Es conocido por
todos el gusto por la comida que tenía
Carlos Gardel y también el gran
problema con su tendencia a
engordar. Recordemos que en 1916
llegó a pesar 118 kg. Son conocidos
también sus esfuerzos y sacrificios
para adelgazar. Así realizaba
largas sesiones de gimnasia sueca y
pelota paleta en la Asociación
Cristiana de Jóvenes, o solía
salir a correr por Palermo.
Pero lo que vamos a
recordar hoy no son sus esfuerzos
por bajar esos kilos de más sino
aquello que le provocaba esos
inconvenientes, es decir su gusto
por la buena comida, cuales eran sus
platos preferidos y los lugares
donde solía concurrir.
En el Armenonville
disfrutaba de la comida francesa, y
junto a su amigo, el actor Elías
Alippi, concurría al Americano (Perón
y Carabelas) y a La Emiliana
(Corrientes entre Paraná y Uruguay)
con su novia Isabel del Valle.
Los que lo
conocieron cuentan que uno de sus
platos preferidos era el puchero, y
el lugar que elegía para saborearlo
era El Tropezón, que estaba en
Callao y Perón, cuyo techo se hundió
en 1925, provocando una catástrofe
y la consiguiente mudanza a Callao
248. En El Tropezón, Gardel,
siempre ocupaba la misma mesa, la
48, y esto no era casualidad o
capricho, no, respondía a un
consejo muy preciso. Sucedía que
Gardel tenía un chofer al que
apodaba El Aviador, por las
antiparras que utilizaba para
manejar, y al que el Zorzal le
regalara un auto. Ahora este Aviador
regía su vida por un libro
napolitano llamado La Molfetta, que
relacionaba los sueños o hechos con
números. Así, por ejemplo, si
pasaba frente a un incendio detenía
el auto, sacaba el libro que
guardaba cuidadosamente bajo el
asiento y comenzaba el análisis de
a qué número correspondía, no
solo el hecho, sino también la
hora, el día, el clima, etc. Y se
dice que fue este personaje el que
convenció a Gardel que su número
era el 48 (el famoso "morto chi
parla") y de ahí que el Zorzal
eligiera esa mesa en El Tropezón.
Otro lugar al que
solía concurrir era el Pabellón
París del Hipódromo de Palermo.
Entre sus acompañantes a ese lugar
se destacaba el cuidador Neciano
Moreno, morocho, grandote, gastador
y que tenía la siguiente costumbre:
Pedía una ensalada de lechuga,
cuando se la traían la miraba con
desconfianza y, tratando de que el
mozo no lo viera, le ponía en el
medio un billete de $10.-, al cual
se denominaba por ese tiempo
"lechuga" y le decía al
mozo: "Che, esta lechuga tiene
algo raro, llevátela". Era una
manera algo rara de dar propina por
adelantado.
En el Abasto, Gardel
solía comer en el famoso
Chantacuatro, sus amigos Fugazot y
Barquina le decían: "vas a
reventar y entonces vas a tener que
dejar de cantar".
Ahora, en sus
comienzos, sus comidas y los lugares
que frecuentaba eran un poco más
modestos. Así, saboreaba milanesas
con papas fritas o pucheros en el
O'Rondeman y sopas grasientas y
espesadas con fideos y legumbres con
abundante ajo y pimienta en el
Valussi.
Luego vinieron
mejores épocas y así pasó al
restaurante El Conte, el más lujoso
y caro de Buenos Aires. Allí junto
a Razzano, Muiño, Alippi y José
Ingenieros se deleitaban con conejo
a la mostaza, langosta grille,
vol-au-vent de champiñones y
pavita, pato prensado a la naranja y
faisanes al calvados. También
adoraba los mariscos y las pastas,
los guisos y entrañas de ternera al
carbón.
Y un último plato
que gustaba mucho a Gardel: Gran
Paraná a la Dugléré, es decir
pejerrey preparado al clásico
estilo galo.
Y, para terminar
este pequeño recorrido por la pasión
gastronómica de Gardel, les detallo
la receta de la que se decía era su
comida preferida: Faisán al
calvados. Este plato que saboreaba
en El Conte era preparado por el
cocinero para Gardel y sus tres
amigos con los siguientes
ingredientes:
2 ó 3 faisanes, de acuerdo al tamaño.
8 manzanas
200 gr de pasas de Esmirna
100 gr de manteca
3 cucharadas de aceite
1 vaso grande de oporto
3 copitas de calvados (que se pueden
reemplazar por coñac pero no es
aconsejable).
Ahora si usted
quiere la preparación se la cuento
otro día, o me la pide, y después
me cuenta como le salió.
Artículo de Carlos
Hugo Burgstaller, (también forista
de Club de Tango), recientemente
publicado en el Volumen IV Nro. 39
del Boletín Tango y Cultura Popular
de septiembre de 2003.