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COLECCIONISTAS
La nota extraida del
libro Primer
Diccionario Gardeliano. Editorial Corregidor. Edicion 1985.
A
partir de la muerte del cantor --y en varios casos antes de Medellín--
admiradores de Gardel se habituaron a guardar recuerdos de alguna actuación o
acercamiento que los vinculara personalmente al artista. Esas actitudes
prefiguraron con el tiempo lo que devendría en una actividad que se multiplicaría
y, desprendiéndose de aquella primitiva adhesión casi afectiva y personal
hacia el intérprete, se convertiría en pasión de coleccionistas que no
conocieron al cantor; que atesoran sus discos, fotografías y otros documentos,
pero, que se han constituído en legítimos albaceas de la historia de El Zorzal
y en los investigadores más celosos de su trayectoria. Los coleccionistas
gardelianos --dice Marcelo Cosin en una nota publicada en Leoplán
(16-VI-65)--, se dividen, principalmente, en teóricos y prácticos. "Los
primeros son los estudiosos; coleccionistas de discos, que enumeran, clasifican,
fichan, tabulan y terminan por constituir maravillosa fuente de información
para los historiadores del tango. Los prácticos enfatizan su labor teniendo
cosas. Los guardadores de objetos que pertenecieron a Gardel recurrieron a dos
fuentes primigenias. En definitiva, esa fuente se transformó en una sola:
Berthe Gardes y Armando Defino. Cuando murió el cantor, su madre legó los
efectos a su albacea y apoderado de Gardel, Armando Defino, y éste,
coleccionista forzoso, fue desprendiéndose de los objetos, regalándolos a
quienes consideraba los verdaderos amigos de Carlitos. Cuando murió Defino todo
pasó a su esposa, quien continuó esa política de generosos obsequios".
** ¿Que quiere que haga? -- Un coleccionista le dijo al dueño del porteño
bar "Gardel" (esquina de Entre Rios e Independencia): --"No me
diga cuánto cuesta, sino qué quiere usted que yo haga por esa foto". Se
refería a un retrato que luce en el bar y que, naturalmente, es preciada
pertenencia de su propietario, quien contestó al ofrecimiento con palabra
elocuente y rotunda: "Nada".
* * Algunos nombres -- En la Argentina, una enumeración aproximadamente
completa se haría extensa y necesariamente siempre incurriría en omisiones. Se
impone, sin embargo, mencionar algunos nombres, aunque más no sea que para
dejar testimonio de la existencia de quienes más han colaborado con el público
divulgando periódicamente el material que atesoran. Entre ellos, se puede
mencionar como ejemplos a Bruno Cespi, Hamlet
Peluso, Rubén Gonzalo, Roberto
Mancini, Héctor Luis Cesio, Ricardo Ríos, Victorio Saccullo, Raúl F.
Lafuente, Angel Olivieri, Héctor Ernié,
Eduardo Visconti, Jorge Favetto, Roberto Di Marco, Norberto Pablo Petrucci,
Pascual Sanfino, Antonio Marano, Atilio Pascale, Ernesto Wiedrich, Miguel
Angel Morena, Juan Carlos
Piatanesi, Juan Cedano, Félix Marín.
* * En América -- Con el mismo criterio, y en reconocimiento a quienes
con mayor amplitud contribuyen al mejor conocimiento público de Gardel, cabe
mencionar otros nombres de coleccíonistas gardelianos en países de América.
Entre otros, en el Uruguay: Horacio Loriente,
Juan Pedro Díaz, Boris Puga; en Brasil,
Juan Hidalgo; en Cuba, Pompeyo Scala; en Puerto Rico, Gilbert
Mamery; en Venezuela Juan Moreno Gómez, Ulises Motta, David Simon,
Gustavo Arana, Carlos Pérez Almeyda, Luis Izquierdo: en los Estados Unidos de
Norteamérica, Arthur Yeppes Pottier, Antonio Montañez, Carlos Spaventa; en
España, Jacinto Barbona; en Chile Raúl Matas.
** En Europa -- En Europa, no son pocos los admiradores que se han
dedicado a coleccionar discos, especialmente, de El Morocho del Abasto. Por la
importancia o por la calidad de las piezas que han reunido podemos mencionar a
Edouard Pecourt, de Francia (sobre quien hablarnos en lugar aparte); por su
notoriedad, cabe mencionar los casos de Anthony Quinn, Alain Delón o Charles
Aznavour, que proclaman ser poseedores de casi todos los discos de Gardel.
Aporte: Jorge
Muscia
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