CORRESPONDENCIA ENTRE CARLOS GARDEL Y ARMANDO DEFINO
1934-1935
DEL LIBRO:
CARLOS GARDEL – LA VERDAD DE UNA VIDA
Por Armando Defino

CAPITULO V
CORRESPONDENCIA
1934-1935
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Publicado 29 de diciembre de 2011

La correspondencia entre Gardel y Defino consiste de 35 cartas entre enero de 1934 y junio de 1935

Cartas entre Gardel y Defino:

  1. La carta manuscrita enviada por Carlos Gardel a Armando Defino. Diciembre de 1932.

  2. La carta de Armando Defino a Carlos Gardel - enero de 1934

  3. GARDEL ESCRIBE A DEFINO DESDE NUEVA YORK:
     La carta manuscrita a Armando Defino en el febrero de 1934. Jamas antes publicada. Aporte: Juan Carlos Orofino.

  4. Carta de Gardel a Defino fechada en Nueva York el 23 de abril de 1934. Aporte: Jorge Muscia.

  5. TELEGRAMA INÉDITO DE GARDEL A DEFINO el 8 de septiembre de 1934.  Aporte: Ana Turón.
    El 25 de agosto zarpa en el vapor BREMEN desde Estados Unidos acompañado de Vicente Padula, quien se quedará en Europa, desvinculándose artísticamente del Morocho del Abasto. No se conoce con exactitud la fecha de desembarco, pero si consideramos que el viaje de regreso duró trece días, podemos suponer que arribó a tierra francesa el 7 de setiembre. Al día siguiente, su apoderado Armando Defino recibe el telegrama que se adjunta.

  6. Carta de Gardel a Defino 16 de octubre de 1934. Aporte: Jorge Muscia.

  7. Carta de Gardel a Defino, Nueva York el 18 de noviembre de 1934.
    En la misma Carlos Gardel informa de los problemas ocacionados por la filmación de sus películas y de enojosas situaciones creadas en Bs. Aires.

  8. La Última carta de Gardel a Armando Defino - Bogotá, 20 de junio de 1935.

CARLOS GARDEL – LA VERDAD DE UNA VIDA
Armando Defino

14 cm x 20 cm
288 páginas
Compañía General Fabril Editora S.A. – Bs. As., 1968 

Es éste un libro indispensable por su equilibrio entre lo testimonial y lo documental. “La fruición que nos embarga cuando leemos memorias y confesiones nace en mérito a que la imaginación y la ficción han sido reemplazadas por el reencuentro del tiempo vivido (...) En cambio, en lo que a Gardel atañe entiende remitirse a una limitación precisa, ciñiéndose a documentar el lapso de su vínculo” dice el prólogo de Edmundo Guibourg, otra fuente fidedigna de esta historia.

Armando Defino comienza con una reseña autobiográfica en la que no están ausentes las costumbres de la época, los lugares, las amistades y la evolución de su relación con Gardel, a quien conocía desde 1914. Testigo directo del distanciamiento entre el Morocho y el Oriental, Defino asume un rol protagónico en la vida del cantor y de su madre y, por ende, en la historia gardeliana.

Si bien en oportunidades se ha intentado cuestionar el accionar del autor de estas páginas, mediante la correspondencia de Gardel que en este libro se publica –aunque fragmentada- el lector puede evaluar objetivamente las circunstancias y las diferentes conductas. Al respecto, nos previene el prólogo que “leyendo a Defino cabe vislumbrar entre líneas un cúmulo de pequeñeces traducidas en malignidades. Se abstiene voluntariamente de ahondar en ellas, porque no estaba en su índole el resentimiento”

Conmovedor resulta por su crudeza el relato de los trámites de repatriación de los restos del cantor, sobre el que no escatima detalles, expresándose de manera llana y amena, sin alardes literarios ni “adornos” –como en el resto del trabajo-, acompañando un apéndice  documental abundante en fotografías.

Luego del accidente de Medellín, Armando Defino protegió y acompañó a Doña Bertha casi como si se tratara de su propia madre, convirtiéndose en su heredero universal. “Riqueza de corazón, entereza de conciencia...”

La reseña y contribución de la tapa del libro por: Ana Turón.

 


 

 



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Last update: December 31, 2011

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