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Cuando necesito de paz, de
tranquilidad, de sosiego, cuando muchos
copetines y muchas farras me han cansado,
vengo a ver a mi viejecita, y a su lado
recobro fuerzas.
Y es que en Buenos Aires, che, las
cosas son duras para un tipo que sabe
que la vida es corta, y que un día
perdido no vuelve más. Y aparte de todo
eso, ¡qué amigos, ni amores, ni
copetines, ni gloria, ni triunfo, ni
burros, ni nada por el estilo, al lado
de una madre!...
El más modesto pucherete hecho por
sus manos, vale más y es más sabroso que
el más caro de los platos del mejor de
los hoteles del mundo... Son muy
agradables los aplausos del público,
pero ¿de qué valen?, al lado de un ¡Has
cantado muy bien!, de la viejecita...
Mi madre siempre tiene preferencia en
todo, y por eso, cada vez que vengo a
Buenos Aires, estoy al lado de ella."
Las palabras de Carlos Gardel:
Revista
Sintonía del 14 de octubre de 1933
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La fotito
proviene de Criollitas y
Zorzales, un
mediometraje casi
desconocido de 1936. Fue
filmado un año después
de la muerte de Gardel y
contiene un testimonio
de Berthe Gardes, su
madre. En un fragmento
textual de sus palabras,
tomado del audio de la
película, Berthe dice:
MP3:
Berthe Gardès:
“Yo siempre lo espero"
“Para mí, mi hijo no ha
muerto, siempre lo
espero, como siempre. Me
parece que le voy a
llevar su matecito a la
cama, como siempre, para
despertarlo."
Y Berthe recordaba un
momento de la vida con
su hijo:
"No había dormido en
toda la noche y me decía:
mamá, me acabo de dormir.
Yo le respondía:
Carlitos, tenés otro
ratito. Mirá, mamita,
otra media horita -me
decía- si no te importa
llamarme otra vez."
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DIEZ MINUTOS
DE CHARLA CON CARLOS
GARDEL.Al hablar de
Argentina y de las
cosas argentinas,
Gardel se
enfervoriza. Pero,
visiblemente se
halla fatigado. Y yo
abrevio mi
interrogatorio.
- ¿Cuánto tiempo
piensa usted
permanecer en
Bogotá?
- Una semana, cuando
más.
- Y de aquí, ¿a
dónde irá usted?
- Primero a Panamá,
a La Habana y luego
a los Estados Unidos.
Tengo allí algunos
contratos que
cumplir. Pero
inmediatamente que
mi trabajo haya
concluido, partiré
para Francia, donde
me espera mi madre.
- ¿Es francesa,
verdad?
- Francesa. Y a
pesar de su edad,
muy avanzada, se
conserva sana,
alegre y vigorosa.
Tan vigorosa, que
viaja sola en su
buquecito, al que le
ha puesto el nombre
de "Massillia".
Estas palabras
acerca de "la mamá",
de "la vieja", las
pronuncia Gardel con
voz emocionada. Y su
fisonomía íntima se
destaca ante mí con
perfiles cada vez
más precisos y
simpáticos. Revista
Cromos de
Colombia, del 22 de
junio de 1935. |
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ÚNICO
CONSUELO: LAS FOTOS
Doña Berthe sobrevivió a su hijo por
nueve años. En ese lapso vivió en
la
casa de 735 Jean Juarés, rodeada del
recuerdo de su inolvidable hijo.
Revista Antena,
18 de Junio de 1946
— Qué nos
puede decir del inolvidable Carlitos, señora?...
Se ha dicho tanto! — comentó entonces doña Berta.
— Que lo más nuevo, quizás, sea decir la verdad, que en mis labios no puede
ponerse en duda. Nació el 11 de diciembre de 1890, en Toulouse. Consta, en su
acta de nacimiento y fe de bautismo, que se llamaba Charles Romualdo Gardés. Su
apellido lo modificó, más tarde, para amoldarlo a una fonética mejor y porque
los muchachos lo llamaban así. |
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Dame la llave de la
puerta de calle
-Nunca me voy a
olvidar- dice
doña Berta con una suave
sonrisa- de
aquella tarde que llegó
a casa a decirme que "esa
noche tenía un programa"...
Seguramente sería para
ir a cantar a casa de
alguna familia amiga.
Con su carita llena
de picardía y ademanes
de hombre grande, me
pedía que la diese la
llave de la puerta de
calle..¿Se dan cuenta?-
Y ¿qué edad tenía?- le
preguntamos. Doce
años.- Y la viejita
se queda seria, con la
misma seriedad de hace
treinta años, cuando le
explicaba a Carlitos que
a los doce años ningún
chico pide la llave de
la puerta de calle.
Probablemente lo habrá
estrechado contra su
corazón, acaso para
ampararlo de algún
posible peligro que lo
acechase. Luego
reanudamos la
conversación...
Ahora es el recuerdo de
cuando tenía catorce
años...Una tarde
salió de casa y no
volvió. Lo busqué como
loca por todo Buenos
Aires, pero no lo
encontré...Viví unos
días muy tristes y casi
no podía trabajar. Por
la tarde, al terminar mi
tarea, salía a recorrer
las calles, pero todo
era inútil. En una de
mis diarias búsquedas,
frente a una casa donde
había una mudanza ví un
gran carro, y sentado en
el pescante estaba mi
Carlitos, con un aspecto
impresionante. Le habían
puesto un traje de
hombre con pantalones
largos, a él, que era
muy menudito. Las mangas
del saco se las habían
dado vuelta hasta el
codo. ¡Carlitos!-le
dije-¿Qué estás haciendo?.
Y el pobrecito me
contestó que estaba
trabajando: ¿No ves -me
dijo- que estoy cuidando
este carro?. Mirá, ¡hasta
me han puesto un traje
nuevo! Lo llevé a casa,
lo cambié de ropa y me
parecía un sueño volver
a tenerlo entre mis
brazos. Pero a los pocos
días, esa fiebre de
inquietud que llevaba en
el pecho volvía a
separarlo de mí. Yo
soñaba que mi hijo sería
médico...Si hubiese
podido hacerle cumplir
ése sueño mío!Pero él
siempre decía que quería
ser un cantor. Y esto,
en aquel tiempo me daba
miedo. Como vivíamos
frente al Teatro
Politeama, y yo
trabajaba para algunas
figuras de renombre, él
solía meterse en los
camarines, donde todos
lo querían mucho. Había
escuchado algunas óperas,
y como tenía buen oído
las cantaba después,
haciendo él solo todos
los personajes.
"No podía vivir junto a
la incomprensión de mi
madre y decidí abandonar
Francia. Carlitos tenía
algo más de dos años.
Les diré, que la única
verdad sobre la fecha de
su nacimiento es el 11
de diciembre del año
1890, y que nuestra
llegada a Bs As fué el
23 de marzo de 1893.
Poco tiempo después
comencé a trabajar en el
taller de planchado de
DªAnais B. de Muñiz, que
es esta misma persona
que me acompaña
actualmente.-La vida en
ese tiempo- prosigue la
viejita- era muy dura y
por mi trabajo me era
materialmente imposible
atender a Carlitos.
Entonces fué que resolví
entregarlo a una familia
que lo quería como a un
hijo, y de quienes
éramos casi vecinos. Así
la casa de doña Rosa C.
de Franchini se
convirtió en un
verdadero hogar para mi
hijito. Ustedes pueden
ir a visitar a los hijos
de esta señora, porque
la pobrecita ha muerto
hace quince años, y
ellos le dirán como era
Carlitos cuando chico,
sus inquietudes, y
cuánto corazón tenía."
La Canción Moderna, 6 de
junio de 1936
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“Mi querida mamita:
He tardado un poco en escribirte primero
por no saber dónde debías contestarme,
pues como cambio muy seguido tengo miedo
se pierdan las cartas, pero yo haré que
cuando salga a otro sitio me las envíen
a donde yo vaya, como ves te escribo
desde Venezuela el país que vos conocés
lo mismo que tío Juan, aquí me han
recibido como a un presidente. No te
podés imaginar, las películas han hecho
una popularidad enorme, lo mismo en
Puerto Rico, donde estuve antes que en
Venezuela, estoy ganando mucho dinero,
creo que tendrás que esperarme hasta
septiembre en esa. Tengo que aprovechar
de juntar mucha plata así cerrar el año
bien. Cuando termine tendremos en títulos
y cédulas nacionales unos 250.000 $
argentinos es decir una renta de 1500 $
argentinos por mes asegurados y poco a
poco iré juntando hasta tener lo
suficiente para no pensar más y trabajar
cuando me parezca, ya ves mamita que
algo es algo. Estuve en Puerto Cabello,
gran éxito también, ya te contaré cuando
esté allí. Dales besos y abrazos a mis
queridos tíos Juan y Carlota y vos
recibí de tu hijo que te quiere y no
olvida un millón.
Escribime así: Carlos Gardel
Consulado
Argentino
Bogotá –
Colombia
Mamá decime si tengo que mandar dinero o
cuando vaya allí avisame”
Carta escrita por Gardel en abril de 1935
desde hotel Majestic de Caracas durante
su gira por Venezuela
Ver:
GARDEL ERA FRANCES: Dos cartas
manuscritas por Carlos Gardel a su madre. |
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LAS
CARTAS DE CARLOS GARDEL
En
la noto que ilustra este
comentario vemos a doña
Berta Gardés, la madre de
Carlitos Gardel, junto a su
"segundo hijo",
Armando Defino, en la casita
de la calle Jean Jaurés
735, en el barrio del
Abasto. Ambos contemplan un
álbum lleno de recuerdos
que para ella —la
madrecita inconsolable—
tenían un valor
imponderable: ¡las cartas
de su hijo querido! En una
de ellas —tomada al
azar Gardel escribe de su
puño y letra:
Recibí
una foto de la vieja. Sin
grupo, mamita es la
"piba" más linda
del mundo. Me encarga
saludos para vos —se
refiere a Defino- cuando
te escriba..." Hay
una infinidad de cartas
escritas por Carlitos Gardel
a su amigo y administrador
Armando Defino. Lo consulta
para realizar cualquier
gasto de cierta
importiancia, para no
apartarse de su nueva
política de "sentar
cabeza" y practicar su
reajuste económico para
sanear sus descoloridas
finanzas: "vinieron
de Paramount. Insisten en
hacer películas a la manera
que ellos las hacen. Yo, a
veces, no quiero discutir
para no parecer un hombre
aferrado al dinero. ¿Cómo
voy a serio, si con toda la
"guita" que gané
en mi vida, ando siempre
"seco"...?
Escribe
incansablemente. En una
carta afirma:
"El
amor no es un contrato para
toda la vida. Tengo a mi
madre y mientras ella viva,
la vieja será la única
novia. ¡Ah!... Decile a N.
N. que no me escriba. Veo su
letra y me pongo afónico...
Nota
de Roberto Casinelli a
Armando Defino, revista Cantando, 5 de julio de
1960.
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FAMILIA
TOLOSANA DE CARLOS GARDEL
Carlos Gardes Toulousan Family Tree
Para ampliar,
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Por Monique RUFFIÉ de SAINT-BLANCAT y Georges GALOPA
© Copyright, 20 de Julio de 2005
Publicado con el permiso de los autores/ Published by permission from
the authors |
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