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La
cornetita,
tango olvidado del repertorio de Gardel por
Héctor Ángel Benedetti
Si Carlos Gardel no hubiera tenido la trascendencia
que tuvo, la memoria popular no pretendería hoy para él un caudal
interpretativo demasiado superior al discográfico; bastaría con un puñado
de ejemplos. Sin embargo, tan amplio fue su repertorio y tanta fue su
relevancia de cantor que en la actualidad no sólo se mencionan muchas
obras “extra-canónicas” probables, sino que también las hay
dudosas e imposibles, y en ocasiones hasta con grabación, cosa que
desde luego no soporta un análisis serio. En ningún otro artista se da
esto con semejante intensidad. Bien estudiada, la nómina de temas interpretados y
no grabados sigue existiendo, aunque reducida a casos más razonables. La
cornetita, tango con música de Graciano de Leone y versos de
Eduardo Escaris Méndez, es uno de ellos. Pero a diferencia de muchos
otros, son varios los indicios que hoy permiten concretar un seguimiento
y demostrar que no fue ni la imaginación ni una expresión de deseo el
hecho de que figurara en la lista. Lo realmente curioso es que varios
datos llevan a pensar que Gardel con frecuencia cantaba la letra este
tango sobre la melodía de otro mucho más conocido: nada menos que Mano
a mano. I. Información de la
partitura. Algunas deducciones. La partitura fue publicada por Juan S. Balerio, “único editor autorizado”, con domicilio en Salguero 1.175, Buenos Aires. La impresión se hizo en la Imprenta Musical Gornatti Hnos., de San Salvador 6.073. El investigador Daniel J. Cárdenas, en la Comunicación Académica Nº 596 de la Academia Porteña del Lunfardo, informó que salió de máquinas el 6 de agosto de 1927 con una tirada de tres mil ejemplares. Sólo hubo una edición. Dice textualmente su carátula: LA CORNETITA ║ Tango para piano ║ Letra de Eduardo E. Méndez ║ Música de Graciano de Leone ║ Grabado en disco Nacional por el cantor Carlos Gardel. Al
centro, una fotografía del bandoneonista Graciano de Leone con su
nombre debajo; al pie de la hoja, la indicación de que el título está
“Depositado y registrado en conformidad con la ley 7.092”, más
la identificación del editor. Todo, incluyendo el retrato, está
impreso en una suave tonalidad anaranjada que contrasta poco con el
papel. En el
interior, encabezando la página 2 hay un ofrecimiento (sin firma): Dedicado
a Angélica Laurcucio. Enfrente se anuncia como novedad el tango Magda,
de Servidio y Roldán. En la contratapa se publicitan otras partituras
editadas por Balerio y el método Rolla para estudiar bandoneón. Es muy
llamativa la frase que dice que este tango estaría grabado por Gardel.
No pasaría de un simple ardid publicitario, como es común observar en
varias partituras de la década; pero esta información es importante
aunque más no sea de manera indirecta para este trabajo. En efecto, no
se conoce la grabación de La
cornetita por Gardel, pero da a entender que por lo menos éste la
cantaba y hasta podía tener alguna intención de dejarla en el disco. Gardel
sí tuvo ocasión de grabar otro tango que De Leone y Escaris Méndez
firmaron juntos: Así canto yo
(disco Nacional Odeón Nº 18.235 lado B). Cinta
azul, también de los dos autores, fue cantado por el “Zorzal”,
aunque sin hacer grabación (lo hicieron Rosita Quiroga, Francisco
Canaro, Juan Bautista Guido...). II. Vinculación de La cornetita con Mano a mano. Un
testimonio oral que permite relacionar este tango con Mano a mano, de Carlos Gardel, José Razzano y Celedonio Esteban
Flores, es el que brindara David Taboada, artista aficionado ya
fallecido. Lo recogió su nieto, el coleccionista Pablo Taboada.
Constituye una referencia de sumo interés, porque el Sr. Taboada
recordaba la letra completa y el siguiente episodio: En una
de tantas funciones que Gardel hacía en locales conservadores de la
localidad de Avellaneda, a finales de los años veinte, el público pidió
el popular Mano a mano. Gardel
preguntó: —¿Con gomina o sin
gomina? Todos exigieron: —¡Sin
gomina, Carlitos...! Y entonces los guitarristas (Ricardo y
Barbieri) tocaron la música de Mano
a mano, pero con las mismas notas Gardel cantó una letra
alternativa, de contenido mucho más “fuerte”. Era La
cornetita. Cabe
aclarar que el Sr. Taboada aseguraba que su título era Cornetita sopladora, tal como figura en el tercer verso de la
primera estrofa. Al
ofrecer las opciones “con gomina” o “sin gomina”, Gardel estaba
preguntando qué versión prefería escuchar el auditorio. La más
“presentable” era Mano a mano,
aunque el escándalo no pasaba tanto por el lenguaje, que en La
cornetita es de un lunfardo extremo, sino por el cariz de reproche
absolutamente resentido que tenía la letra de Escaris Méndez. La
cornetita es terrible, de lo más bajo que se ha echado en cara a
una mujer en un tango. No es que Mano
a mano tuviera una altura moral suficiente para contrastar con La
cornetita, porque también en Celedonio Flores hay resentimiento;
pero en esta otra el regodeo con la miseria ajena es feroz. A
continuación se transcribe la letra de La
cornetita tal como figura impresa en la partitura (incluyendo las
erratas). Nótese que por la métrica que tienen los versos, y por la
disposición que éstos tienen en cada estrofa, el poema encaja a la
perfección en la música de Mano
a mano. Dicho sea de paso, la música propia de La
cornetita es más bien pobre, por lo que todo su interés radica en
la poesía. III. La creación de
Escaris Méndez. Sin
contar los signos de puntuación, con frecuencia ubicados donde no
corresponden, se han hecho algunas observaciones al texto. Los números
entre paréntesis remiten a éstas. Cuando
sientas este tango que una orquesta arrulladora
En
el hall de una milonga se disponga a hacer vibrar No
sabés Coquera infame que por más que hoy seas bacana Tenés
pasta de alcahueta, y a pesar de tu bautismo Yo
me acuerdo cuando apenas te saqué de perdedora Pero
en fin; ya que el pasado quedó muerto en Uspallata Vos
sabés que soy macho, que abro cancha al que me sigue (6) (1): Vaga enfermo más no implora.
Debe ser “mas”, sin tilde, pues se trata de la conjunción
adversativa y no del adverbio. Plagada de expresiones en lunfardo —algunas de
interpretación difícil—, es evidente que La
cornetita cumplía sobradamente las condiciones para ser un Mano
a mano del bajo fondo. La sarta de insultos llega a su paroxismo en la
quinta estrofa, donde se acusa a la mujer de un paso por el Hospital de
Infecciosas Dr. Francisco Javier Muñiz, de la calle Uspallata. IV. Otro testimonio. Más allá de que Gardel la utilizara como una
variante de Mano a mano, debe
reconocerse que La cornetita
tuvo vida propia. De hecho, no puede suponerse que sus autores la
idearan al sólo efecto de una alternativa para otro tango de más fama. Consultado para este estudio, el coleccionista
Antonio D’Agostino contó que la había escuchado en labios de un
compañero suyo de la conscripción, en 1946; un muchacho que venía de
Rosario y que no era un cantor profesional ni mucho menos, sino un
simple oyente que repetía una pieza que le gustaba. Su título era Cornetita
sopladora. No tenía la música de Mano a
mano ni la sabía proveniente del repertorio gardeliano. El Sr.
D’Agostino también la sintió cantada por un compañero de trabajo,
hacia la misma época. V. Breve conclusión. Tanto la alusión que aparece en la carátula de la partitura como la
misma estructura poética de La
cornetita, sumados al testimonio coherente de un testigo presencial,
indican que es altamente probable que Carlos Gardel interpretara este
tango olvidado, aunque el cantor prefiriera hacerlo con la música de Mano a mano y considerarlo una mera alternativa a éste. De todas las canciones que se han atribuido al repertorio de Gardel y que no fueran llevadas al disco, La cornetita es una cuyos pormenores pueden rastrearse con aristas verosímiles.
Publicado con permiso de Héctor Ángel Benedetti el 29 de diciembre de 2003.
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