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Natacha Moneda - Treinta Años
“EL DÍA QUE ME QUIERAS”
Amado Nervo en Internet
Hay películas que tienen
destinos diversos. Algunas se convierten en clásicas u objetos de culto. Otras
se pierden. Ya sea por el desgaste o la imprevisión. También hay películas
que son abandonadas. Generalmente por la abjuración de sus autores. En el
underground argentino el micrometraje “El día que me quieras” (Natacha
Moneda, 1974) evidencia un caso de abandono. Pero, cosa más rara, también de
resurgimiento. Su estreno por Internet. Por un lado aporta la cuestión del cine
y la literatura (texto cinematográfico-texto literario) al representar un poema
en imágenes. Por el otro, pone en evidencia procesos de creación inherentes al
MRO. Prácticamente desconocida, esa película también resalta perfiles
característicos de los años 70 que la hacen levemente “mitológica”.-
EL MODERNISMO ACTUALIZADO.
Aquí estaría la clave para comprender “El día que me quieras”. Un
movimiento literario en la América hispanoparlante. Su apogeo entre 1888 y
1905. Publicación de “Azul” y “Prosas profanas” de Rubén Darío, su
figura más representativa. Inconformismo, progresivismo. Autonomía del arte.
Ampliación del idioma. Sentido recto, sentido simbólico. Lo inexpresable, lo
metonímico. Cromatismo. Neologismos y barbarismos, cultismos y arcaísmos.
Antiintelectualismo. Tal la actitud del modernista. Lo estético de la
existencia, lo nuevo y desconocido. José Martí, Gutiérrez Nájera, José
Enrique Rodó, Díaz Mirón, López Velarde y Gómez Carrillo. Incluyendo a
Leopoldo Lugones y a Julio Herrera y Reissig. El modernismo llega a España y
allí lo siguen Juan Ramón Jiménez, Valle-Inclán, Jacinto Benavente y
Martínez Sierra; la generación del 98. Y entre éstos, los hermanos Antonio y
Manuel Machado. Como fuera el modernismo atraviesa diversas etapas de
desarrollo. Se considera a 1916 como su momento final. Por ese entonces se
compone “El día que me quieras”. Es el caso de un poema fechado en 1915 del
poeta modernista mexicano Amado Nervo (Tepic, 1870 – Montevideo, 1919).
EL DÍA QUE
ME QUIERAS
El día que me quieras tendrá más luz que junio;
la noche que me quieras será de plenilunio,
con notas de Beethoven vibrando en cada rayo
sus inefables cosas,
y habrá juntas más rosas
que en todo el mes de mayo.
El día que me quieras, los sotos escondidos
resonarán arpegios nunca jamás oídos.
Éxtasis de tus ojos, todas las primaveras
que hubo y habrá en el mundo serán cuando me quieras.
Al reventar el alba del día que me quieras,
tendrán todos los tréboles cuatro hojas agoreras,
y en el estanque, nido de gérmenes ignotos,
florecerán las místicas corolas de los lotos.
El día que me quieras será cada celaje
ala maravillosa, cada arrebol miraje
de “Las Mil y Una Noches”, cada brisa un cantar,
cada árbol una lira, cada monte un altar.
Nervo hizo carrera en el
periodismo y la diplomacia, dos temperamentos que se impusieron a su vocación
eclesiástica. De todos modos, su obra literaria cubrió una época en el mundo
latinoamericano. “Perlas negras” y “Místicas”, sus primeros libros,
eran modernistas a todo trapo. Se volvió más intimista y filosófico con “Serenidad”,
“Plenitud” y “Elevación”. También fue editor-director de La Revista
Moderna. Su última obra, “La amada inmóvil” y “El estanque de los lotos”,
lo presentó angustiado por el ser y la muerte. Dentro de esa obra, ya póstuma,
ordenada por Alfonso Reyes en 1920, destaca “El arquero divino” incluyendo
“El día que me quieras”. Hacia los años 30 la producción literaria de
Nervo fue actualizada por músicos mexicanos. Los tenores José Mojica y Jorge
Negrete, quienes incorporaron versiones musicalizadas por el compositor Mario
Talavera (“La cruz y la espada”, 1934) de su obra en verso. Especialmente el
poema lírico “Gratia Plena”. Mojica interpretó “Pasas por el abismo”.
Negrete en cambio, “El día que me quieras”. Otra actualización
significativa en el mundo latinoamericano sería la del letrista-guionista
Alfredo Le Pera asociado al cantante-compositor Carlos Gardel.
GARDEL-LE PERA
Retomado por el cine y la discografía, reescrito, el poema de Nervo se
inscribió en una trágica historia de amor:
El día que me quieras
la rosa que engalana
se vestirá de fiesta
con su mejor color.
Al viento las campanas
dirán que ya eres mía
y locas las fontanas
me contarán su amor...
Tanto como letra de una
canción y argumento dramático el tema de Nervo, según Gardel-Le Pera,
articuló la primera versión cinematográfica de “El día que me quieras”
(Paramount Pictures, 1935) dirigida por John Reinhardt. Esta versión preservó
el origen modernista del poema aunque lo incluyó en un ambiente general de
tango rioplatense. Al estilo de “Volver” y “Sus ojos se cerraron”.
Durante décadas numerosas remakes fílmicas y televisivas perpetuaron,
institucionalmente ese contexto. Tanto en el cine argentino como en el mexicano,
son de señalar las interpretaciones de Hugo del Carril registradas entre 1939 y
1969. Aunque la obra de Gardel-Le Pera no es un tango precisamente, se la
interpretó como tal. Vulgarizada por las orquestas típicas y estentóreos
vocalistas en el llamado tango “del 40”. De la radio a la televisión, por
decenios, “El día que me quieras” de Gardel-Le Pera quedaría oficialmente
estatuida en el contexto de la tanguidad.
REPLICA
En 1973 el cantante brasileño Roberto Carlos, ya acreditado por temas como “Amada,
amante”, hizo una versión melódica de “El día que me quieras”. Suceso
discográfico de consumo masivo que significó un redescubrimiento de aquella
canción. Poco antes el cantautor catalán Joan Manuel Serrat había actualizado
la obra del poeta modernista español Antonio Machado. Aunque el tema de
Gardel-Le Pera fuera quitado del contexto de la tanguidad, era innegable el
conformismo y la sensiblería de la nueva interpretación. Algo por demás
institucional y complaciente para el Buenos Aires contestatario del 73. Como una
réplica a la complacencia de Roberto Carlos, en Filmoteca se pensó un micro
para la temporada 1974 que recreara el tema original de Nervo. Así como el
exotismo y lo pasional del modernismo más el clima galante del novecientos
latinoamericano. Algo ligero. Underground. Comédico al estilo de la producción
audiovisual de Natacha Moneda, La Chica Perfume. Comedia de “pies ligeros”.
Cero experimentalismo, cero diégesis. Opcionalidad neta.
FILM D’ART
La versión under de “El día que me quieras” se pensó como una producción
de bajo presupuesto en formato de paso reducido. Algo menor. Sin las
pretenciones estéticas o filosóficas de otras producciones. Filmada en el
estudio con una cámara de 8 m/m no debía exceder un rollo de dos minutos. El
emprendimiento se trazó sobre dos presupuestos. El lirismo y el ambiente de
época; el novecientos, los años diez. Eso permitiría hacer «film d’art»
en Filmoteca. Teatro y literatura. Por sumaria que fuera la realización
obligadamente demandaba una puesta en cuadro y en escena. La puesta en cuadro,
interiores y exteriores, se filmó siguiendo la planitud y la linealidad del
modo de representación primitivo. Con el efecto zoom, se procuró darle alguna
acción a las escenas modificando la escala de planos. Impresa parcialmente en
blanco y negro para colorizarla empíricamente con virados de Romek, la
película se iluminó con luz plana en los interiores. Todo al estilo del «film
d’art» europeo. Una minúscula hazaña, dentro de todo, para un equipo
reducido. Beto Piri hizo la fotografía y Miguel Riglos atendió la dirección
artística. Desde la puesta en escena el micro apeló a recursos utilizados con
anterioridad. Narrativamente se refritó el punto de partida de un exitoso corto
de Adelma Martín, “L’Enfant Terrible” (Filmoteca, 1971). La pareja
triangular. Ella, El y El Otro con Martha Díaz Correa como Ella, Silvestre
Byrón como El y Miguel Riglos como El Otro. Según el poema, el micro se
dividía en dos partes. “La noche que me quieras” y “El día que me
quieras”. Sin argumento a la vista, las relaciones entre los personajes
quedaban reducidas a estampas. Cuadros vivientes, en todo caso. Las marcaciones
estuvieron ceñidas al teatro simbólico y biomecánico de Meyerhold. Interesaba
destacar la actuación bufa de Miguel Riglos haciendo Pamelo Zubiría. Su
personaje, comodín de tantos programas de Natacha Moneda, -el bullebulle, el
entremetido- requería una película donde fuese protagonista. Importaba
calificarlo como referente comédico del estudio. “El día que me quieras”
sería «la» película de Pamelo Zubiría. Para el sonido se usó el sistema
Vitaphone, empleando un disco de pasta (Odeón) de Los Bohemios Vieneses con un
compilado de valses de Emil Waldteufel. Buscando efectos se aprovechó la
fritura del 78 rpm. Aunque no se han conservado notas de la filmación, ésta se
desglosó en dos jornadas. Los interiores se tomaron en un set montado en Villa
Devoto (11/73) en tanto los exteriores fueron rodados en Villa Ballester (2/74).
De todos modos, el rodaje quedó incompleto. Entre otras urgencias, el
desabastecimiento de película virgen y las internaciones de Miguel Riglos,
impidieron obtener más imágenes. Quedó muy exiguo el original de cámara. En
esas condiciones fue dificultoso completar la compaginación (3/74). Pese a todo
en la moviola se obtuvo, aunque tasada, una discreta versión del proyecto
original. Discreta y light. Demasiado light para el Buenos Aires contestatario.
EL ABANDONO
“El día que me quieras” se estrenó a poco de ser editada. Se ignora la
fecha. Exhibida hasta 1976 siempre se la vio como un film de complemento. Nunca
como una obra autónoma. Determinó esto la escasa repercusión lograda ante
producciones mejor acabadas, más rockeras y menos literarias, como “Damián,
el juego más peligroso?” (1974) y “Corbata de moño” (1975). Aún como
film de complemento, pese al poco interés despertado, tuvo una variante. Según
la audiencia se lo veía con un inserto titulado “El niño celeste”,
(Natacha Moneda, 1974) un corto festivo con Jorgelino Westinhouse, Helga Medicis
y Pamelo Zubiría. Algo que disimulaba lo light. Esto explica que en los
registros figuren “El día que me quieras” y “El día que me quieras/El
niño celeste”. Las dos variantes se vieron exclusivamente en las performances
sicodélicas de Natacha Moneda, La Chica Perfume. Por último, los originales se
depositaron en Archivo Filmoteca. Allí permanecieron hasta que en 1985 fueron
copiados por Marco de la Fuente en Del Cop Cinematografica sobre un soporte
fílmico de Súper 8. Esto los salvó de la “muerte química”.
Posteriormente también se los transfirió a un soporte magnético de VHS para
integrar el proyecto “Tonterías” (Archivo Filmoteca, 1989), emprendimiento
indefinidamente suspendido.
RESURGIR
Abandonado por años el micro de Natacha Moneda parecía perdido para siempre.
Apenas una cita en el corto “Experimental” (Archivo Filmoteca, 1987).
Mientras tanto, institucionalmente, la melodía de Gardel-Le Pera fue objeto de
varios lanzamientos para consumo masivo. Desde vídeo-clips con Plácido Domingo
y Luis Miguel hasta una telenovela con Osvaldo Laport.
Al mismo tiempo en la isla de
edición de El Movimiento Falso, Roberto Fernández recicló algunos cortes en
el vídeo “Siempre en tus ojos” (Archivo Filmoteca, 1998), el primer largo
experimental argentino. Ya una imagen de Pamelo Zubiría, acreditada en páginas
interiores, se había utilizado en la tapa de “Transgresión/El extraño caso
del actor Miguel Riglos” (Plus Ultra, 1992). Pese a estos lanzamientos ni el
fílmico ni el vídeo fueron repuestos. Las imágenes, pese a todo, eran
practicables.
¿Resurgir?
Al tiempo que se producía la implosión del archivo no parecía una mala idea
capitalizar lo practicable de aquellas imágenes. Eso determinó el resurgir de
“El día que me quieras”.
PROJECT5
Si se trataba del resurgimiento del micro, quedaba claro que no era suficiente
con preservar las imágenes sino que, además, habría que completar el proyecto
inicial. Y de ser posible ponerlo en condiciones de competir. Con esta idea se
transfirió el master del Archivo Filmoteca al patrimonio de la EAF, para
concluir un expediente iniciado 28 años antes. En un principio se ignoraba
cómo capitalizar ese material. Bien pudo ingresar como una escena o secuencia
del largo experimental “Scenes of the Rare, Porn-o and Cruel” (EAF, 2001).
Cosa que ya había ocurrido con el micro “29 segundos de cine absoluto”
(Filmoteca, 1971). O adquirir vida propia. Como un corto autónomo. Al modo de
“The War of the Worlds” (EAF, 2000). En ese momento no hubo fórmula posible
para definir el trabajo. Hasta que, superando el bloqueo y el desconcierto, un
modo se avizoró. Lograr “El día que me quieras” (EAF, 2001) sólo sería
posible incorporando esas imágenes al PROJECT5, “Una bolsita de pus/Perdido”,
destacado a contextualizar ensayos breves y momentos estéticos
(experimentales). En más de una instancia el propósito de restaurar y
completar el micro parecía técnicamente imposible. Excepto por el telecine de
1989, en el archivo casi no había registros del proyecto. Apenas algunas fotos
fijas de Pamelo Zubiría tomadas en Ballester. Lo impreso en el set de Devoto se
había perdido por completo. Fue necesario trasegar diversos archivos para
comenzar el trabajo. Digitalmente remasterizado por Jorge Pallares en Kairos –
Comunicación Audiovisual, el micro de La Chica Perfume parecía revivir tras un
largo abandono. Eximido de cumplir con un proceso diegético, el vídeo se
permitiría todas las libertades necesarias como para tocar la percepción del
espectador. En la isla de edición se escanearon y se rendearon imágenes
tomadas muchos años antes mientras en el estudio se generaban nuevos registros.
En S-VHS se lograron tomas pensadas con mucha anterioridad. Lo postergado o
descartado por el desabastecimiento de 1974. Desde imágenes de archivo de la
ciudad de México (El Zócalo, la Catedral y el Bellas Artes) hasta retratos del
general Porfirio Díaz y del mismísimo Amado Nervo. Diseños de la «belle
époque». Como las selecciones de Carol Belanger Grafton (Dover Publications).
Arquitectura liberal. Fotocopias hubo que hacer. Ampliaciones fotográficas.
Imágenes que por faltar en la compaginación original hicieron del proyecto
algo tan light. Por un momento hasta se pensó contratar un mimo para doblar a
Riglos y multiplicar las bufonadas de Pamelo Zubiría. También hubo que planear
una nueva banda de sonido. Algo menos europeo que Waldteufel. Más criollo. “Gratia
Plena” y “El día que me quieras” de Nervo-Talavera interpretadas por
Jorge Negrete en cassettes de Orfeón. Este trabajo llevó un par de semanas.
Sin tropiezos. Finalmente, la edición quedó lista el jueves diez de mayo a
razón de cuarenta pesos-dólares para cuatro minutos y cuarenta segundos de
duración. El buen resultado de este trabajo indicó la conveniencia de
complementar esta hazaña con el compacto “Miguel Riglos Playhouse” (EAF,
2001).
NOTA BENE. “El día
que me quieras” (VIDEO.DOC # 347) resurgida por “Una bolsita de pus/Perdido”,
fue el orgullo de EAF. No era éste el primer reciclado de imágenes de archivo.
“Allan Poe: The House of Usher” (EAF, 2000) y “Campos Bañados de Azul”
(EAF, 2001) habían sido exitosos antecedentes. Escanear y rendear. Aquí el
empeño sería mayor. Restaurar algo viejo «haciendo» algo naciente. Una nueva
película. A estrenar. Filmando y editando. Como todo el PROJECT5, sus programas
“Perdido”, “Telecine” y “Soporte electrónico”, sólo pueden verse
en clínicas o seminarios. Como un corto autónomo para Internet la estrenó
Canalcorto.com (22/6/01). Fue vista en Imágenes del Rojas (UBA TV) por Canal 7
Argentina (11/8/01).
Hoja de
Información EAF
http://www.geocities.com/eaf_underground
http://www.geocities.com/eaf_iniciacion
Publicado con
permiso de Silvestre Byrón, el 7 de abríl de 2004
© Copyight 2004 por Silvestre Byrón
Todos Derechos Reservados
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