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El Mercurio de Chile
Santiago de Chile, lunes 20 de septiembre de 2004
Exposición:
Tras casi 70 años, ven la luz cartas del socio
chileno de Carlos Gardel
Celedonio Palacios armó la gira inconclusa del zorzal por Colombia en
1935 y murió con él. Ésta es su historia.
| Jorge Silva.Foto:EL
MERCURIO |
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GABRIELA BADE
"Gracioso actor aficionado era chileno que murió con Gardel". Así tituló
"La Segunda" el 25 de junio de 1935 una de las notas relativas al
accidente que el 24 de junio carbonizó a la comitiva que viajaba con
Carlos Gardel en su gira por Colombia.
Celedonio Palacios Izquierdo se llamaba el actor que también era
empresario y responsable de la gira de Carlos Gardel por Colombia. Un
hombre que se "roba" dos líneas en las historias oficiales sobre el zorzal
criollo. Pero que dejó largas carillas escritas en las que se convirtió en
otra voz para escudriñar en la vida del ídolo del tango.
Esos textos, cuatro cartas que le envió a su mujer (Diana) desde Colombia,
los días 10, 13, 19 y 21 de junio de 1935, se conocerán públicamente este
jueves 23 de septiembre, en el Centro de Eventos San Carlos de Apoquindo,
en la antesala del concierto del grupo de tangos argentino El Arranque. Su
dueño, Jorge Silva, decidió exponerlos convencido de que guardados como
estaban, nunca sabría si tienen algún valor para coleccionistas o si
representan algo para la historia.
Tras prácticamente 70 años guardadas, no había cómo saberlo. Sobre todo
porque Silva no es un estudioso del tema (ver ficha), sino que sólo heredó
estas cartas de su madre. Y ella, a su vez, de su amiga Diana de Palacios,
quien ya murió hace unos 30 años y que nunca superó el dolor de la viudez.
A la luz de esta correspondencia, era posible saber que la pareja se
entendía muy bien también en los negocios. Por las instrucciones que él le
envía, es claro que Diana era su colaboradora más estrecha en ese plano.
Según el investigador argentino Juan Carlos Orofino, Palacios era
"empresario y administrador del Teatro Apolo de Barranquilla, donde había
llegado en 1930 y allí vivía con su esposa".
Hay más datos: "Celedonio Palacios era chileno, había nacido en Santiago
el 23 de noviembre de 1892. Fue él quien contrató a Gardel para actuar en
Barranquilla, ciudad a la que el intérprete argentino llegó el 4 de junio
de 1935. Palacios se sumó a la comitiva de Gardel acompañándolo en todo el
resto de sus presentaciones en Colombia".
El libro "Carlos Gardel y su época" de Francisco García Jiménez da otro
antecedente: dice que es Palacios quien insta a Gardel a tomar un avión,
medio de transporte que hasta entonces el zorzal no había usado. García
Jiménez describe un diálogo: "¿A la fuerza hay que ir volando a todos esos
lugares?". Palacios responde: "A la fuerza, Gardel".
La gira no llegó muy lejos. Y del plan original de recorrer Colombia,
Venezuela y Centro América, ahora aparece este nuevo testimonio (ver
recuadro).
Las cartas
"Doña vieja currutaca", o simplemente "Viejita". Celedonio Palacios no era
exactamente un poeta, pero sí era cariñoso. Pero eso sólo es el principio
de cartas que iban mucho más allá de los afectos. "En el Apolo y el Real
hemos estado un poco mal de entradas. La lluvia nos echó a perder la
vespertina", dice Celedonio en una de las cinco carillas que escribe a
mano el 13 de junio de 1935. Antes, en apretadas dos carillas a máquina,
el 10 de junio adelanta que ha visto cómo se está preparando la gente para
un recibimiento grandioso para la llegada de Gardel. Pero también es duro:
"el asunto de Gardel en Bogotá se había puesto medio peliagudo, pues los
empresarios aquí son unas verdaderas mulas y tontos", dice exasperado
porque tuvo demoras en los acuerdos. En la siguiente, otra vez a máquina,
fechada el 19 de junio, Palacios celebra: "Anoche Gardel en el teatro
Apolo, trabajó por primera vez. Había más de 3 mil personas oyéndolo. Fue
un exitazo rotundo". Ya para el 21 de junio y habiendo tenido que hacer de
casi secretario de Gardel, ya estaba menos contento. En una de las cinco
carillas lo deja ver: "Hay que zafarse de Carlitos y su compañía. En este
momento que te escribo lo tengo al lado mío, dándome la lata, pues
conociéndolo de cerca, es el hombre más divertido y más ingenuo que uno
pueda darse cuenta". Entre indicaciones varias y detallando las siguientes
escalas de la "jira", dice, "no sé si me voy a embarcar con él".
LA EXPOSICIÓN Y SU DUEÑO
LOS RESTOS
El 27 de junio doña Diana de Palacios recibió un sobre de la línea aérea
SCADTA con las pertenencias de su marido que no sucumbieron en el
accidente de Medellín: un llavero, una cédula de identidad, billetes
quemados (en total eran 120 dólares), una lapicera regalada por Gardel con
el nombre C. Palacios inscrito sobre la madera; una boquilla y una lima.
Todos estos artículos, más el telegrama en el que Gardel le confirma a
Palacios que trabajará con él en Colombia, serán parte también de la
muestra del próximo jueves 23 de septiembre en San Carlos de Apoquindo.
JORGE SILVA
Es el Jefe de Deportes del Club Deportivo de la Universidad Católica. Su
mamá, Dora Bórquez, trabajó en la Casa Eka, donde conoció a Diana de
Palacios, que era diseñadora de modas, y que se vino a Chile después de
quedar viuda. Su tragedia la sumió en estado de depresión tan profunda que
caía en estados de ausencias. En esa época Dora y Diana se hicieron amigas
e, incluso, Diana se convirtió en la madrina de su hijo, Jorge. Tras la
muerte de su madre él se quedó con estas cartas que sólo han visto la luz
una vez antes: un tío las mostró en un club de rotarios en 1986.
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