GARDEL 1900
GARDEL
1900
Esta narración, extraída de la biografía de Gardel por Eichelbaum,
quizás con un poco de ficción dado que fue escrita 90 años después, es
en mi opinión el episodio más interesante de su vida.
Buenos Aires, 24 de Mayo de 1900.
Carlitos (9 años) enarbola un
paquetito pequeño, hecho con diarios viejos, y lo extiende a su madre, que
no se decide a tomarlo.
- Abrilo, viejita; es para vos.
Ella lo toma, por fin, lo abre, y encuentra un rollo de billetes.
- Contálos, mamá. Es bastante plata.
- ¿Dónde encontraste esto? ¿No los habrás robado?
- Pero no, vieja, es plata que me gané trabajando. Hace un mes que trabajo
con don Francisco en el mercado, Son ochenta mangos, vieja.
Es algo, ¿no? Eso ayuda, ¿no?
Berta esta conmovida y no sabe
que decir. Al fin encuentra las palabras:- Si, hijo, es mucho y estoy muy
contenta con tu ayuda.
Pero no quiero que trabajes de noche. Es muy duro para un chico, y no es
sano.
- Pero mamá, si don Francisco necesitaba un muchacho que lo ayudara a
montar los cajones vacios bien alto, donde el no llega. Ya está viejo y no
lo puede hacer. Pero esos cajones no pesan nada. Y yo soy fuerte, vieja, y
ágil. Ya ves que un pibe también sirve para algo.
- Doña Berta lo mira. Pero el
no la deja hablar, y empieza a contar otra cosa. No es nuevo el hecho de que
Carlos gane unos pesos con pequeños trabajos sueltos. Pero es la primera
vez que se aplica a trabajar con disciplina, durante un mes, en el mismo
lugar, como si fuera un empleo estable. Y Berta sabe que lo ha hecho por
ella. Esta orgullosa del gesto y, sobre todo, de la perseverancia del hijo.
Pero al mismo tiempo se siente culpable. Toda alegría, para ella, esta
teñida de sentimientos de culpa que ni siquiera puede explicarse muy bien.
Pero mientras ella piensa, Carlos habla.
- No es solamente eso lo que he ganado. También gané algo para mi.
Le dimos una serenata a una chica, por cuenta de un conocido del
"Colorado". Nos dió dos pesos, uno para el y otro para mi.
Tuvimos suerte, ¿no?
A Berta no le gusta nada que
Carlos gane dinero por cantar; pero no habla para no estropear el buen
momento. Ella piensa que se canta por placer y que eso no puede ser
considerado un trabajo. Además un chico sólo puede ser un aprendiz de
cantor, y pagarle es como corromperlo.
Que le hayan pagado, y por
cantarle a una chica de parte de un muchacho, es algo que le escamotea la
mitad de su felicidad. Pero ya Carlos se entusiasmó y cuenta todos los
detalles del episodio. El amigo del Colorado, un vendedor de tienda de
veinte años, tímido y enamoradizo, solo podía pagarse unos serenateros
sin pretensiones. Pero eligió mal el momento y el padre de la chica,
famoso por su caracter agrio, estaba en su casa. El hombre prohibió a su
hija que se asomara, así que la serenata no había producido ningun
resultado.
Sin embargo, el joven cumplió
con los pequeños cantores y les pagó lo prometido. - Viste, viejita, que
también se puede uno ganar la vida cantando? - La frase del chico ha sido
cuidadosamente calculada, porque el sabe lo que su madre piensa. Y aunque
Berta no quiso esta vez repetirle que eso de querer convertirse en cantor
popular es propio de haraganes y de gentes que llevan una vida turbia,
Carlitos respondió a los callados pensamientos de ella. Berta sonríe sin
entusiasmo, porque todavía se siente conmovida ante el hijo que ha
trabajado para traerle esos ochenta valiosos pesos. Y él comprende que es
mejor pasar a otra cosa. Por tácito acuerdo, los dos se sientan a la mesa
para cenar juntos.
Aporte: Ed
Bianchi (edbianchi2@hotmail.com)
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