expresiones de la cara..."

*"Hoy, como en otras épocas, la música que se escribe es el producto del ambiente que impera; responde a una necesidad que se siente. El compositor recoge en sí ese sentimiento universal y lo que de él emana no es sino una feliz interpretación del sentir del pueblo."

(Mensajero Paramount, Nueva York, 1935.)

*"Fue en oportunidad de filmarse un pasacalle que pretendía ser un lugar de La Boca. En este pasacalle parecían haberse dado cita todos los vendedores ambulantes del mundo: aquí un italiano vendiendo fainá, allá una mujer gorda ofreciendo helados. Por ahí un viejito vendedor de pescado frito, otro con castañas asadas, un turco con un fardo de toallas y otro -que era el que hacía más bochinche- vendiendo maníes. Como no se había conseguido una vulgar cometita de manicero le habían dado un pistón que el hombre se encargaba de hacer sonar estridentemente... Yo les dije que en La Boca había vendedores callejeros, pero nunca imaginé que los iban a poner así todos juntos como un atado de espárragos."

*"Cuando tengo que componer un vais o un tango para una de mis películas lo primero que hago es compenetrarme bien de la situación, de ello deduzco el grado de sentimiento o de alegría que debe inspirar la canción y sin pensar en las palabras empiezo a tararear hasta que doy con la melodía que juzgo apropiada para la ocasión. Entonces llamo a mi simpático amigo Alfredo Le Pera, autor de todas mis películas, y con su ayuda y la del pianista poco a poco empiezo a componer. A veces ello nos toma una hora o dos... Y en algunas ocasiones la falta de inspiración nos obliga a suspender el esfuerzo, para reanudarlo al día siguiente... No cabe duda de que yo tengo una ventaja sobre los otros compositores, pues yo compongo mis canciones para mí, mientras que otros lo hacen para Bing Crosby, José Mojica, Ramón Navarro, etc., y es evidente que la tarea de ellos tiene que ser más difícil que la mía."

(Declaraciones durante el rodaje del filme Tango Bar.)

"Cómo voy a cantar palabras que no entiendo, frases que no siento. Hay algo en mí que vibra al sonido de las palabras que me son familiares, que están hondamente arraigadas en lo más íntimo de mi ser; palabras que aprendí en mi niñez, que tienen el significado de cosas muy nuestras, imposible de transmitir.. El idioma, señores, es el español ... o mejor aún, el porteño. La pregunta: ¿me quieres? no contiene para mí la emoción que se vuelca en la misma pregunta porteña: ¿me querés? El pronombre vos, en lugar de tú; el verbo vení en lugar de ven... ¡Qué pena, amigos, que no pueda satisfacer sus deseos!, ¡yo sé cantar solamente en criollo!"

(En los estudios de la NBC cuando le proponían grabar en un lenguaje neutro para los países de habla hispana.)

-Piensa que aún puede cantar como de costumbre?

-Sí, che. Después de la operación que sufrí en mi garganta, quedé como nuevo.

-Se dice que usted ha ganado mucho dinero en el teatro.

-Es cierto... Gané mucho, mucho, increíblemente mucho. Pero como buen criollo, me quedé sin nada.

-¿No le asusta el porvenir?

-El porvenir es el presente. Quien lleva sangre criolla no se asustará del porvenir."

(Reportaje a Gardel del periodista Segundo Bresciano para El Imparcial de Montevideo, 13 de julio de 1930.)

*"A los pocos meses de estar en Buenos Aires, tengo unas ganas irresistibles de marcharme... Parezco un vagabundo, que no estuviera conforme con su destino. Buenos Aires es muy linda, che. Su Corrientes y Esmeralda tiene un encanto indefinible y poderoso que nos ata un lazo de acero... Pero cuando se ha conocido París, cuando se ha visto lo que es la Costa Azul, cuando se ha gustado de los aplausos de reyes, no satisface del todo... No es que me disguste ni mucho menos. Pero cansa... ¡Es terriblemente monótona nuestra ciudad! y la culpa es de los mismos argentinos, emperrados en una seriedad funeraria. Aquí la gente se ríe, con vergüenza, pidiendo perdón por el abuso... Se divierten todos mejor allí.. Pero Buenos Aires está muy adentrada en mi corazón, y si estas mismas palabras de reproche las escuchara en el extranjero, me sabrían a herejía.. ¡Habría un zafarrancho con quien así se exprese!"

(Declaraciones a La Prensa en 1931)

* “Gardel habla rápidamente, casi atropellando las sílabas.

-¿Cuáles son sus planes para el futuro?

-Pienso consagrarme completamente al cine. Es lo que me agrada y me divierte. Y me halaga singularmente al crear algunas películas con asuntos de mi tierra, con temas gauchos."

(Reportaje de la revista colombiana Cromos en junio de 1935.)

*"Me voy de Bogotá con la impresión de quedarme en el corazón de ustedes... Encontré en la mirada de las mujeres colombianas, en la sonrisa de los niños, en el aplauso de los bogotanos, un cariñoso afecto hacia mi persona. Si alguna vez alguien llega a preguntarme sobre las mejores atenciones que he recibido a lo largo de mi carrera, les aseguro que no podré dejar de mencionar al pueblo colombiano. Gracias amigos... Muchas gracias por tanta amabilidad... Yo voy a ver a mi viejita pronto... y no sé si volveré... El hombre propone y Dios dispone."

(Palabras de Gardel en su última presentación por Radio La Voz de Bogotá el 23 de junio de 1935.)

*"Quizás la razón oculta de mis victorias sé halle en el apasionamiento profundo por todo lo latino que me lleva a concentrar, como a través de una lente, todos los lances de mi alma en el ritmo de los tangos y en el sentido de mis emociones."

(El Nacional de Bogotá, junio de 1935.)

*"No soy yo el que triunfa, es nuestro tango el que se impone. Nueva York aplaude nuestras películas y canciones. Hago todo esto pensando en un próximo gran futuro de nuestra cinematografía."

(En un recital por Radio Splendid el 17 de agosto de 1934.)
 

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