Es preciso entonces
bucear en diversas páginas o foros, para poder así ir refutando apreciaciones
antojadizas que generalmente se muestran hilvanadas con el invisible hilo de la
mentira y la confusión.
Quienes así se manifiestan, disfrazados de
periodistas o pseudos investigadores.
olvidan que para hacer que una aseveración histórica resulte válida,
concurre una primordial exigencia : “La existencia de pruebas
documentales”.
No es correcto entonces, intentar hacer creer “al
gran público” versiones previamente
elaboradas sin sustento, destinadas a poner en duda, por ejemplo, la
irrefutable transformación, simple y natural,
del niño que un día arribó a Buenos Aires procedente de Francia, Charles
Romuald Gardes, en el gran
artista que fue, es y seguirá siéndolo
por siempre: Carlos Gardel.
Existen
documentos oficiales y pruebas escritas que llevan a determinar la legitimidad
de esa probada metamorfosis , como para que debamos prestar atención a las consabidas
conjeturas expresadas siempre, utilizando el verbo en su forma “condicional simple o pospretérito”. Sin embargo
debemos hacerlo, para evitar queden sin respuesta fábulas elaboradas al mejor
estilo de Esopo.
Es así que
debemos enfrentar ahora, un aspecto relacionado con la pretendida sagaz elucubración lanzada en
cuanto a la existencia de una escuela en
Montevideo donde “presumiblemente hubiera” concurrido Gardel, sin
aportar otra cosa que la supuesta semejanza de dos fotografías que se
pretenden señalar como “parecidas” ,
dejando traslucir dudas carentes de fundamentos y que sólo sirven para
confundir.
En materia de
documentación referida a la concurrencia de alumnos a una determinada escuela
no es difícil conseguir, porque sabemos que existe; pero como no lo logran,
tratan de suplir con suposiciones su propia impotencia. Es muy lógico que no se
obtengan pruebas en este caso, pues al no ser veraz, las mismas no existen.
Muy diferente es
el caso de la concurrencia del gran cantor a escuelas de Buenos Aires, tal cual
lo prueba la historiadora Guadalupe
Aballe en su libro “Algo más sobre Gardel”.
Analicemos las
fotos que se muestran para convencernos de su parecido:
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FOTO Nº 1:
Foto escolar de Carlos Gardel niño. |
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FOTO Nº 2 - Foto de la
escuela en Montevideo, que se quiere comparar con la anterior. |
No es necesario
ser muy perspicaz para apreciar
rápidamente la principal diferencia que presentan las fotos anteriores.
En la Nº 1 existe una
pared o “mocheta” donde se apoyan los niños situados cerca de ella y continúa
una puerta. Ninguno de estos elementos
pueden verse en la Foto Nº 2. Lisa y llanamente, han
desaparecido. ¿Es esto serio? Evidentemente ¡No!. Las dos fotos mostradas no
guardan relación alguna entre sí.
Existen además otras diferencias, pero no es el caso
de seguir distrayendo la atención del lector con tantas banalidades. El hecho
principal, referido a
la escuela de Durazno casi Médanos de Montevideo,
ya ha quedado demostrado:
“Se trata de otra fábula más”.