TERIG TUCCI RECUERDA COMO
CARLOS GARDEL COMPUSO
UNO DE SUS TANGOS MAS
FAMOSOS:
“POR UNA CABEZA”
Introducción:
Juan C.Orofino
21 de mayo de 2004
Es uno de los favoritos en
la voz de Gardel. Por mi
experiencia con la audiencia
radial puedo asegurar que la
melodía y la letra de este
tango “burrero” por
excelencia cautivan incluso
a los “no gardelianos”. Es
uno de los temas más
solicitados de la
discografía del zorzal y
conserva una tremenda
vigencia. Porque, ¿quién no
asocia “un final palpitante
cabeza a cabeza” con esta
extraordinaria
interpretación de Gardel?
Nada mejor que leer este
recuerdo del maestro Terig
Tucci, extractado de su
libro “Gardel en New York”
(Webb Press, N.Y. 1969)
donde el músico nos relata
una simpática anécdota
referida a la inspiración
musical de Gardel para
componer el tema. De su
interpretación no decimos
nada más, solo basta
escucharlo...
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Suena el teléfono a las tres
de la mañana. Medio dormido
levanto el receptor y oigo
la voz de Gardel que me dice
con evidente satisfacción:
—Che viejo, acabo de
encontrar una melodía
macanuda para el tango " Por
una cabeza".
Y procedió a cantármela ipso
facto. No sé si sería porque
todavía no me había
despertado del todo, que al
oír por teléfono el fruto de
su inspiración, ni la
melodía ni la letra me
hicieron mucha impresión; y
así se lo dije. Algo
amoscado Gardel me contestó
con su fina ironía: —Mira,
Beethoven, vos te quedás con
tus corcheas y semifusas;
pero no te metas conmigo en
asuntos de "matungos"
Me causó gracia la
comparación beethoveniana y
comprendí que nadie como él
—carrerista empedernido y
dueño de un dispendioso
stud— podía hablar con más
autoridad de temas hípicos;
nadie como él podía conocer
la emoción del jugador de
ver a su caballo llegar
victorioso al disco, ni
sentir desaliento de verlo
flaquear en el momento mismo
en que un supremo esfuerzo
lo hubiese colocado en la
categoría de ganador. Como
dicen los versos de su
tango:
“Por una cabeza
de un noble potrillo
que justo en la raya
afloja al llegar . . .”
Tal vez el producto de una
"fija" conferida
sigilosamente al oído, que
fracasa en la raya. Sí, creo
que Gardel tenia razón. Yo
me quedo con mis corcheas.
Además, yo sabía que, lo
mismo que otras canciones
que nos parecen triviales al
principio, el genio de
Gardel ennoblecería este
tango hípico y lo elevaría a
una altura insospechada.