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La carta de Armando
Defino a Carlos Gardel -
enero de 1934
Publicado 31 de
diciembre de
2011
(Buenos Aires, enero ? de 1934)
DEFINO A GARDEL:
Querido Carlos:
Estoy luchando contra la recua
de envenenados que andan por aquí, propalando noticias erróneas
respecto de ti. Felizmente esas noticias no tienen ninguna base,
es decir tienen la base de la maldad, pero quiero decir que no
se han hecho eco los diarios, aunque si así fuera me hubiera
encargado de desmentirlas públicamente. Verdad es también que
son estupideces pera resulta que diariamente me llega alguna
alcahuetería que me hace maldecir la hora de haber vuelto a
Buenos Aires. En lo que a ti respecta se dice que se ha
publicado en un diario que estabas muy enfermo. He leído casi
todos y no encontré tal. A quienes he preguntado, tampoco lo han
leído... En cambio a mi, aunque es de menor importancia,
también me tienen loco. No quiero escuchar nada ni me defiendo
siquiera; no quiero acusar a nadie, siempre me imagino de donde
pueden salir, pero no puedo acusar. Pacientemente buscaré la
punta del ovillo para desenmascarar a quien tan infamemente
trabaja en la sombra... He luchado contra mi mismo para no darte
estas noticias ingratas, pero las estoy sufriendo hace tiempo y
ya no aguanto. Pero tu sabes que creo en las compensaciones y al
fin han de venir...
Estuve con Francisco, que regresó de
Montevideo. Los potrillos, me dijo, están adelantando
notablemente y siguen su curso normal y felizmente sanos.
Don
Fortunato y doña Anaïs siguen muy bien. Esta noche tengo que
cenar con ellos... Por mi parte encantado, sobre todo que les
haré un poco de compañía, pues tu sabrás que casi nunca salen.
El sábado estuve un rato con los dos, por la tarde, y les llevé
la mensualidad de febrero. Siempre les digo que tengo orden tuya
de que digan cualquier cosa, si es que no les alcanza lo que les
das, o si hay algún gasto extra en la casa; pero tu sabes que
son económicos y se ajustan muy bien al presupuesto. Me encargan
te mande sus afectos.
Estuve con...(¹) Traté de hacerle comprender
que si tu deseo era liberarte de la coyunda(²) que te tenia
ligado, me parecía que no era del caso mantener relaciones con
un hombre a toda costa, máxime si ese hombre, como lo has hecho
tu, había tratado de asegurar su porvenir...
Posiblemente
mañana, si no recibo carta tuya, te enviaré telegrama, pues no
obstante lo infundado de las noticias que andan, no dejan de
alarmarme, pues a veces, por las mías, pienso que puedes estar
enfermo y no quieres decirme nada para no alarmarme. También
pienso si recibes o no mis cartas.
Armando
1. Ed.: Se refiere
a José Razzano
2. Unión.
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