| ¿Quién me podría informar por qué, después que, tanto Payssé como Bayardo, se esforzaron en demostrar el nacimiento de Gardel en Tacuarembó, epopeya que comenzó Avlis en 1967, afloran las dudas en las esferas oficiales sobre su origen? |
En 1996 decretaron, triunfalmente, que Tacuarembó era la capital del Tango y el 24 de Junio, día de Carlos Gardel. En el 2005 hicieron circular un sello Postal con la esfinge del “Tacuaremboense inmortal”.
De improviso los asaltan dudas y, al estilo de Hamlet, empiezan las cavilaciones sobre el “Ser o no Ser”, al mejor estilo Shakesperiano.
Terminaron el siglo ebrios de orgullo, pero comenzaron el siglo nuevo, con profundas vacilaciones, que los convencieron de hacerle un examen de ADN, junto a Escayola, y también a regañadientes, a Berta Gardes.
El impulso inicial, hizo que se fueran de boca los Bayardo y su fiel heredera, quienes protestaron, airadamente, sobre el posible manejo político de dicha prueba. (“Me importa un PITO, el ADN” M.I.).
Empero, mientras se suceden los festejos anuales en Tacuarembó, con homenajes de calles, a dos de los “HEROES DE La HISTORIETA”, el Parlamento habla de que “todavía no esta esclarecido el origen de Gardel y solo se maneja una hipótesis”. “Había que tener mayor claridad a quienes son las personas a investigar” o “Los posibles padres de Carlos Gardel”, prevenciones que duermen el sueño de los justos. (Ver: Actas Parlamentarias.
Todo ello ocurrió apenas el 9 de Diciembre del 2003 en el Parlamento Uruguayo. Pero el Diputado Palomeque, en 1999, había propuesto el famoso examen, que desató las iras del Almirante Nelson, más conocido como “personalidad de jerarquía” por la reciente auto-promocionada “Gacetillera Histórica”, que destila “Sapos y culebras”.
Pero, manos extrañas consiguieron frustrar el famoso examen, adormecido desde hace 12 años, por algún burócrata diligente y bien adoctrinado.
¿Será que falta algún cadáver del Cementerio de Tacuarembó, o el Poder Ejecutivo lo acometió la vergüenza y la duda, por no poder documentar por qué Escayola y no Obdulio Varela o Héctor Scarone le deben facilitar sus huesos?
No era que, según, Bayardo: Avlis “precisó” con “pruebas irrefutables” la paternidad de Carlos Escayola. (N. Bayardo: “C. G. a la luz de la Historia” Págs. 253/5)
¿O será que no conviene revolver el avispero, por temor a derrumbar la leyenda?
Todos recordamos el sabio consejo de Voltaire:
“Si no existe Dios, habría que inventarlo”.
Por si la gilada, sabe Sra. Cronista.
A propósito, la devaluada gacetillera, desconcierta y confunde a sus discípulos con que:
“No existen Registros de la llegada de Berta Gardes a Buenos Aires o a Montevideo antes de 1893. No existen pruebas documentales de su estadía en Tacuarembó. Tampoco las hay del nacimiento y bautismo de quien, después, fuera Carlos Gardel, NI REGISTROS ESCOLARES QUE AVALEN SU PASO POR LAS ESCUELAS MONTEVIDEANAS”. ( 10/6/06. Academia del Lunfardo)
¡NADA DE NADA!
Pero, manos diligentes empujan, imperiosamente, el famoso examen.
Un tal González Olascuaga, le hace decir, sin preámbulos, a un imaginario personaje:
“Senador, necesitamos un hecho político para apuntalar la campaña a favor de un examen de ADN de Escayola y de su hijo Carlos. Hace meses que el Parlamento votó el petitorio de que se realice el estudio y el Ejecutivo todavía no ha diligenciado el procedimiento”.
“Resulta la cifra clave de nuestra identidad como Nación – agrega Olascuaga –. Si estamos seguros de que es uruguayo, debemos demostrarlo científicamente.
Estamos social, política y económicamente obligados”.
“Como Ud. expuso al principio – acota el funcionario interlocutor – se trata de una obligación, para con nuestra identidad nacional, tal vez la mayor de todas”. (J.G. Olascuaga: “El Código Gardel”, pág. 184. año 2005).
El 5 de julio del 2004 desde “El País” el Dr. Julio César Jáureguy también editorializa similar reclamó.
El Poder Ejecutivo, “por si las moscas”, prefiere guardar silencio cómplice.
Bien asesorado, que se trata de una leyenda no documentada, resuelve que es mejor no realizarla.
“A menos que se crea – como ficciona Olascuaga – “que no era ni uruguayo ni francés sino extraterrestre, hijo de un Dios intergaláctico y Dios él mismo que se opone, por poderosas razones a las pruebas de ADN”.
Y continua: “El verdadero padre fue un demiurgo intergaláctico. Maria Leila concibió VIRGEN antes de la violación” (Obra Cit, Pág. 26).
Creo que sería una salida honrosa, aunque el pueblo uruguayo es laico o agnóstico y suficientemente inteligente.
Mientras tanto, Tacuarembó goza de su menguado Presupuesto y nó es el caso incrementar el déficit.
Intereses económicos, turísticos, inmobiliarios y de otro tipo, no tan santos, serían inquietados.
Mejor dejar las cosas como están y que sigan con el debate que alimenta la curiosidad, el falso orgullo, pero también, a esta altura, el ridículo de sus relatores, sobrevivientes.
JUAN CARLOS ESTEBAN
Publicado
con permiso de Juan Carlos Estaban el 31 de octubre de 2011.
© Copyright 2011 por Juan Carlos Esteban.
Todos derechos reservados.
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