CARLOS GARDEL Y SU PASAPORTE DE 1932

Un documento repleto de irregularidades le permitió al zorzal ingresar a Francia desde Italia y después retornar a la Argentina


LA COSTUMBRE DEL CANTOR DE UTILIZAR "LA VIVEZA CRIOLLA" PARA ELUDIR SITUACIONES COMPROMETIDAS Y AL MISMO TIEMPO PROVOCAR OTRAS.

Por: Juan C. Orofino
13 de diciembre de 2003

Carlos Gardel se encontraba preocupado. Su amiga Sally Wakefield lo estaba esperando y la guardia de frontera no lo dejaba pasar. Demorado en el puesto fronterizo de Ventimiglia-Niza el zorzal argentino intentaba buscar una solución para un "inesperado" problema: tenía su pasaporte vencido. Contactos telefónicos, nervios, esperas. Después de una corta excursión por la península itálica su proyecto de ingresar nuevamente a Francia se veía frustrado por la rigidez de los controles fronterizos. ¿Qué hacer?

PECCI AYUDA AL ZORZAL

Rápidamente alguien ubica en la zona al músicoPertenencias de Gardel rescatadas en Medellín: Parte de la rastra y dos espuelas de su traje de gaucho.Un cuchillo con su vaina. El pasaporte de 1932. También música de sus películas: Mi Buenos Aires querido de "Cuesta Abajo" y Soledad de "El tango en Broadway". Todo con marcas evidentes del fuego provocado por la colisión entre los dos aviones. argentino Juan Pecci (1), casualmente en ese lugar. Pecci conocía a Gardel, no de Buenos Aires, sino de París donde había actuado en el Empire como bandoneonista (también interpretaba el violín) de la orquesta de Eduardo Bianco. Pecci recordaba que todas las noches, después de la actuación, junto a la barra de argentinos integrada por  Roberto Maida, el trío Irusta, Fugazot, Demare y  Juan Giliberti, solían reunirse en el café Gabernein de la rue Fontaine y la rue Pigalle. Gardel entraba al bar y lo primero que preguntaba a los músicos en un intento de satisfacer su innata curiosidad era: “¿Chimentos? ¿Chinche? ¿Algún lío, alguna cosa rara?

Ahora Pecci estaba alertado que “había un argentino demorado”. Al reencontrarse con el zorzal en el puesto fronterizo, Pecci se sorprendió. Cuando le preguntó qué ocurría, Gardel le respondió en pleno “argot” porteño: “¿Vos sabés que estos lonyis no me dejan pasar?”. De inmediato Pecci recibió instrucciones directas del propio Gardel: debía renovarle el pasaporte urgente, ya tenía todo arreglado con el cónsul argentino en Niza (seguramente a través de un llamado telefónico) era cuestión de finiquitar el trámite, nada más.

También debía dejarle un mensaje a madame Wakefield quien vivía en la Ville Cimiez  y que desde hacía tiempo no tenía noticias del cantor, aunque dada la urgencia de la situación lo más importante era  retornar con el nuevo pasaporte a la frontera para que Gardel ingresara  nuevamente a Francia.  
 

COMO FABRICAR UN PASAPORTE

Rápidamente Pecci se puso en movimiento. Fue al consulado argentino en Niza donde el cónsul Olazábal extendió un nuevo pasaporte rebosante de irregularidades. En primer lugar Pecci puso sus impresiones digitales en el documento y se dejó el espacio en blanco para que Gardel lo firmara más tarde, dada la no comparecencia del zorzal para iniciar ni completar el trámite. Menudo problema se planteó con la fotografía del pasaporte ya que no disponían de una nueva por lo que se vieron obligados a despegar cuidadosamente la que tenía el pasaporte viejo, recortarla y bien engomada aunque un poco “fuera de cuadro”, pegarla en el flamante documento. Era el 13 de diciembre de 1932. Gardel volvía a manifestar de nuevo y casi obsesivamente su particular tendencia a “dejarse estar”. Había perdido la oportunidad de renovar su pasaporte con tranquilidad y sin necesidad de apelar a recursos “no convencionales”. El nuevo pasaporte reiteraba ahora la inveterada costumbre de su dueño de moverse por el mundo con documentos de identidad adulterados: falso lugar y fecha de nacimiento y figurar en los mismos con su nombre artístico y no con el verdadero. Para colmo en su flamante pasaporte las huellas dactilares de su amigo Pecci  reemplazando a las suyas sumaban una nueva e insólita irregularidad, además de la “avejentada” fotografía que en condiciones “normales” hubiera sido rechazada en cualquier otra dependencia oficial. Pero, tratándose de “Gardel”, la situación era muy diferente... Pecci cumplió al pie de la letra. Hizo el trámite, no faltando en su “instrumentación”cierto toque humorístico. Fue a la casa de madame Wakefield para “avisarle que Carlos estaba detenido” según su propia definición y corriendo como loco volvió a la frontera para que, con su nuevo pasaporte “debidamente truchado”, Gardel lograra por fin, después de varias horas de espera, ingresar otra vez a territorio francés. A poca distancia, en la Ville Cimies, una gran recepción lo esperaba.Era una fiesta organizada por su admiradora Sally Wakefield. El “problema” del pasaporte estaba solucionado. 

EL TESTIMONIO DE MANDARINO

El episodio fue bastante  comentado por la barra de músicos argentinos que frecuentaban a Gardel. Amadeo Mandarino (2) nos relató en una entrevista radial hace algunos años, otros detalles sobre la curiosa anécdota:

Gardel y su "barra" de argentinos en Francia: En la estación de Lyon en 1933 habría sido tomada esta fotografía en una fría y nevada mañana.Aparecen Luis Mandarino (con "boina"), Carlos Gardel, Juan Pecci y un amigo no identificado. Todos "colaboradores" de Gardel.“Mi hermano Luis trató mucho a Gardel en Europa. Siempre me contaba que no entendía muy bien qué hacía Gardel con sus documentos de identidad. Le quedó grabada una situación muy rara que vivió Gardel en Niza con su pasaporte. Lo tenía vencido y Gardel no se había dado cuenta. Hizo un flor de quilombo con la ayuda de Juancito Pecci para renovarlo y actuando en complicidad con la gente del consulado argentino, solucionó el inconveniente. Este Gardel era así, conseguía cualquier cosa, siempre aparecía alguno que lo hacía zafar de los líos que tenía con sus documentos.Luis se reía porque Gardel apelaba a todos los recursos para salir bien parado...¡y lo conseguía!”

Los testimonios fotográficos que ilustran esta nota nos muestran al cantor acompañado por sus “colaboradores” amigos Pecci y Mandarino en distintos momentos de sus recorridas por Francia. No estaría demás señalar aquí que resulta bastante curioso el “olvido” de Gardel de renovar su pasaporte en tiempo y forma considerando que tenía planificado su retorno a Buenos Aires para fines de ese mes de diciembre de 1932 y necesitaba contar con su documentación en regla. Aunque conociendo la personalidad del cantor estas “sutilezas” en su accionar no deben sorprendernos demasiado.   

Gardel y Pecci en Niza: La foto es de 1932, cuando se produjo el episodio del "pasaporte", a pesar de que Juan Pecci dedicó el documento en 1960 a los Mariani (padre e hijo) fabricantes de bandoneones y escribió equivocadamente 1931.


EL PASAPORTE “TRUCHADO”

Estamos presentando las fotografías de las distintas hojas que conforman el pasaporte de 1932, Serie D, N° 02421, rescatado en el aérodromo de Medellín aquella tarde del 24 de junio de 1935. El documento aparece con sus bordes chamuscados por el fuego y los datos falsos que han sido consignados en innumerables oportunidades. Creemos que publicar este documento completo es una curiosidad de altísimo interés para los admiradores de Gardel. Presentamos también la comparación dactiloscópica entre la huella digital de Pecci, que aparece en el pasaporte de Niza y la impresión dactilar del pulgar derecho de Gardel, tomada de su certificado de buena conducta de 1923. Poseemos también interesantes copias fotográficas de varios pasaportes que utilizara Gardel cuya presentación nos reservamos para otra oportunidad..


Foto Pasaporte 1


Foto Pasaporte 2

Foto Pasaporte 3

Foto Pasaporte 4

Foto 5: Pasaporte Original

FOTOGRAFIAS DEL PASAPORTE RESCATADO EN MEDELLIN

Puede advertirse claramente el accionar del fuego sobre el documento.Gardel lo llevaba en uno de los bolsillos de su sobretodo aquella trágica tarde en el aérodromo de Medellín y eso lo protegió de las llamas. En la fotografía número uno (Pasaporte 1) aparece la página donde se destaca la foto carnet tomada del pasaporte viejo que se utilizó en el Consulado Argentino de Niza ante la imposibilidad de contar con una nueva. La foto del zorzal está "recortada" y fuera de cuadro. Prueba fehaciente del "truchaje".
En la foto número tres (Pasaporte 3) aparece la huella digital de Juan Pecci reemplazando a la de Gardel, otra "irregularidad" con características casi humorísticas.
Para completar el "truchaje" en la foto número dos (Pasaporte 2) se consigna el origen "uruguayo" de Gardel. Para colmo ni siquiera lo firmó en el Consulado Argentino de Niza. Un auténtico récord de irregularidades. Se lo permitieron porque era Gardel. La foto cuatro (Pasaporte 4) completa el documento semiquemado.
En la fotografía número cinco (Foto 5 Pasaporte Original) vemos la foto carnet original que utilizaba el cantor para sus documentos, foto gemela de la que aparece en el pasaporte de Niza y que no pudo ser incluida en el mismo. También el nombre "Carlos Gardel" en letras azules adornando el papel carta que el zorzal empleaba en su correspondencia personal.
Toda esta documentación se encuentra en poder de varios coleccionistas argentinos.
Agradecemos la posibilidad de difundir estas auténticas reliquias gardelianas, que incluyen cartas originales y otros valiosos documentos, a nuestros anónimos colaboradores.


Foto Pasaporte 6: pulgar derecho de Pecci


Foto 7: pulgar derecho de Gardel


Foto 8: El certificado de buena conducta expedido por la policía de la Capital Federal en 1923

Comparación de impresiones digitales entre Pecci y Gardel

La fotografía número 5 muestra la impresión digital del pulgar derecho de Pecci que aparece en el pasaporte de Gardel de 1932. La fotografía número 7 exhibe la impresión del pulgar derecho de Gardel tal como se ve en el certificado de buena conducta expedido por la policía de la Capital Federal en 1923, parte del cual se reproduce en la fotografía número 8 donde se aprecia también la firma de Carlos Gardel. A pesar de la acción del calor del fuego sobre el papel del pasaporte de Niza las diferencias son evidentes, dos impresiones digitales de dos personas distintas: Pecci y Gardel. Expertos en investigación dactiloscópica de la Policía de la Provincia de Buenos Aires lo confirmaron, se trata de dos huellas diferentes. Como para que no queden dudas del "truchaje".

 

TRES GUITARRAS EN NEW YORK

Tal vez resulte conveniente profundizar un poco la cuestión de las “sutilezas” de Gardel a las que hacíamos referencia. Hace poco tiempo se reflotó por Internet una curiosa anécdota donde el mismo Carlos Gardel resultó protagonista principal. Se trata del episodio que comenzó a gestarse el 31 de enero de 1935 cuando sus guitarristas Barbieri, Riverol y Aguilar llegaron al puerto de New York a bordo del transatlántico “Pan American”. Los músicos fueron detenidos por la policía ni bien arribaron a destino porque las autoridades pensaban que ingresaban a Estados Unidos con la intención de “trabajar”. Las leyes laborales estadounidenses muy rígidas y firmemente sostenidas por el sindicato de músicos de ese país impedían esta posibilidad a los tres extranjeros recién llegados. El mismo Gardel se hizo presente para “liberar” a sus muchachos garantizando a las autoridades que sólo estarían un corto tiempo residiendo en New York ya que planificaban iniciar la gira por países lationamericanos en unas pocas semanas y que por lo tanto no desempeñarían ninguna actividad laboral. Gardel, siempre chistoso, les dijo a sus guitarristas: “En este país hay millones de vagos, ¿para qué querrían tres más?” 

Ensayos con las violas en el departamento del zorzal, alguna aparición fugaz en “Tango Bar” y unas recorridas para conocer el ambiente neoyorquino ofrecieron a los guitarristas una agradable estadía en la ciudad de los rascacielos. Pero Gardel ardía en deseos de “hacer algo” con sus queridas “violas”. Ya le había anticipado a Terig Tucci ni bien llegaron los instrumentistas: “no te lo dije viejo, otra cosa es con guitarra”. Y así fue nomás. El 20 de marzo de aquel año, en la que sería la última grabación de su vida, Gardel se burló olímpicamente de las leyes de los Estados Unidos, del sindicato de músicos y de quién cuadrara y en los estudios de RCA Víctor efectuó con su acompañamiento preferido, las clásicas guitarras criollas, dos tomas de “Guitarra mía”, la bella canción campera que compusiera con Alfredo Le Pera. Así, con los músicos de la orquesta de Terig Tucci montando guardia en la puerta del estudio para que nadie se percatara de la “irregularidad” cometida, Carlos Gardel ponía el broche de oro a su extensa y exitosísima trayectoria discográfica registrando, “ilegalmente” acompañado, el tema que marcaría su despedida de los estudios de grabación pues ya nunca más quedaría su voz apresada por la cera de un nuevo disco. Sería el último tema cantado y grabado de su vida.(3)  

Gardel y sus guitarristas en New York, marzo de 1935.Riverol, Barbieri, Gardel y Aguilar, durante la filmación de "Tango-Bar" posan para el fotógrafo en los estudios "Paramount".Los cuatro fueron protagonistas de una curiosa historia durante la grabación de "Guitarra mía", poco tiempo después de terminar el rodaje de la película.

 

CARLITOS EL BROMISTA, “UNA GLORIA NACIONAL” 

Hemos intentado demostrar que Carlos Gardel era un hombre que tenía “sus cosas”. Al margen de las críticas que se le puedan esbozar como consecuencia de su casi insólito proceder y nos referimos puntualmente a los dos episodios relatados, debemos reconocer que estos hechos resultan consecuencia directa de la personalidad del propio cantor. Gardel era fundamentalmente un bromista incorregible. Hay famosas anécdotas y relatos que lo señalan como autor de chistes muy pesados, en especial hacia sus amigos o colaboradores. Gardel no reparaba mucho a quién le jugaba una broma pesada. Podía ser cualquiera, un funcionario público, el capitán de un barco o hasta un sacerdote. Desde chico fue así, sus  amigos íntimos conocían bien esa particularidad de su carácter, que lo hacía simpático y “entrador”, pero que también provocaba serios disgustos en determinadas personas no proclives a las bromas. Hasta en su correspondencia privada se detectan claramente chistes subidos de tono y palabras “fuera de lugar” además de “cargadas” y “tomadas de pelo” que, para quien las lee, resultan sumamente divertidas.

Lo manifestado se relaciona directamente con lo que hemos narrado en esta nota. Sin dudas Gardel no se preocupaba demasiado por sus documentos de identidad, era bastante displicente en eso. A veces se tiene la impresión que, tal vez inconscientemente, la situación irregular de esos documentos constituían para él una especie de reto, un auténtico desafío, el “olvido” de la renovación de su pasaporte es un claro ejemplo de una motivación inconsciente que lo llevaba a “complicar” las cosas. No solo hay desidia en ese proceder. Existe evidencia de la firme intención en Gardel de utilizar muy seguido la denominada “viveza criolla” para solucionar sus problemas, especialmente de orden “legal”. Esa “viveza” del porteño de antes, “canchero”, hasta sobrador, y por qué no “acomodado”. Cuántas veces les decía jocosamente a los choferes que lo trasladaban...”cuidado viejito, eh... mirá que llevás a una gloria nacional...” 

Esa autodefinición de  considerarse “gloria nacional” se patentiza en muchas otras cosas. El episodio con los guitarristas en New York no fue “casualidad” ni “olvido”. Fue el mismo Gardel quien provocó con toda intención la situación “irregular”. Se encaprichó en grabar con sus músicos y a pesar que las leyes y convenios laborales lo impedían pudo conseguirlo, se dio el gusto y “como siempre”, lograba lo que quería, tal como se percató en Francia ese buen observador que fue Luis Mandarino.

Gardel era así. Utilizaba documentos de identidad con datos falsos, cometía irregularidades cuando se trataba de cumplir con ciertas estipulaciones legales que no lo convencían y directamente relacionadas a su actividad artística, gozaba de “prerrogativas especiales” con diferentes funcionarios públicos, y hasta conseguía la especial protección de damas millonarias fascinadas por su arte. En suma, las “ventajas” que daba la fama, que en su caso “no era puro cuento”, era una fama muy bien ganada, obtenida a fuerza de un talento artístico excepcional, de una increíble capacidad de trabajo y de una personalidad provista de una arrolladora simpatía que le permitía superar cualquier obstáculo.Ese era Carlos Gardel. El Gardel que admiramos y respetamos. El gran cantor, el inolvidable artista. Y también el ser humano, al que todos los días conocemos un poquito más...(4)  

Notas y referencias: 

1)    Juan Pecci relató en varias oportunidades al periodismo la anécdota de su “colaboración” con Gardel. Existen numerosos artículos en diarios y revistas de diferentes épocas, pero una de las fuentes más interesantes es “Tango un siglo de historia”, volúmen 3, pág.588 a  591, porque se incluyen datos muy valiosos sobre la trayectoria de Pecci en Europa.

2)     Amadeo Mandarino fue cantor de las orquestas de Aníbal Troilo y Manuel Buzón entre otras. Amigo personal del autor de este artículo nos obsequió con varios documentos interesantísimos como la fotografía que le tomaron junto a Gardel en Radio Nacional en 1933  durante la despedida del zorzal, además de carpetas y hojas de música escritas y firmadas por Francisco Fiorentino  y que éste llevaba cuando ocurrió el accidente  automovilístico que le costara la vida en Mendoza en 1955. Luis Mandarino hermano mayor de Amadeo, cumplió una destacada labor como cantor en la Europa de los años previos a la Segunda Guerra Mundial .

3)     Las dos versiones de “Guitarra mía” están disponibles actualmente a través de la colección “Altaya” que comprende 50 CD de Gardel bajo el título “Todo Gardel”. La anécdota de la grabación en los estudios de RCA Víctor es relatada, entre otros, por Simón Collier en su difundido libro “Carlos Gardel, su vida, su música, su época”.

4)     Tanto el editor como el autor de este artículo expresan su profundo agradecimiento a los coleccionistas y expertos gardelianos que colaboraron directa o indirectamente  con material documental para posibilitar la elaboración de esta nota. Sin ellos nuestra tarea, como ocurrió con los artículos anteriores, hubiera resultado imposible. Gracias a los invalorables aportes documentales, en gran parte inéditos, de estos verdaderos custodios de la historia de Carlos Gardel, numerosísimos admiradores mundiales del zorzal  criollo pueden ahora tener acceso a través de www.gardelweb.com a la indiscutible verdad histórica sobre la vida y obra del gran cantor de todos los tiempos.  

Publicado con permiso de Juan C. Orofino el 13 de diciembre de 2003. 
Copyright 2003 por Juan C. Orofino.
Todos derechos reservados.

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