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La
amistad entre Gardel y Leguisamo ha sido uno de los capítulos más abordados
por el periodismo durante muchísimos años. El recordado periodista y
comentarista deportivo “Pepe” Peña sostuvo en alguna oportunidad que cuando
él era muy joven, en la Argentina se hablaba en forma permanente de los éxitos
que lograban dos auténticos ídolos populares que además eran íntimos amigos:
el “zorzal” Carlos Gardel y el “pulpo” Irineo Leguisamo.
En
la actualidad la relación entre ambos ídolos ha pasado en términos generales
a ser indagada por estudiosos y admiradores del zorzal criollo quienes siempre
encuentran motivos más que interesantes como para profundizar en detalles íntimos
sobre el afectuoso trato que siempre se prodigaron el máximo intérprete
del tango y el jóckey más importante de toda la historia del turf argentino.
UNA CARTA
INTIMA Y REVELADORA
No
es un secreto para nadie que el gran Legui evitaba hablar públicamente de
Gardel, atribuyendo esta decisión a la emoción que le provocaba la evocación
de su querido amigo cuya prematura muerte constituyó uno de los grandes dolores
de su vida.
El
documento que presentamos a los visitantes de www.gardelweb.com
es un valioso testimonio escrito por el propio “zorzal criollo”.Está
dirigido a su amigo Leguisamo desde Francia, durante la primera actuación del
zorzal en París, por lo que la carta habría sido escrita sin dudas entre los años
1928 y 1929. Ya sabemos que por lo general Gardel no databa sus misivas.
Curiosamente
el autor uruguayo Erasmo Silva Cabrera, más conocido como Avlis, en su libro
“Carlos Gardel el gran desconocido” (Ciudadela, Montevideo, 1967)
llegó a sostener insólitamente que Leguisamo era hijo de Gardel. No vamos a
detallar aquí los supuestos “fundamentos” que presenta Avlis para afirmar
semejante cosa, porque consideramos que por su absoluta falta de seriedad
y criterio no interesan demasiado, simplemente los dos documentos que se
reproducen en este sitio, el facsímil de la carta de Gardel y una foto
autografiada por el cantor y dirigida al “Pulpo” nos eximen de mayores
comentarios. Legui siempre fue para Gardel un “querido amigo”, al margen de
la admiración que el zorzal y todos los amantes del turf sentían por el
maestro de todos los tiempos. Por supuesto, ni hablar de una supuesta relación
padre/hijo.
Pero
vayamos a la transcripción de la valiosa carta de Carlitos. Como ocurría
cuando se encontraba en el exterior, Gardel escribía sus cartas en “papel
manteca”, apto para ser enviado por “vía aérea” lo que provoca ahora
ciertas dificultades en la reproducción del documento ya que la escritura se
trasluce en ambas faces de la carta, pero a pesar de esto puede apreciarse lo
que el zorzal le escribió a su gran amigo Irineo Leguisamo desde París hace ya
tantos años:

“Mi querido e inolvidable amigo Legui: Ya te creías que te había olvidado, ¡qué esperanza!, vos me conocés haragán, pero no mal amigo, y ya sabés que te quiero y no te
olvido. Yo he seguido desde aquí tus éxitos, pues me han causado mucha alegría, como que los festejo como si fueran míos.
Aquí te recordamos mucho con Mingo Torterolo, pues es un gran admirador tuyo; cuando te pasó el asunto de la suspensión, me vino a decir que vos sos un gran muchacho y que seguramente había sido
injustamente. Amigo Legui, hay que sostenerse, no ser arrabatado y aprovechar los años de suerte y juntar vento para mandar a pasear todo y disfrutarla.”
“Bueno en lo tocante a mis éxitos, estarás enterado, no vale la pena contarlos, soy dueño de este París difícil de
conquistar. Querido Legui, darás muchos recuerdos a la negra Esther, que esta vez estaré más a menudo por sus
pagos. Dale recuerdos a tus compañeros que pregunten por mí, y vos recibí el afecto más sincero de tu viejo amigo.”
Carlos
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Desde París.
La carta de Gardel a Leguisamo donde se advierte la inconfundible caligrafía del
zorzal. Por estar escrita en papel manteca se transparentan ambas faces del documento. |
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