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Autor: Juan Carlos Orofino
9 de junio de 2004
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Una
sugestiva foto con la dedicatoria y firma de "Carlos
Gardes" donde se ve a un juvenil Carlos Gardel. Un
repaso a los documentos policiales de 1904 y 1913 vinculados
al zorzal: aceptar que Charles Romuald Gardes, Carlos Gardes
o Carlos Gardel eran la misma persona significaría el
Apocalipsis para la novela uruguaya. Por eso algunos
insisten en que el detenido de 1904 era el grandulón y
adoptado por Bertha, el uruguayo sin identidad
"Carlitos", veinteañero, de 1,60 mts (!) de
estatura que jugaba al equívoco y adoptaba nombre,
personalidad y características físicas del francesito
Charles Romuald. En cambio el "ausente" de 1913,
según la versión uruguaya, era el francés hijo de Bertha
y no el cantor. Desde Uruguay se pretende ignorar la misma
condición de gordos en aquel año de Charles y Carlitos
(cuya foto del 9/7/13 dedicada y firmada reproducimos),
además de que se trataba de "dos" empedernidos
carreristas, "ambos" con una cicatriz debajo de la
oreja derecha, "ambos" con igual color de pelo,
ojos y cutis, lo que sigue sumando coincidencias propias de
una mimetización entre dos seres. Queda una duda: ¿no
cantaría el francés?
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DONDE
COMIENZA LA FALTA DE RIGOR
Cuando
el autor uruguayo Erasmo Silva Cabrera (Avlis) publicó su libro
"Carlos Gardel el gran desconocido" (Ciudadela,
Montevideo, 1967) estaba lejos de imaginar que una de las
pretendidas "pruebas" que presentaba en ese trabajo
destinada a "dar rigor" a la aventurada y audaz
hipótesis del origen uruguayo de Gardel, se transformaría con el
transcurso de los años en otro poderoso "boomerang" que
patentizaría la debilidad y nula seriedad de sus hipótesis.
Nos
referimos a la fotografía, convenientemente recortada por motivos
no aclarados, que Avlis publicó en la página 145 de su libro
(*). Allí advertimos a un joven Carlos Gardel a quien el citado
autor pretende identificar como el "zorzalito de
Tambores". Lo importante es que la foto original tiene una
dedicatoria y la firma de Carlos Gardes, valiosos elementos que el
autor uruguayo no incluyó y que de ser así, le habrían
permitido a sus lectores conocer una información mucho más
exacta.
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LA FOTOGRAFIA
ORIGINAL DE MAS ABAJO "RECORTADA" POR AVLIS |
UNA FOTOGRAFIA
DONDE CARLOS GARDEL RECONOCE SER CARLOS GARDES
Esa misma
fotografía, en poder del coleccionista argentino Angel Olivieri,
fue publicada con la dedicatoria y firma de Carlos Gardes por el
autor Juan Carlos Esteban en su documentado libro "Carlos
Gardel encuadre histórico" (Corregidor, Buenos Aires, 2003,
pág. 26).
Allí
comprobamos que la foto en cuestión fue una gentileza del zorzal,
un obsequio a un amigo del Abasto llamado Pedro Guzzatti: "En
prueba de amistad y cariño a mi amigo Pedro Guzzatti, Carlos
Gardes", se puede leer en el antiguo documento fotográfico.
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EL JOVEN CARLOS GARDES DEDICA UNA FOTOGRAFIA A UN AMIGO DEL ABASTO
La fotografía dedicada por Carlos Gardes a su amigo del Abasto Pedro Guzzatti. Tarjeta postal casa "El Indio" en poder del coleccionista argentino Angel Olivieri. Observamos a un juvenil Carlos Gardel que todavía utiliza su apellido de origen ("Gardes") para dedicar fotografías a sus amistades del Abasto porteño.
Esta misma fotografía fue "convenientemente" recortada por Avlis para eliminar la dedicatoria y firma de Carlos Gardes, distorsionar la verdad histórica y fabular con el origen uruguayo del cantor. Se publicó en la página 145 del libro uruguayo "El gran desconocido" con un confuso y "manipulado" epígrafe: "Carlitos, antes de fin de siglo, con 16 a 18 años, cuando andaba por Tambores -paraje de importante historia dentro de su vida y la de otros- y donde era llamado "El zorzalito", según Tomasa Leguisamo".
De la dedicatoria a Guazzatti y la firma de Carlos Gardes, Avlis no dice una sola palabra, simplemente las eliminó de la fotografía.Un curioso método para escribir la biografía de Gardel: intentando hacer desaparecer las concluyentes pruebas sobre el origen francés del ídolo. |
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Gardel en el año 1906
Foto
publicitaria.
Se nota la
marca a lápiz que hizo el fotógrafo para el recorte de impresión.
Como se puede apreciar la toma
era un poco mas amplia que las publicadas y Carlitos lucia un
simpático chaleco a cuadritos.
Para
ampliar la foto, oprimir aqui. |
1904: LA DETENCION DE CARLOS GARDES
La
dedicatoria y la firma nos llevan a ciertas reflexiones. Sostiene
Esteban que la firma y letra son las mismas que obran en el
documento policial de 1904, que comprueba aquel episodio del 11 de
setiembre de ese año, cuando se produjo la conocida detención
del adolescente Carlos Gardes en Florencio Varela a través de la
policía de la provincia de Buenos Aires, según consta en el
documento de la oficina central de identificación de La Plata
bajo el registro 1614. (ver al respecto el artículo de Juan C.
Esteban "La detención del joven Gardes en: http://www.todotango.com/spanish/gardel/cronica/detencion/asp)
. La detención de Carlos Gardes fue por "fuga de
hogar". El detenido declaró 14 años de edad (en realidad
los estaba por cumplir), dijo ser francés, oriundo de Tolosa,
hijo de Bertha, tipógrafo de profesión, cutis blanco, cabello
castaño oscuro, imberbe, datos que coinciden en su totalidad con
la edad y demás características de Charles Romuald Gardes.
Sin
embargo, sabemos que autores uruguayos insisten en afirmar que el
detenido en cuestión no era Charles Romuald nacido en 1890 en la
lejana Francia, sino el ya mayor de edad, adulto, "Carlos
Gardel nacido en Tacuarembó, en 1881, 1883/84" (la
imprecisión de fechas ha sido una constante en los trabajos
biográficos sobre Gardel realizados en Uruguay dada la
inexistencia de documentos comprobatorios sea a nivel partida de
nacimiento o de bautismo).
Obviamente,
de aceptar esta interpretación, tendríamos que reconocer no solo
la indemostrada existencia de dos seres diferentes sino algo aún
más complejo, que, como afirma audazmente el autor Nelson
Bayardo, el uruguayo "Carlitos" tenía la costumbre de
asumir sutilmente la filiación de Charles Romuald Gardes,
"jugaba al equívoco y se hacía pasar por él".
Esto no
tiene desperdicio: el grandulón uruguayo haciéndose pasar por el
chico francés. Por cierto resulta gracioso imaginar que un hombre
de por lo menos 20/23 años, a juzgar por las dubitativas
versiones uruguayas, pueda poseer la capacidad histriónica y
recursos suficientes como para adoptar el rol de un chiquilín
imberbe de 14 años en las comisarías de la provincia de Buenos
Aires engañando a todos los integrantes de la policía,
provocativamente y hasta tomándoles el pelo.
Otro
detalle significativo es la estatura: según el documento policial
de 1904 el detenido medía 1 metro 60 centímetros. Escaso para el
Gardel uruguayo de 20/23 años al que podríamos considerar casi
un enano con esa estatura a la edad que los uruguayos afirman que
ya tenía. Gardel llegaba a 1,70 (**) a menos que los de la
"vecina orilla" nos digan ahora que pegó el
"estirón" ya siendo "maduro", después de los
20 años, absurdo inaceptable por supuesto, pero, cuando de
fabular se trata, nunca se sabe. Concluyente: 1,60 era la estatura
lógica en el chico francés de casi 14 años en 1904 y en plena
etapa de crecimiento no en un adulto veinteañero.
Resulta
curioso también que en el documento policial se deja constancia
que el menor fue entregado a una persona mayor de sexo masculino,
con lo que la imagen de un grandulón uruguayo de más de 20 años
cuyo "papito" lo retira de una comisaría por haber
fugado de su casa torna más ridículo y disparatado aún el
argumento esgrimido por los defensores de la "tesis" del
Gardel oriental y de los "dos Carlitos".
Nos
imaginamos al galán de "Cuesta Abajo" o al pícaro
Alberto Bazán de "El tango en Broadway" con
veintitantos años, todo un hombre y de escasos 1 metro 60
caminando por la calle y recibiendo la reprimenda de su
circunstancial tutor por haberse fugado del hogar y después ser
detenido por la policía.


FICHA DE DETENCION Y FIRMA DEL DETENIDO CARLOS GARDES (1904)
(Fuente: Todotango.com)
1913: GARDES ERA
GARDEL
Pero,
dejando de lado los aspectos casi jocosos que tiene el argumento
uruguayo, debemos analizar las alternativas que presenta la foto
dedicada a Guzzatti.
En primer
lugar resulta evidente, como bien señala Esteban, que la firma y
letra son las mismas que las observadas en el documento policial
de 1904.
Si la
fotografía fue dedicada por "Carlitos el uruguayo"
debemos pensar que en sus propias fotos ya se consideraba o
aparentaba ser un Gardes, costumbre que iba a mantener durante
toda su vida apropiándose de la identidad del francesito,
firmando con el nombre y apellido de este último.
Si fue
dedicada por Charles el francés entonces el chico de Toulouse
estampaba su firma tomando "prestado" el rostro de
"Carlitos el uruguayo". Las dos alternativas son de una
absurdidad manifiesta, un insulto a la lógica y al sentido
común.
Si bien la
fotografía permite advertir que tanto el rostro como la
caligrafía pertenecen al inolvidable zorzal que hasta 1913
aproximadamente utilizaba su verdadero apellido, o sea Gardes,
sabemos de antemano que ni declaraciones directas o fotografías
firmadas por el mismo protagonista o documentos de comprobada
autenticidad o sentencias judiciales o declaraciones de
instituciones oficiales podrán convencer a los cada vez menos y
casi aislados postulantes de la idea de los "dos
Carlitos".
Argumentarán
que se "ocultan pruebas" o que las mismas
desaparecieron, o que una formidable y exitosa conspiración
tramada vaya a saber por quién o quiénes se ha extendido durante
más de un siglo y varias generaciones para evitar que se conozca
el "verdadero origen uruguayo de Gardel" (?)
¿QUIEN PUEDE
ACEPTARLO?
Resulta
casi dantesco pensar en la factibilidad de la existencia paralela
de dos seres, como afirman los imaginativos biógrafos de la
vecina orilla, el menor de ellos nacido en Francia y el otro,
mayor y uruguayo, separados por casi 10 años de diferencia de
edad que compartían no solo el mismo domicilio (Uruguay 162 en el
documento policial), la misma mujer como "madre" sino
que se "truchaban permanentemente", ¡intercambiando
roles y personalidades!. Resultaría entonces para los postulantes
uruguayos un extraño e inédito caso de posesión y
mimetización, casi dos superclones que debemos pensar estaban
prisioneros de una misma y patológica conducta.
LAS MULTIPLES
COINCIDENCIAS
Para
completar el insólito cuadro vale la pena resaltar de nuevo (ya
lo hicimos en nuestro artículo "La cicatriz del
zorzal", ver: http://www.gardelweb.com/La-cicatriz-del-zorzal.htm),
lo que serían otras "complicadísimas coincidencias",
imposibles de explicar (suponemos, solo suponemos, porque la
imaginación de los biógrafos de la vecina orilla supera todo lo
previsible) entre los dos seres, tales como:
a) Los dos
eran "gordos" o "gruesos", tanto el francés
como el uruguayo, adeptos a la buena mesa. Además podemos deducir
que engordaban o adelgazaban al mismo tiempo.La foto que Gardel
dedicó a su amigo Francisco Martino es del 9-7-1913, a menos de 6
meses de la denuncia de Bertha averiguación de paradero de su
hijo Carlos Gardes, el "grueso" francés. Como se
advertirá Gardel en la foto tiene la escarapela argentina en la
solapa de su sobretodo y está muy excedido de peso, igual que su
"clon" Charles Romuald Gardes.
b) Ambos
eran carreristas, o sea concurrían los domingos al hipódromo,
por lo que compartirían la misma pasión por los
"matungos" y el ambiente turfístico y la mimetización
los haría manifestar inclusive idénticas características
físicas.Veamos:
c) El
francés Charles y el uruguayo Carlitos tenían el mismo color de
cabello, castaño oscuro.
d) Tanto
el nacido en Francia como el uruguayo eran de piel blanca.
d) Por
otra parte el oriundo de Toulouse y el nacido en Tacuarembó
tenían ojos pardos y nariz recta.
d) En lo
que sería el colmo de la imitación y reproducción mimética,
ambos, tanto el francés como el uruguayo, exhibían una cicatriz.
Ampliemos este punto, cuyo descubrimiento nos atribuimos y así lo
mencionamos oportunamente en los artículos, acompañados y
documentados con tres fotografías, publicados en Gardel Web. En
la descripción de su hijo Charles Romuald que Bertha ofreció a
la policía en enero de 1913 sostuvo que la cicatriz la tenía
"debajo de la oreja derecha" (ver también http://www.gardelweb.com/La-cicatriz-del-zorzal.htm#denuncia).
A través
de las fotos de Carlitos Gardel que hemos presentado, se comprueba
que el zorzal tenía una llamativa cicatriz, de tamaño nada
despreciable, visible a pesar del abundante maquillaje, a la
altura de la oreja derecha debajo de la "patilla" y que
se extendía hacia abajo como se aprecia en la fotografía tomada
en Nueva York en 1934, publicada por "La Nación" y que
reproducimos oportunamente. Se comprueba examinando el original
con un buen aumento que la cicatriz corre paralela a su oreja
derecha "naciendo" con forma circular y cierta
profundidad entre los dos lóbulos, con una escoriación del
tamaño de una moneda de 10 centavos y luego adoptando una forma
más irregular y alargada destacándose otras dos escoriaciones de
menor profundidad hacia abajo que se prolongan como mínimo 2
centímetros y que llegan por lo menos al lóbulo inferior.
Milímetro más milímetro menos, la comprobación de la
existencia, forma y posición de la cicatriz no dependería en
este caso solo de la escueta descripción ofrecida en la denuncia
de 1913 y lo que se interprete por "debajo de la oreja
derecha" sino de los documentos fotográficos irrebatibles
que hemos presentado, teniendo en cuenta que no se detalla en el
documento policial si la cicatriz estaba localizada en el rostro o
bien en el cuello. En este caso, esas fotografías donde se
advierte con claridad la existencia de la cicatriz pasan a ser
"prueba primaria".
Lo
importante es que más allá de la diferencia que siempre
marcarán las subjetivas y discutibles apreciaciones de tamaño y
ubicación, es un hecho que Carlitos Gardel tenía la cicatriz (un
"flor de feite") en un lugar vinculado en cercanísima
aproximación a su oreja derecha. Si la cicatriz estaba más cerca
o más lejos de la patilla o más arriba o más abajo de uno de
los lóbulos, es imposible de establecer con precisión
micrométrica. Esto sin entrar a considerar el efecto causado en
la cicatriz por el paso de los años o los cambios de peso en
Gardel, detalle que hemos destacado oportunamente al mencionar las
diferencias que se advierten en su rostro según estuviese más
delgado o más obeso. Tal vez en lugar de intentar establecer en
una superficie tan reducida la exacta localización de la
cicatriz, algunos de nuestros amables lectores del Uruguay
podrían dedicarse a localizar y presentar (¡por fin!) alguna
partida de nacimiento que demuestre el origen tacuaremboense de
Carlos Gardel o una partida de defunción que compruebe la muerte
del "otro", del francés Charles Romuald Gardes en la
Primera Guerra Mundial, como llegaron a afirmar en algún momento
y que hasta ahora no han presentado. Menudo y sugestivo
"detalle" que sumado a un prudente silencio por el que
parecen haber optado sobre este espinoso tema, nos hace presumir
que ciertos admiradores uruguayos de Gardel no tienen ningún tipo
de respuesta concreta para estas dos requisitorias que les
formulamos. Mientras tanto afirmamos que Charles y Carlitos
"coincidían" también en la cuestión de la cicatriz.
Las fotografías y la documentación presentada así lo
demuestran: no había por lo tanto dos personajes diferentes.
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9 DE JULIO DE 1913: GARDEL DEDICA UNA FOTO A FRANCISCO MARTINO
El "grueso" Carlos Gardel dedica esta fotografía a su amigo Francisco Martino: "A mi estimado amigo Francisco Martino en prueba de amistad y cariño su amigo Carlos Gardel". Fue en Buenos Aires, el 9 de julio de 1913, a menos de 6 meses de la "desaparición" del "grueso francés Carlos Gardes" y que motivara la denuncia policial de doña
Bertha. Si vamos a creer la versión uruguaya se trataba de dos "gordos distintos".
En realidad siempre existió un mismo y único personaje y bien gordo por otra parte en 1913, como lo prueba el documento gráfico que presentamos y que el mismo zorzal firma y data al cumplirse 97 años de la independencia argentina: Charles Romuald Gardes o Carlos Gardel, francés, nacido en 1890, "guitarrero y cantor a ratos perdidos" por aquella época, exhibe en una de las solapas de su sobretodo la escarapela argentina por la fecha
patria. Todo nos hace presumir que Gardel quiso fotografiarse a propósito, dando muestras de su argentinidad.
Esta
foto, parafraseando el "chamuyo" del zorzal, es una "embarrada" para
algunos. |
DE
LA MERA HIPOTESIS A LA DESCALIFICADA TRUCHADA
En
definitiva si existen todavía postulantes de la hipótesis sobre
la coexistencia en un momento del tiempo en el Buenos Aires de
fines del siglo XIX y comienzos del XX de dos
"Carlitos", el francés y el uruguayo, es hora que
presenten alguna prueba concreta de la veracidad de esa
hipótesis, caso contrario, ante la evidencia recopilada en
contario, debemos considerar a dicha hipótesis un cuento
terminado. . La historia oficial de Carlos Gardel menciona un solo
y único personaje. El mismo de los episodios de 1904 y 1913 donde
tanto él como su madre reconocían su nacimiento en Toulouse en
1890. El mismo que dedicaba fotos autografiadas a sus amigos
firmando como "Carlos Gardes". El mismo y único en
definitiva que tenía la curiosa cicatriz que ni el
"esfuerzo" del maquillaje podía disimular. El único
"gordo y carrerista" de 1913 y que comenzó su carrera
artística presentándose incluso como "Carlos Gardes".
La documentación recopilada tanto en Francia como en Argentina a
través de los años, fotografías, escritos del mismo Gardel que
abarcan desde su testamento hasta la correspondencia íntima que
mantuvo con diferentes personas de su círculo de amistades, no
autorizan ni siquiera a suponer y mucho menos validar la
descabellada hipótesis uruguaya sobre los "dos
Carlitos". No hay ninguna referencia documentada y concreta
que nos permita mencionar la hipótesis de esos "dos
Carlitos" como seres de existencia paralela y diferentes con
un mínimo de seriedad, solo la imaginación desbordada de algunos
autores y la intención de apelar a recursos desesperados para
tergiversar una historia que no admite maniobras desatinadas y de
grotesco nivel.
El
solo hecho de otorgarle el calificativo de "hipótesis"
a la serie de absurdidades en cadena publicadas en diferentes
medios constituye un "estímulo" no conveniente, porque
resultaría más apropiado dado lo ilógico del planteo, utilizar
un término de moda y algo virulento aunque también muy adecuado
para esta inconducente cuestión: "truchada".
Consideramos que resulta más descriptivo y por sobre todo más
descalificador, si bien analizando someramente las antojadizas
versiones sobre los "dos Carlitos" se comprueba que el
pueril planteo se descalifica solo ante la llamativa ausencia de
un mínimo elemento de prueba que permita llegar a otra
conclusión que no sea la ya conocida: Carlos Gardel y Charles
Romuald Gardes eran la misma y única persona.

Notas:
(*) Jorge Muscia ha
señalado con fino humor en el foro de Gardel Web varias de las
"maniobras" de Avlis utilizando material fotográfico de
Carlos Gardel o de su madre Bertha Gardes.
(**) La estatura de
Gardel ha sido objeto de algunas "polémicas". En su
segunda libreta de enrolamiento figura midiendo 1 metro 70 ½ cms,
en su último pasaporte extendido en Niza 1 metro 70 cms. De
estatura media, pero bajo ningún concepto un "petiso"
de 1,60 como absurdamente pretenden desde Uruguay. Examinando
fotografías donde aparece al lado de personajes que años
después hemos conocido personalmente no nos cabe ninguna duda que
esa era la estatura del zorzal. Es más, recientemente hemos
recibido desde Francia, gracias al señor Jorge Galopa, un dato
valioso: los antecedentes militares del tío de Gardel, Jean
Gardes. Este último medía según su ficha oficial del ejército
francés 1,67. Se advierte en la fotografía de Albi, de 1934 que
Gardel, quien se encuentra a su lado, es varios centímetros más
alto.
No resulta para nada
sorprendente que, dada la estatura del resto de los integrantes de
la familia Gardes, doña Bertha que también era muy bajita, viera
a su hijo en 1913 "grueso y alto" con sus 1,70 por lo
menos, tal como manifiesta en su declaración policial.
Publicado con permiso de Juan C. Orofino el 9 de junio de 2004.
© Copyright 2004 por Juan C. Orofino.
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