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GARDEL SE METIÓ NUEVA YORK EN EL BOLSILLO HIZO FUROR CON SU VOZ VARONIL Muy popular en Europa y adorado en Sud América, en los Estados Unidos era un perfecto desconocido, por eso es todavía más meritoria su rápida carrera de encumbramiento. Carlos Gardel, "Carlitos" como le llaman en su patria, llegó a Nueva York el 28 de diciembre y el primero de año hizo su debut en la Compañía Nacional Broadcasting, con un éxito tan grande entre la colonia latina que a las 24 horas de la audición la poderosa empresa que lo había contratado dijo que por primera vez un artista latino polarizaba todo el interés de ese enorme núcleo de radioescuchas que forman las avanzadas del éter de Nueva York. Su cálida voz, dulce, amorosa y sentimental se coló por el corazón de todos los que la escucharon, especialmente de las mujeres americanas, a quienes el sabor exótico del cantor de Buenos Aires y de las pampas trastornó completamente. Las lujosas habitaciones del Waldorf Astoria donde para el artista argentino, se vieron invadida por una multitud de hermosas girls americanas que deseaban conocer al dulce cantor, y cuando lo conocieron y vieron la enorme simpatía que irradia el astro latino, la admiración se cambió en verdadero frenesí. Efectivamente este artista que subyuga desde el micrófono, se valoriza mucho más frente al público y absolutamente lo mismo le pasa a él. Cuando yo lo entrevisté oficialmente después de su primera audición, Gardel me dijo que frente al micrófono se siente distinto que no viendo la sala llena de gente, se extraña, se inquieta, pues una gran parte de su vida y de su arte es el público mismo. Por eso-agregó el cantor- es que sólo en Buenos Aires soy completamente feliz y canto bien, porque el público de mi patria, que me acompaña,que me interpreta y me siente profundamente, me aplaude y me aplaudió siempre y esos aplausos sinceros valen para mí mucho más que todos los bodereaux de las boleterías. Carlos Gardel no es el primer artista de escenario, para quien la radio es una cosa fría y molesta, nuestro gran Al Jonson, lo mismo que el ídolo francés Maurice Chevalier, tienen la misma opinión del micrófono y si se someten a él no es por placer, sino porque comprenden lo importate que es, sobre todo, en los Estados Unidos, conquistar un público tan grande y exigente como es el radioescucha americano. Si el éxito de Gardel ha sido tan positivo y elocuente entre el público neoyorquino, está demás decir que entre sus hermanos de raza, su debut ha sido el acontecimiento más frade, después del éxito de Firpo en el ring. En uno de los cines del barrio latino, donde se pasaban películas de Gardel, el público exigió que dos de ellas, "Luces de Buenos Aires" y "Melodía de arrabal" se pasaran cuatro veces. Esto habla más elocuentemente que todo, del verdadero fervor "gardelista" que agita a la numerosa colonia hispana de New York. Ver tambien:
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