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CARLOS GARDEL: NUNCA CON TANTA NITIDEZ |
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Otro Informe Exclusivo Para Los Visitantes de Gardel Web
Por:
Juan
Carlos Orofino
Hace
algunas semanas comentamos que
tuvimos la fortuna de escuchar en el
"museo privado" de un
coleccionista argentino (http://gardelweb.com/un-verdadero-museo-gardeliano.htm)
un material único y de enorme
trascendencia artística e histórica:
las versiones que Carlos Gardel
grabara para la empresa RCA Victor
en los Estados Unidos durante 1934 y
1935 y que constituyen los grandes
éxitos musicales de su producción
fílmica para la Paramount. Son
también sus temas más famosos como
compositor, siempre con la
reconocida colaboración de su amigo
y compañero, el poeta Alfredo Le
Pera. Comprendemos
la sorpresa de nuestros amigos
gardelianos ante esta afirmación.
¡Si todos conocemos y hemos
apreciado infinidad de veces la
calidad interpretativa de Gardel en
esas canciones tan famosas! Por
cierto que los temas son
suficientemente conocidos aún por
los no seguidores de Gardel, dada su
permanente vigencia basada en la
atemporalidad de esos inolvidables
registros fonográficos que han
constituido una "marca
registrada" en el repertorio
del "Máximo". Curiosamente
algunas críticas infundadas que se
hicieron en vida de Gardel a su última
producción discográfica, en
especial dirigidas a las letras de
los temas y el acompañamiento
orquestal, que juzgamos no solo
apresuradas sino completamente
infundadas, nos llevan también a
traer a colación esta cuestión,
amparados por el dictamen al que han
arribado nuestros "gardelianos
oídos" después de disfrutar
el placer de escuchar los registros
neoyorquinos, tomados directamente
de los "masters"
originales con una calidad de audio
como nunca antes habíamos apreciado
y que constituyen un excepcional
hallazgo y logro técnico que nos
deja no solo asombrados, sino incrédulos
ante el hecho de que estas
grabaciones de hace casi 70 años
puedan escucharse con semejante
nivel de calidad. La
historia de cómo estas copias
llegaron a poder de la persona que
nos ha permitido escucharlas no ha
sido convenientemente aclarada. Sí
podemos adelantar que hacia los años
70 un músico argentino muy
conocido, notable bandoneonista,
viajó a Estados Unidos y allí un
admirador y “gardeliano”
argentino, le obsequió
varias cintas profesionales con las
valiosísimas copias de los
registros de Gardel. En apariencia
el bandoneonista nunca entregó las
copias a RCA Víctor de Argentina,
como era su intención y su
inesperado fallecimiento motivó que
el material entrara en una especie
de “limbo”. Fue así como
pasaron varios años hasta que
“Carlos”, fervoroso
coleccionista gardeliano, obtuvo
referencias concretas sobre quién
poseía las cintas a mediados de la
década de los años 80. Una buena
oferta en efectivo decidió al
poseedor del material a vender los
registros que pasaron de inmediato a
integrar el archivo personal del
feliz comprador. Además
de
los masters originales RCA se
habían incluido en las copias
algunas versiones de Odeón, que
también editó en su momento la
casa matriz del sello del
“perrito” en Estados Unidos,
caso específico "Melodía de
Arrabal", "Silencio"
o "Cuando tú no estás",
cuya calidad técnica también
resulta notable. Para
Gardel su serie de 53 tomas fonográficas
en RCA comenzó
el 27 de julio de 1934 con el
registro de la cifra “Criollita
decí que sí” (BS 83591-1 y BS
83591-1ª) y culminó el 20 de marzo
de 1935 con “Guitarra mía” (BS
89235-1 y BS 89235-2) sin tener en
cuenta su “registro hablado” del
25 de marzo (BVE 89451-1) con el
saludo al público latinoamericano
con lo que serían un total de 54
tomas (sumando una “no
identificada”), de las que se han
editado comercialmente hasta ahora
27, incluyendo algunas no
autorizadas por Gardel. De los temas
grabados en New York el cantor, como
resultó habitual durante toda su
trayectoria discográfica, realizó
por lo general dos o tres registros
de cada uno. Hecha la elección
de la toma (o matriz “seca”)
a editar se pasaba el
registro a una matriz metálica
definitiva
o “master” de donde salían
los 78 rpm originales. Es de esas
antiguas matrices metálicas de
donde se ha copiado en cinta magnética
en los años 70 el sonido al que
hacemos referencia en esta nota y no
de los discos de pasta en 78 ni de
los posteriores L.P. de vinilo. Lamentablemente, si bien se han comercializado incontables ediciones de estos registros aplicando las modernas técnicas de reproducción en audio digital, ninguno de los CD existentes en el mercado que hemos escuchado, editados en Argentina o bien en países europeos alcanza ni remotamente el nivel de calidad de las reproducciones a las que hemos tenido acceso. UNA
DIFERENCIA DE CALIDAD QUE ES NOTABLE Basta
comparar los recientes CD de las
colecciones "El bandoneón"
y "Todo Gardel" donde
figuran estos mismos temas para
apreciar las diferencias. En las dos
colecciones mencionadas el sonido
resulta bajo, la voz apagada,
filtrada, sin cuerpo, el acompañamiento
débil e intrascendente, se percibe
incluso la fritura de fondo y no se
aprecian infinidad de matices y
detalles sonoros cuya ausencia
termina empobreciendo notoriamente
la interpretación de Gardel. Son,
como afirman los coleccionistas en
su jerga técnica "múltiples
copias de copias", el pobre
resultado final de sucesivas y
deficientes “reconstrucciones técnicas”
que fueron agravando el problema con
el transcurso de los años. Nada
de esto sucede
cuando se extrae el sonido de
los "masters"
originales.Podría decirse que
representan fielmente al Gardel
total como nunca se lo escuchó en
discos comerciales. Del “master”
original cada tema fue copiado en
cinta en los 70’s y de allí en
forma digital al formato de CD, lo
que eliminó las deficiencias de
todas las reconstrucciones previas. "Arrabal
amargo", "Sol
Tropical", "Cuesta
Abajo" o “Rubias de
N.Y." por citar solo cuatro
temas, no admiten comparación con
nada conocido, el sonido está
procesado y magnificado de tal modo
que parecen registros efectuados en
la década de los años 70 u 80.No
se percibe el mínimo ruido de fondo
y lo que es más importante no se ha
opacado en nada la voz del intérprete.
Ni bien arranca la orquesta se
advierte la calidad del sonido,
realzándose también los
instrumentos musicales que
conformaban el acompañamiento
del zorzal durante su incursión
neoyorquina. Lo
mismo podríamos decir sobre
"Soledad", "Amores de
estudiante", “Criollita decí
que sí” o las versiones menos
conocidas de "Amargura" y
"Apure, delantero buey",
que Gardel no había autorizado a
comercializar. El
registro de "Melodía de
Arrabal" realizado en 1933 en
Buenos Aires, es también
excepcional
y en determinados pasajes de
la interpretación se percibe con
nitidez hasta la respiración de
Gardel. Un párrafo especial para "Mi Buenos Aires querido" y "El día que me quieras", tal vez los dos temas más reproducidos de toda la discografía del cantor.Les aseguramos amigos gardelianos que parecen otras grabaciones, remozadas y con una perfecta ecualización que permite apreciar el color y textura de la voz del zorzal, aún en temas como los mencionados, que hemos escuchado cientos de veces.
RESCATAR
EL MEJOR SONIDO Nada
de esto puede lograrse si no se
tiene acceso a las matrices metálicas
originales, que atesoran el sonido más
puro de la voz de Gardel. Es muy
diferente cuando uno debe
conformarse con famélicas copias
que no están a la altura de la
calidad técnica que merece un
artista de la dimensión de nuestro
ídolo. Resultaría
en verdad muy importante que las
empresas discográficas que tanto se
han beneficiado económicamente con
las grabaciones de Gardel durante
muchas décadas, dedicaran el
esfuerzo necesario para editar estos
temas como corresponde, rescatar el
mejor sonido y poner el material a
disposición de los incontables
admiradores del gran cantor, quienes
recibirían la agradabilísima
sorpresa de escuchar y disfrutar la
voz de Carlitos Gardel como nunca
antes
imaginaron. No
hemos logrado una explicación
convincente de por qué motivo esto
no se ha realizado, pero sin dudas
resulta más que sugestivo que un
coleccionista particular, en su
propia casa, tenga en su poder
copias directas de esas históricas
matrices y disfrute de un tesoro
musical de excepcional calidad y que
ha pasado desapercibido para las
empresas discográficas que, se
supone, deberían esmerarse al máximo
por presentar el mejor Gardel al público.
Publicado con permiso de Juan C. Orofino el 2 de mayo de 2004. |
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La voz de Gardel y los instrumentos acompañantes llegan a su gloria. No hay ruido, la calidad de la grabación es igual a una de los años 80. A Gardel hasta se le puede oír respirar. Unicamente una grabación conseguida directamente de una matriz metálica original podría brindarnos una rendición de semejante calidad. Esta calidad del sonido de la música de Gardel esta reservada para los oídos de unos pocos coleccionistas fanáticos. Debemos de preguntarnos que habrá pasado con las matrices metálicas de las grabaciones que Gardel hizo para RCA en Nueva York, en Francia y España? Quien las tendrá? |
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