Carlos Gardel revive en Buenos Aires en una inédita colección de objetos
21 de julio, 2003 BUENOS AIRES (AP) -- Como si se tratara de la imagen de un santo, una mujer toca emocionada una fotografía en blanco y negro de Carlos Gardel, mientras a su lado un hombre se conmueve al contemplar un cepillo rescatado del accidente de aviación que apagó la vida del músico hace 68 años. Los devotos, y los no tanto, del emblemático cantautor de tangos rioplatense, pueden ver de cerca esos y otros inéditos objetos de colección en una vieja casona del tradicional barrio del Abasto, en la que Gardel vivió hasta su muerte y ha sido convertida en museo. En tres salas que reviven la década de los 30 se pueden encontrar desde una partitura original de "Volver" y una carta de amor escrita de puño y letra por el "Zorzal criollo", hasta valijas de cuero con las que recorrió el mundo, fotos de su infancia y discos de pasta que nunca salieron a la venta, todos cedidos por celosos coleccionistas privados. A pesar de que ha pasado más de medio siglo desde su muerte en 1935 tras un accidente aéreo en la ciudad colombiana de Medellín, la voz inconfundible de Gardel sigue cautivando a millones de personas en todo el mundo. Por eso su antigua casa es una puerta a la intimidad de este mito del tango. "Desde niño yo era fanático de Gardel y esto es la realización de un sueño. El museo es inolvidable, es algo muy bonito", dijo Roger Rojas, de 84 años. Rojas es un cubano que en su primera visita a Argentina alimentó su pasión por el cantante, primero visitando su tumba y después al asistir a diversos espectáculos de tango.
Impresionado, Rojas recorre con los ojos una foto de Gardel junto a su madre, Berta Gardés. La biografía fotográfica del cantante también incluye otras imágenes poco conocidas, como una con traje de baño en la playa, otra en la escuela primaria en 1907 y una tercera junto a su perro "Blanquito". "Desde que se inauguró la colección estamos sorprendidos por las demostraciones de afecto de la gente. Muchos dejan flores, otros lloran o tocan las fotos de Gardel como si se tratara de un Dios. Hay como un culto a su persona", comentó Horacio Torres, coordinador del museo. En las vitrinas también pueden encontrarse sus carnés del Jockey Club, del Club de Pescadores y de la Sociedad Internacional de Artistas de Varieté, y unas cuantas postales enviadas a su madre. Pero sin duda los objetos que despiertan mayor interés son los que lograron salvarse del accidente: un cepillo de ropa, un calzador de zapatos, algunos botones y un frasco, todos con sus iniciales "CG". El primer museo dedicado a Gardel en Argentina abrió sus puertas a principios de año en la misma casa que el cantautor le compró a su madre en 1907. De dos plantas, la vivienda tiene un recibidor de estilo francés, un patio en el centro y tres habitaciones laterales.
En la década de los 40, la casa quedó en manos del representante de Gardel, Armando Delfino. Tras años de permanecer cerrada se convirtió en una tanguería, hasta que en 1998 fue adquirida por un empresario que la restauró y donó al gobierno de la ciudad de Buenos Aires para que se transformara en museo. Su apertura motivó a los responsables a ponerse en contacto con diversos coleccionistas privados para exponer los objetos. Pero según Torres, la tarea no fue sencilla. "Fue complicado convencerlos. Primero tuvimos que tasar y asegurar todo el material". Aunque nada está a la venta las ofertas abundan. Las autoridades del museo rechazaron una donación de 1.000 euros del Club de Tango de Berlín para adquirir los objetos. A los fanáticos de Gardel sólo les queda conformarse con un local anexo al museo donde se venden productos relacionados al músico, como jabones, pañuelos, sombreros, binoculares y cigarros, todos con las iniciales CG. Copyright
2003
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