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EDITORIAL #7: Julio de 2005
Respuesta sobre carta abierta de Martina Iñiguez a Juan Carlos Esteban...

DE GARDES A GARDEL

En el mismo momento en que una carta se publica, deja de ser privada y de tener un solo destinatario. Así , cualquiera que la lee puede emitir su opinión en forma de réplica, comentario o como mejor le plazca.

Esto es lo sucedido con una carta que la señora Martina Iñiguez destinó al investigador Juan Carlos Esteban, convertida luego en “Carta Abierta” al habérla hecho pública.

En el mismo momento en que una carta se publica, deja de ser privada y de tener un solo destinatario. Así , cualquiera que la lee puede emitir su opinión en forma de réplica, comentario o como mejor le plazca.

Esto es lo sucedido con una carta que la señora Martina Iñiguez destinó al investigador Juan Carlos Esteban, convertida luego en “Carta Abierta” al habérla hecho pública.

Como no comparto lo dicho en esa misiva por la señora Iñiguez me permito contradecirla y aclarar las cosas tal cual deben ser, ya que el método confucionista utilizado por la señora Martina no es de mi agrado, razón que me lleva a no aceptarlo en silencio.

Pretender cuestionar una investigación seria, como la realizada por el señor Juan Carlos Esteban sobre la situación militar de Carlos Gardel, requiere conocer bien a fondo, en este caso, el intrincado proceso de la legislación francesa, en especial a partir de marzo de 1905..

Hace ya tiempo me tocó polemizar sobre este tema en el foro Club de Tango con la señora Iñiguez y el señor Pedro Cerdeña. Recuerdo perfectamente la abundante cantidad de palabras absurdas que ellos utilizaron, tratando de demostrar – cosa que nunca lograron - que Carlos Gardel no estaba obligado a hacer el servicio militar en Francia y que la “leyenda del desertor” era una excusa inaceptable que utilizaba la “historia oficial” (sic).

Por fortuna, el trabajo de investigación efectuado por Juan Carlos Esteban y el mucho más modesto realizado por mí, respecto de Capor, han dado definitivamente por tierra con las ridículas e infundadas manifestaciones vertidas en aquel momento sobre el particular por quienes han prior izado a la verdad, el intentar vender un tortuoso y complicado nacimiento de Carlos Gardel en suelo uruguayo. Son los mismos que aún hoy, no atienden razones a la hora de verse enfrentados con pruebas documentales.

Tal cual lo indica la señora Martina Iñiguez en su “Carta Abierta”, el esbozo de Juan Carlos Esteban puede leerse en http://www.gardelweb.com/gardel-uruguayo-teoria-sin-pruebas.htm, Dicho trabajo no es otra cosa que un anticipo del libro que aparecerá próximamente escrito por él, en colaboración con la profesora y escritora Monique Ruffié de Saint-Blancat y el señor Georges Galopa, Vicepresidente de la LAssociation Carlos Gardel de Toulouse.

Por otra parte, en http://www.gardelweb.com/editorial/editorial9-junio-2005.htm. , puede leerse lo escrito por mí referido a Cirilo Esteban Capot , lo cual echa luz acerca de las condiciones imperantes en Frania a principios del Siglo XX , con respecto al cumplimiento de las obligaciones militares por todos sus súbditos, estuvieran radicados o no en el país.

Es conveniente que las personas interesadas en conocer la verdad documentada sobre estos temas, que guardan estrecha relación entre si, visiten los citados links para no dejarse sorprender por “aventuradas conjeturas” que - totalmente fuera de contexto - utiliza en su carta la señora Iñiguez.

El hecho de haberse siempre aferrado a un concepto equivocado que ya no puede defender, es el que motiva a la mencionada señora a buscar de confundir las cosas, trasladando en este caso la acción a 1915 y 1916, sin reparar que lo dicho por Esteban se encierra en un contexto que arranca en marzo de 1905 y sin tener en cuenta además, que para ese entonces “Gardes” ya era Gardel; un inmigrante obligado por las circunstancias a buscar una nueva identidad que alejara cualquier sospecha sobre su origen francés.

Carlos Gardel jamás se presentó en el Consulado Francés en Buenos Aires para revalidar, mediante el VISADO DE RIGOR, su documentación francesa originaria; lo cual debió haber hecho antes de cumplir los 20 años de edad, es decir diciembre de 1910. Esta es la fecha entonces alrededor de la que – como se aclara en las películas – debe situarse la acción.

Es necesario que la señora Martina comprenda que “Gardes” no poseía “también dotes de adivino” y que la decisión tomada por Carlos y su ¿Porqué?, configuran “hechos” que solamente a él competente; si bien se puede pensar que – como siempre fue habitual en la juventud porteña -, lejos estuvo el “Morocho del Abasto” de querer hacer el servicio militar, habiendo procedido entonces en consecuencia.

Es interesante resaltar que para ese entonces, “Gardes” ya conocía el riesgo que corría en caso de ser identificado por las autoridades francesas, pues estaba perfectamente al tanto de la suerte corrida por su compatriota y amigo Cirilo Esteban Capot (residente en Buenos Aires) quien por no haber concurrido en el año 1902 al llamado que le hiciera el ejército francés, fue declarado primero en REBELDÍA (junio de 1904) y luego PRÓFUGO (diciembre de 1908).

En conocimiento de lo sucedido a Capot, seguramente Carlos habrá exclamado: ¡A papá no! y a otra cosa mariposa.

Como se puede apreciar en el tratamiento dado al caso Capot, Francia no se andaba con “chiquitas” a la hora de castigar a sus súbditos – residentes o no en su territorio – que hubieran faltado a las leyes militares, agotando todas las instancias a su alcance para aplicarlas.

Juan Carlos Esteban sostiene, refiriéndose a Carlos, que “Aquí aparece la clave precisa sobre el porque de su cambio de apellido. No fue una decisión en busca de un seudónimo artístico. Fue un genuino y consciente encubrimiento de identidad.

Son todas estas precisiones aportadas por recientes investigaciones las que molestan a la señora Martina Iñiguez, ya que las mismas dan por tierra con las fabulaciones tantas veces escritas y repetidas por los defensores de la “hipótesis uruguayista” sobre el tema de la deserción de Carlos.

Queda claro que lo expresado por la señora Iñiguez en su “Carta Abierta”, en nada invalidan el trabajo del historiador Juan Carlos Esteban y que los argumentos por ella esgrimidos fuera de contexto, de nada sirven. Son nulos.

Debe quedar claro entonces que “Carlos Gardel” fue el nombre que le facilitó a nuestro Zorzal, acomodar su vida de acuerdo a lo que él entendió más le convenía y por los resultados obtenidos, evidentemente no le erró.

Carlos supo siempre elegir su camino y ello le permitió alcanzar la gloria, a la vez que pasear cómodamente su persona por toda Francia y ser un embajador de lujo de nuestro Tango.

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Un grupo internacional dedicado a honrar la memoria
de Carlos Gardel, cantante argentino nacido en Francia.
Reconocido como el máximo intérprete mundial del tango.

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