CARTA INÉDITA DE GARDEL
A RAZZANO
27 de septiembre
de 1931
Después de que Gardel se
desvincula de José Razzano como su administrador y pasa toda la responsabilidad
a Armando Defino en 1931, Gardel se encuentra con muchos obstáculos de romper
los lazos en forma permanente con Razzano. Todos ellos son causados por la
influencia que Razzano tenia en Buenos Aires y lo mas importante, reclamos de
indemnización por los años de servicios prestados. Además, Razzano hacia correr
las voces por todas partes, que podían causar mucho daño a la imagen de Gardel.
Gardel quería distanciarse de Razzano varios anos antes de 1931, insistiéndole a
Defino que toma cargo de sus negocios que este ultimo lo rechazaba justo porque
al aceptarlo, sentía que Razzano le podía causar muchos inconvenientes (así lo
afirma Defino en su libro "La verdad de una vida"). Gardel se dio
cuenta que Razzano no tenia la capacidad de administrar o aconsejarle en la
dimensión internacional de su arte (o para administrar responsablemente sus
bienes en Buenos Aires). Además, Gardel comenzó a dudar no solo en la capacidad
de Razzano pero también sospechaba en su integridad. En las cartas a Gardel,
Razzano mas bien se quejaba siempre que le faltaba plata y se aprovechaba a lo
máximo de la bondad (e ingenuidad) de Gardel. El enojo de Gardel con Razzano fue
completo llegando a su cumbre en 1934.
En la carta de 23 de
abril de 1934, Gardel escribe a Defino:
"Haceme saber como
terminó el "affaire" Ernesto Lorant (sic) y qué huellas sigue el ilustre turro
Razzano para ir palpitando sus aprontes desde aquí."
En la carta a Defino de 18 de noviembre de 1934 dice: "Razzano. Lo que puedas decirme es poco, pero creo que la lección que le
he dado es de esas que no se empardan. Ya conocerás por mi carta anterior el
cable que mandé a Glucksmann. Hay que hacer saber que no tiene nada que ver
conmigo y mis negocios. Lo más expeditivo es lo más práctico."
Entonces, Gardel ya en 1931 decide romper los lazos con Razzano. Le envía una
carta donde le deletrea los términos. La carta de 1931 que apareció censurada en
la pag. 272 de Vida de Carlos Gardel de Francisco Garcia Jimenez
fue uno de los varios instrumentos que éste utilizó años más tarde para
"presionar", reclamando por los derechos que decía poseer. Razzano apoyado por
otras personas, claro.
El leerla sin "censuras" confirma lo que se comprueba con otros elementos de
juicio sobre la habilidad de Razzano para exigir cosas y la increíble
"docilidad" de Gardel para firmar cualquier convenio, aún algo que le resultaba
muy perjudicial. Es evidente que Razzano fue el ideólogo de la carta, aunque la
redacción parece que no le pertenece a él, como tampoco a Gardel, quien en forma
sumisa aceptó todo el "paquete".
Las cosas iban a dar un vuelco tremendo poco tiempo después y para 1934/35 se
intentaba "desarticular" este compromiso que Gardel había asumido
imprudentemente, lo que le ocasionó serios problemas, por ejemplo, cuando debió
firmar contrato en USA con RCA Víctor (ver
la carta de Gardel a De Fino de 18 de noviembre de 1934).
Gardel y Defino enfrentaban los abusivos reclamos "indemnizatorios" de Razzano y
se sospecha de que si eso no terminó en una causa judicial fue porque ocurrió lo
de Medellín.
Y ya sabemos lo que sucedió en 1943 con los "derechos" de Razzano. Después de la
muerte de la única heredera Berthe Gardes (madre de Gardel), Razzano hizo pasar
todos los derechos de música y films de Gardel a su persona, que todavía el día de hoy
esta siendo disfrutado por sus herederos.

Buenos Aires Setiembre 27 de 1931
Sr: José Razzano
Querido José:
De acuerdo con lo que hemos convenido en nuestra ultima conversación te
remito esta carta en el deseo que ella signifique la ratificacion y
aclaración de nuestros convenios y tambien para que sirva de punto final a
los comentarios y falsas versiones de malos amigos que solo tratan de
malquistarnos y entibiar nuestras fraternas relaciones. Estas son por mi
parte, lo quo en materia de negocios y de amistad deben ser: respetarte y
considererte en todo tu valor como mi administrador representante y como
amigo y obrar siempre de comun acuerdo.
En consecuencia con esta
forma de sentir deseo dejar bien aclarado que todo cuanto tenemos
convenido, lo respeto y lo sostengo, por lo mismo ratifico quo la
participación que te corresponde a ti en el producto que arrojen las
distintas actividades profesionales que yo desempeñe es la siguiente: de
lo que yo perciba por mi labor en películas cinematográficas, recibirás el
veinte (20) por ciento en cualquier parte del mundo.
Sobre los discos que yo grabe en cualquier país, tu recibirás el treinta
(30) por ciento de lo que produzcan las estampillas de colaboración o
igual porcentaje en los casos en que en lugar de estampillas, se adoptasen
otros procedimientos remunerativos. En cuanto a este rubro de los discos,
te ratifico que de acuerdo con lo convenido contigo, estoy conforme en no
transar a menos precio del establecido con Max Glücksmann y por ultimo
dejo bien establecido, que de lo que yo perciba por mis actuaciones en
broadastings y escenarios de cine o teatros en cualquier pals del mundo tu
recibiirás el veinte (20) por ciento.
Todo lo que dejo
establecido en este convenio, lo cumpliré hasta el 31 de Díciembre de
1938, y después ya veremos, pero mientras tanto deseo que quedes bien
tranquilo y absolutamente seguro que todo lo convenido y expresado en la
presente, lo cumpliré a tu entera satisfacción.
Dejo tambien constancia por la presente haber recibido todos mis haberes
hasta la fecha, quedando la cuestión intereses completamente al día.
Antes de terminar, deseo repetirte que yo reconozco como reconoci siempre,
todo lo mucho que debo a tu colaboración en favor del desarrollo de mis
actividades artísticas y que no niego que la mitad de lo que soy es obra
de tu preocupación por elevarme en todo sentido. Por todo esto, mal puedes
creer que yo haya dado crédito a los chismes que circularon ultimamente y
menos aún a los que corrieron por Montevideo la vez pasada, ni esos ni
ringunos serán motivo suficiente para alterar nuestra inquebrantable
amistad.
De esta carta puedes hacer uso en lo que lo estimes conveniente, pués en
ella no hago sino dejar constancia de la verdad de nuestros mutuos
convenios y del profundo aprecio que te profeso.
Tu amigo:
Carlos Gardel |

La carta censurada (tapada con la foto) que apareció en
la pag 272 de
Vida de Carlos Gardel de Francisco Garcia Jimenez. |
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