Alfredo Le Pera fue un fiel amigo de Gardel 
Por Adolfo R. Avilés
La Canción Moderna de julio de 1935

Transcripcion: Jack Lupic
24 de abril de 2004
Aporte del articulo: Jorge Muscia

Conocimos a Le Pera hace unos años, siendo redactor teatral del viejo y desaparecido diario "ElCarlos Gardel and Alfredo Le Pera - 1935 Telégrafo", cuando era jefe de la sección el malogrado Emilio Bastida. Muchacho activo, pero tranquilo, se desenvolvía con gran habilidad en el turbulento mundillo de las candilejas. A la muerte de Bastida, reemplazó a éste e su jefatura, e hizo sus primeras armas en el teatro, escribiendo algunas revistas con Alberti, Sofovich y Romero. Después pasó al diario "Ultima Hora", bajo las órdenes de Julio F. Escobar. Obtuvo algunos pequeños éxitos; pero su verdadero camino estaba en las letrillas de tangos y canciones, pues desde la primera que escribiera para Gardel, todas sus piezas constituyeron un verdadero éxito.

Dada su natural reserva, Le Pera no era muy conocido de la mayoría; pero, no obstante, era muy apreciado por los artistas  y muy querido entre sus camaradas. Se ignora si queda algún familiar en el país. Nacido en el Brasil, fué traído a ésta muy pequeño. Sus padres disfrutaban de una buena posición y eran propietarios de una fabrica de calzado ubicada en las calles Boedo y San Juan. Alfredo estudiaba, y a su tiempo ingresó a la Universidad, entretanto que desempeñaba un puesto en el establecimiento paterno. Debido a veleidades del comercio, su padre hubo de liquidar el negocio y marchó con la madre a Europa. Le Pera recibía una pensión, pero le hormigueaba el instinto de aventura y decidió emprender nuevos rumbos. Le atraía el periodismo y el teatro y a ellos comenzó a dedicarse. Fué la del infortunado Le Pera una vida relativamente fácil; activa, pero no muy bulliciosa, firme y segura. Obtuvo sus primeros éxitos como autor de letras, iniciando su amistad con Gardel a quien acompañó desde, entonces a todas partes.

Hizo los primeros argumentos para las cintas de Gardel, pero éstas no le hicieron muy feliz y aunque permanecía siempre fiel al gran amigo y maestro, le disgustaron siempre los procedimientos que se utilizaban en Norte América para con la labor de Carlitos. Y así lo dice en un párrafo de una de sus últimas cartas fechadas en San Juan de Puerto Rico, el 19 da abril del corriente año y dirigida a su amigo, el popular cronista del cine don Adolfo R. Avilés:

"Ellos están acostumbrados a ganar mucho dinero con las películas de Gardel, sean malas o buenas, y están dispuestos a seguir haciéndolo sin importársele un cobre de la reputación del artista y las consecuencias futuras de tanto film mediocre.  Yo he empleado toda la escasa influencia que tengo sobre Gardel para hacerle renunciar a toda actuación futura en EE. UU. y para que haga sus próximos films en la Argentina No sé sí lo conseguiré. Carlos cree en la técnica americana con los ojos cerrados sin advertir que el trabajo que se hace en nuestros films puede hacer en Lanús o en Hawai con simple cámara y un cajón de kerosene donde haya un receptor de sonido..."

"Mi impresión personal es definitiva acerca de las películas españolas hecha en EE. UU. Creo que será imposible mejorarlas..."

"Yo le deseo a Carlos, a quien quiero bien y en quien creo firmemente, una sola cosa: que no vuelva a hacer películas en español fuera de la Argentina..."

En otra parte de la misma carta describe pintorescamente el cordial periodista la fascinación ejercida por el inolvidable creador de "Mano a Mano" sobre el bello sexo:
"No puedes imaginarte el grado de popularidad de Gardel en esos países. Su llegada significa una fiesta nacional. Miles de personas le esperaban en el puerto (y el barco llegó a las 6,30 de la mañana.) y su arribo cada noche en el teatro señala una agitación increíble en los centenares de gentes que le esperaban, truene, llueva o haga un calor sofocante."

"Las mujeres aquí están desatadas por él. A veces Gardel quería hacer mi elogio en las reuniones femininas, en vano. Las  muchachas me miraban con lastima... y se iban con el ..."

Es todo cuanto sabemos de Le Pera. Acumulada la atención de nuestros colegas sobre el zorzal, el pobre periodista fué injustamente olvidado... Hemos querido salvar ese lamentable olvido, pensando con pena en que en algún lugar lejano de Europa dos viejitos han de evocar, temblorosos, el recuerdo del hijo querido que un día dejaron en la ciudad de su juventud y que ya no volverán a ver jamás...

La Canción Moderna de julio de 1935

Adolfo Rafael Avilés: AMIGO DE CARLOS GARDEL
Revista Cantando del 24 de junio de 1960

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Last update: November 05, 2004

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