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Revista Antena
Año XVI N° 799
18 de Junio de 1946
Teléf.: Direc. y Redac.: 35-3024 y 3025. Publ. y Adm.: 35-0896
CORRIENTES 830 * BUENOS AIRES
Palabras de la
madre de Carlos
LAS PALABRAS
SANTIFICADAS POR EL AMOR MATERNAL
ADQUIEREN EMOCION Y CALIDAD HUMANAS

Berthe Gardés, la madre del inolvidable
cantor,
cuando esperó los restos de su hijo, que vinieron a bordo del vapor
"Campana".
La rodean Francisco Maschio, y otros.
4 de febrero de 1936.
UN
año más. Y su recuerdo, sobre el tiempo y la distancia, se agranda con la
misma serena amplitud con que crece, en la perspectiva de un paisaje, la montaña
que observa el caminante que se aleja...
Carlitos tiene el
romántico contorno de los antiguos juglares, herederos de tradiciones, palabras
y caminos. Y cada año se multiplica la emoción del pueblo al recordar a su
cantor predilecto, al que vino del oscuro cruce de los barrios olvidados, para
entregar a la ciudad la voz y el acento amasados entre pampa y ciudad. De él —
de Gardel — se han escrito ya cien biografías y una verdadera recopilación
popular y múltiple de anécdotas. ¿Qué decir que no se haya dicho?
El lenguaje
espiritual de las flores, que otra vez se multiplicarán en su tumba, le dirán
de su descanso eterno, del amor de los humildes, que en compás de tango se
hicieron conocer en todos los pueblos del mundo...
Y una vez más
quedará establecido que los verdaderos amores son aquellos que se conquistan en
la sencilla ternura de los humildes, de Ios pobres, de los que no ocultan sus
sentimientos y los expresan con la bulliciosa espontaneidad de lo sincero y lo
auténtico.
Un reportaje
olvidado
Durante diez años
— en este mes se cumplen once de su desaparición — Gardel fué recordado
por todas las publicaciones y, a su alrededor, se han tejido cien historias, verídicas
unas, cercanas a la verdad otras, y fantasiosas muchos de ellas.
Ya poco queda por decir de él. Y,
Por esto quizá, entre muchos recuerdos que vamos a hilvanar, quizás un viejo y
olvidado reportaje — guardado celosamente en nuestro archivo — tenga una
fuerza emocional distinta. Le fué hecho a su madre, doña Berta Gardés, a poco
de arribar a Buenos Aires en el vapor "Campana", desde Toulousse,
donde se halaba entonces (¹). Ella fué traída por el gran amigo de Carlos, señor
Armando Defino, para recibir aquí los restos de su infortunado hijo fallecido
trágicamente en Medellin. Aquel reportaje, acompañado por la firma de doña
Berta, que reproducimos, tiene hoy la tierna
actualidad de las lágrimas. La mamá de Gardel murió algún tiempo después.
Pero sus palabras de entonces alcanzan la honda repercusión de los recuerdos
firmes y emocionados.
Documentos
probatorios
Vayamos al
reportaje.
Doña Berta, empequeñecida
por el dolor de la tragedia, se mostraba sumamente contrariada por determinada
publicidad, hecha, entonces, sobre el dolor inmenso de la tremenda desgracia. Y
nos decía:
—Se le han atribuido a mí hijo protectores y otras cosas, que me hieren por
lo mismo que parecieran aflorados para una explotación — en provecho de vivos
— de un muerto, que para mi tiene el valor de toda mí alma...
— Qué nos
puede decir del inolvidable Carlitos, señora?...
Se ha dicho tanto! — comentó entonces doña Berta.
— Que lo más nuevo, quizás, sea decir la verdad, que en mis labios no puede
ponerse en duda. Nació el 11 de diciembre de 1890, en Toulousse. Consta, en su
acta de nacimiento y fe de bautismo, que se llamaba Charles Romualdo Gardés. Su
apellido lo modificó, más tarde, para amoldarlo a una fonética mejor y porque
los muchachos lo llamaban así. Desde muy pequeño era muy travieso. Por eso, en
vista de que sus travesuras eran cada dia mayores, lo interné, durante un
tiempo, en el San Carlos. Durante las vacaciones se ocupaba de muchisimas cosas.
Inició muchos oficios. Arreglaba relojes. Fué tipógrafo. Más tarde
cartonero. En una oportunidad, me enteré que se había convertido en utilero
teatral.
¿Le atraía el
teatro?
¡Mucho! Cuando me dijo que había estado cerca de grandes artistas y comenzó
a imitarlos, temí que dejara sus estudios. Le amenacé con volverlo a internar
en un colegio, y entonces, por temor a que cumpliera mí amenaza, Carlos se fué
a Buenos Aires. Al tiempo, por una persona que había estado en Montevideo, me
enteré que ahí Carlitos astaba cantando en diversos locales.
— ¿Usted se molestó, señora, por eso?
— No. Sabia que
Carlos: era todo un hombrecito. Sabia, también, que no olvidarla niaguno de mis
consejos, puesto que él habla visto con cuántas privaciones mantenía
la casa. Yo lavaba y planchaba para ganar los centavitos con que viviamos. Una
tarde llegó alborozado y abrazándome, dijo en un grito: "—Mamá. Desde
hoy no trabajas más. El que trabaja soy yo..." Y así fué. Ya en 1910
debutaba en un local que se llamaba "Armenonville", en compañia de
Razzano. La primera vez que se presentó en el centro de Buenos Aires lo hizo
con Elías Alippi. Lo demás ya lo saben. Desde el día en que, siendo un
muchachito, volvió de Montevideo, complió su promesa. No volví a trabajar
más. Y cuando me veía en cualquier menester se enojaba, se enojaba mucho,
hasta terminar besandome con cariñosa ternura. Fué el hijo más bueno del
mundo.
Aquella viejecita de arrugada faz y tan
pequeñita — tan pequeñita que parecía un suspiro en
su dolor — comenzó a llorar...
—¿Tuvo
alguna novia?
—Me confesó, muchas veces, que nunca tuvo novia. Claro
que estuvo relacionado con mujeres hermosas, y..., en fin..., pero lo cierto es
que él me afirmó siempre solemne, rotundamente, que no había encontrado la
mujer de sus sueños, y que cuando eso ocurriera, yo iba a ser la primera en
saberlo, porque esa mujer debía ser mi hija y formarla con ella su hogar. Fuera
quien fuera. Estuviera donde estuviese.
— ¿Cómo
se enteró usted de su trágica muerte?
—Estábamos en mi casa, en Francia. Todos los días, a
la hora del almuerzo, sintonizábamos la radio para escuchar unas grabaciones de
Carlos, que se transmitían desde Buenos Aires. El 24 de junio
nos habíamos reunido a festejar el sant o de mi hermano Juan. El estaba muy triste, como lo
estaba, también, mi cuñada. No podia imaginarme la razón ni la causa de esta
tristeza, que me producía una gran intranquilidad. Fuí a enchufar la radio, y
no funcionó. Estaba descompuesta. ¡Claro! Luego supe la causa. Juan y mi cuñada
ya sabían la noticia. Se la había facilitado un vecino. Y descompusieron la
radio, ex profeso, para que yo no captara la trágica noticia. Cómo habría
sido el golpe, que Juan murió quince días después. Y yo, yo — terminaba en
llanto doña Berta --he de morir muy
pronto. Y para qué quiero ya la vida sin él. Recibiré sus restos..., y
después..., después me dejaré morir...
Y la madre de Carlitos se arrebujaba en los brazos de ese gran muchacho que es
Armando Delfino...
Poco tiempo después, doña Berta
moría en Buenos Aires, en una dulce paz que tenía algo de sereno descanso y de
reencuentro en una cita tierna y esperada... .
Asi finalizó este memorable
reportaje que le hicimos a la señora madre de Carlitos Gardel, Berta Gardés,
poco tiempo después de aquel infausto 24 de junio de 1935.
Por nuestra parte, siempre guardamos, en el fondo
de nuestro corazón, un sentimiento de afecto para aquel que fué nuestro más
grande y querido cantor: Carlos Gardel.
¡Paz en la tumba de la madre y del hijo
cariñoso!

Nota editorial:
1. Los restos de Gardel fueron
trasladados via maritima desde Nueva York en el vapor Campana, parando en Montevideo
el 4 de febrero de 1936 y finalmente a Buenos Aires el 5 de febrero de 1936. Es entonces de asumir que la entrevista con Berthe
Gardes se condujo en ese barco en el dia indicado.

Contribucion del material
por Sr. Rodolfo Rivarola, Sydney, Australia.
Septiembre del 2004.
Presidente de la:
Tango Gardelian
Association Inc. NSW
(found 1989).
228 The River Road, Revesby NSW 2212
Sydney, Australia. Reg. no Y 06597-05
Tel & Fax: (02) 9772 3638
Email:
tgaincorporated@hotmail.com
Enlaces:
-
Dame la llave de la puerta de calle. Entrevista con Berta Gardes, La Canción Moderna, Junio 6 de 1936
-
Documentos de la gira fatal de Carlos
Gardel: Pasaje de la Compañía Scadta, 6 de junio 1935 y el documento
concedido por el Gobierno Venezolano, La Guaira, 25 de abril de 1935.
-
Bertha
Gardes en Montevideo, Uruguay, 4 de febrero de 1936
-
UNA CARTA DE GARDEL A SU MADRE
New York Febrero 13 de 1935
-
Llegada del feretro de Carlos Gardel a Montevideo
- Los
restos de Gardel, telegramas, las palabras de su madre, etc.
- Funeral
de Gardel - La Nacion, Viernes 7 de febrero de 1936
- Photo
of Gardel in Medellin Airport, June 24, 1935.
-
Recortes
del periodico frances La Dépêche, despues de la muerte de Gardel 28 y 30
de Junio de 1935
-
Gardel
muere en Medellin. Reportaje del periódico francés L'illustration - 15 de
Julio de 1935
- El
Traslado de Los Restos de Carlos Gardel - La Canción Moderna N° 387, 17 de
agosto de 1935
- El
Adiós a Gardel La Opinión, 24 de junio de 1975
-
El mausoleo
de Gardel en la Chacarita
-
Gardel en su tumba de Chacarita.
Por Galo René Pérez. |
English: Gardel in his graveyard at Chacarita
- Carlos
Gardel -The Medellin Tragedy (1935)
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