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La
Voz del Interior On Line,
9 de febrero de 2003
Córdoba, Argentina
En la cuna del “Zorzal”
Por Gustavo Farías Especial
Charles Romuald Gardes, conocido como
Carlos Gardel, nació en 1890 en la ciudad francesa de Toulouse.
El “¡Allez tango!, ¡allez Argentina!” (¡viva el tango!, ¡viva
Argentina!) con que un joven francés se despidió luego de indicarnos
donde queda la casa de Carlos Gardel en Toulouse, nos hizo ilusionar con
que la residencia natal de la figura emblemática de la música popular
argentina podría albergar recuerdos imborrables de la infancia del
“Zorzal Criollo”.
Nuestra imaginación voló anticipadamente: podíamos ver la vieja guitarra
con la que el cantante hizo sus primeros acordes, los pantalones cortos
del Gardel niño con que recorrió las calles de la antigua Francia, y
hasta algunos souvenirs aportados por los numerosos argentinos que
siguen haciendo escala obligada en la Rue Canon d’Arcole número 4, cada
vez que pisan suelo francés. En fin, nos preparábamos para ver
recuerdos, muchos recuerdos.
Sin embargo, ni bien descubrimos la fachada de la casa donde Gardel
nació el 11 de diciembre de 1890, la decepción fue inmediata: dos
grandes contenedores de basura ocupaban su vereda y apenas dejaban
observar la descuidada puerta de entrada.
Abandono
Una plaqueta en idioma francés indica que el inmueble –uno de los más
antiguos dentro del moderno sector céntrico tolosano– es el mismo en que
Charles Romuald Gardes, conocido en el mundo entero como Carlos Gardel,
dio sus primeros pasos.
“¿Esto es todo?”, preguntamos incrédulos a Antonio Palomeque, un
caballero de la Legión Extranjera de Francia, quien nos había advertido
del nulo atractivo turístico que posee la casa. “El gobierno argentino
nunca se interesó por hacer de ella un centro de referencia gardeliano.
Sin la ayuda de Argentina, principal interesado en guardar la memoria de
Gardel, poco puede hacerse”, explicó.
La cuestión es que la casa, de dos pisos, es hoy una residencia
económica de alquiler, mayoritariamente ocupada por estudiantes y que,
si su actual propietario se lo propone para que no desentone con el
progreso del vecindario, podría tener los días contados: no sería
descabellado que en poco tiempo más una demoledora se apiade de su
precaria estructura y le abra camino a la modernidad.
Eugénie Lemonnier, una joven estudiante de educación física, y su amiga
Mouna Hammi, aspirante a abogada, ocupan uno de los siete departamentos
en que está dividida la casa. Ellas reconocieron que nada sabían acerca
de la existencia del artista, aunque tomaron conocimiento a partir de
varios visitantes –la mayoría argentinos– que golpean a la puerta del
edificio preguntando si allí hay un museo o un centro tanguero.
“Sólo sabemos que una Asociación Gardeliana organiza cada tanto
reuniones bailables en el centro de Toulouse”, dijo una de ellas,
mientras que la otra aseguró que no sabe cómo fue a dar allí un gran
mapa de Argentina, confeccionado por la Secretaría de Turismo de ese
país, que se encuentra apenas visible, sobre los basureros del edificio.
Pocos días atrás, en el diario La Depeche du Midi, Christiane
Bricheteau, vicepresidenta de la Asociación Carlos Gardel de Toulouse,
dio algunos detalles sobre la llegada del cantante al mundo. En el
artículo, Bricheteau narra que su madre, Berthe Gardes, de 25 años de
edad, era tolosana, soltera y ejercía la profesión de planchadora. Nació
en calle Palaprat y fue bautizada en la Iglesia de Saint Aubin.
Doña Berthe y la casa
“Berthe –cuenta el autor de la nota– vivía en la casa de su primo, en
Canon d’Arcole número 4. Se puede imaginar uno aquella noche del 10 de
diciembre de 1890, cuando ella se dirigió a pie o en coche de caballo al
Hospital de La Grave, tomando el puente de San Pedro, construido en
planchas de madera. Por las calles tortuosas del borde izquierdo del río
Garona, ella llegó a la entrada del hospital, en el número 78 de calle
Reclusane”.
Y prosigue: “Berthe, sin duda avergonzada de su futuro estatus de madre
soltera, lejos estaba de imaginarse el destino fabuloso que le esperaba
a su hijo”.
El 24 de junio de 1999, por iniciativa de la Asociación Carlos Gardel de
Toulouse, conjuntamente con el Ayuntamiento de esa ciudad, una plaqueta
rinde homenaje al cantante y su madre sobre los muros de ladrillo de la
sala de entrada de ese hospital.
¿Embajada del tango?
En Argentina, todavía hoy, se habla con orgullo de la casa natal de
Gardel, en pleno Toulouse, tal como si fuera una embajada del tango en
Europa. La realidad indica que quienes la visitan experimentan
sensaciones de perplejidad, incredulidad e indignación.
Por desidia, carencia de información o por simple falta de
reconocimiento e identificación de los valores culturales de una nación,
la casa natal de uno de los artistas más famosos de todo el siglo 20 y
de quien se asegura que “cada día canta mejor”, puede transformarse, en
poco tiempo más, en un simple recuerdo.
Ver
tambien:
El Zorzal anidó en Córdoba: La Voz del
Interior On Line, Cordoba. 10 de diciembre de 2000.
Los rincones que visitaba Carlos
Gardel: La Voz del Interior On Line, 25 de febrero de 2001.
Gardel y sus viajes:
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