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Muere fotógrafo de Carlos Gardel José María Silva, más conocido como el fotógrafo del cantante de tangos Carlos Gardel, murió a los 102 años de edad a causa de una neumonía. DPA (Deutsche Presse-Agentur) Montevideo, Uruguay.- José María Silva,
más conocido como el fotógrafo del cantante de tangos Carlos Gardel,
murió a los 102 años de edad a causa de una neumonía, enfermedad que
lo mantuvo internado en una clínica privada desde la Navidad. El
entierro tuvo lugar hoy en el Cementerio Central de Montevideo, bajo un
intenso sol veraniego. "Vivió la vida al máximo hasta último momento. Disfrutó de sus hijos, de sus nietos y de sus bisnietos hasta ayer con total lucidez, dijo a la prensa local su nieta Karina Silva. Había nacido el 29 de septiembre de 1897 y llegó a Uruguay a los seis años, procedente de Pontevedra, junto a su madre. Su padre había muerto el año de su nacimiento, en la guerra de Cuba. Llegó a la fotografía por casualidad. Su madre trabajaba como costurera y entre sus clientes se contaba la familia Ucar, propietaria de un negocio llamado "La Fotografía del Indio". El negocio necesitó un mandadero en momentos en que Silva buscaba un trabajo, y así aprendió una técnica que después él desarrollaría con arte y maestría. Además, allí conoció a su esposa, Rosa, y en 1917 a Carlos Gardel. En 1919 abrió su propia casa fotográfica con el nombre y eslógan: "Foto Silva, el fotógrafo de los artistas y un artista entre los fotógrafos", casa que permaneció abierta en forma ininterrumpida hasta 1994, cuando decidió dedicarse a fotografiar solamente a sus cuatro nietos y sus nueve bisnietos. Gardel visitaba el estudio fotográfico de "Silvita", como lo llamaba el famoso cantor, cada vez que estaba en Montevideo, y fue allí donde le hizo las fotos más famosas y más publicadas, tomadas en octubre de 1933. "El dejaba que el fotógrafo hiciera lo que quisiera; era distinto a otros artistas que creen que saben todo y no saben nada, porque no es lo mismo estar en el teatro que sacarse una fotografía", comentó Silva alguna vez sobre el dueño de aquella voz que, según un dicho popular, "canta cada día mejor".
Cuando cumplió 100 años, el 29 de septiembre de 1997, en entrevista con la Agencia Alemana de Prensa (dpa), Silva recordó a Gardel con pena por su trágica y repentina muerte, ocurrida en junio de 1935, en Medellín, Colombia, como consecuencia de un accidente aéreo. Silva aseguró en esa oportunidad que a pesar de no haber compartido "la vida nocturna ni el mundo del espectáculo", Gardel y él mantenían "una amistad muy sólida, siempre creciente". No obstante, se quejaba de nunca haber cobrado derechos de autor por la fotografía que se imprimió en miles de afiches, pósters, revistas y diarios de la región y del mundo entero, esa en que aparece casi de perfil, con su clásica y mítica sonrisa, su dentadura perfecta y su sombrero de fieltro colocado con gran elegancia. Silva fue internado el 25 de diciembre por una neumonía, que se complicó debido a su avanzada edad, pero estuvo lúcido para ver y emocionarse con el programa de televisión de un canal abierto uruguayo que fue realizado en su homenaje, y también para recibir el 2000. El fotógrafo de Gardel falleció en la tarde del domingo y fue enterrado el lunes en su país de adopción. Murió
José María Silva, el fotógrafo Víctima de un paro cardíaco, el 2 enero pasado murió en Montevideo el fotógrafo José María Silva a la edad de 102 años. Testigo de toda una época, fue el autor de los más célebres retratos de Carlos Gardel que han pasado a ser en iconos en el imaginario popular. Fue también fundador de la Asociación de Fotógrafos Profesionales del Uruguay y constante defensor de los derechos de los mismos. Con él desaparece un pedazo de la historia rioplatense.
En 1917, dos muchachos, uno de ellos peinado casi con la raya al medio, rostro redondo, sonrisa seductora y algo excedido de peso, entran a la casa de fotografía del Indio, sobre la esquina de 18 de Julio y Arapey, en pleno centro de la Ciudad Nueva de Montevideo. Los atiende un joven inmigrante gallego de apenas 19 años de edad al que le piden que les haga unos retratos. Aquellos desconocidos integraban un dúo que actuaba en los entreactos de cines así como en cualquier fiesta que se cuadrara, y necesitaban las fotos para promocionarse. Se hacían llamar el Morocho y el Oriental, pero eran Carlos Gardel y José Razzano. Desde entonces, quedaría sellada una relación de amistad que habría de perdurar hasta la tragedia de Medellín, cuando el 24 de junio de 1935 el trimotor Ford en el que viajaba Gardel y su comitiva se estrellara. Gardel siguió
concurriendo al estudio de Silva para fotografiarse en varias oportunidades:
1923, cuando posó vestido de gaucho; en 1928, previo a su actuación en el
Teatro Solís y, por último, en 1933, que fue cuando Silva realizó la más célebre
serie de retratos, entre ellas ese clásico con el gacho gris que pasó a ser
el icono más conocido de Gardel y también la foto que más le gustó, con
una cámara de pedestal y caja de cedro Semicentenial Stand Kodak, equipada
con un objetivo Dallmeyer. De ese retrato, Gardel le encargó 100 copias, aclarándole que las necesitaba en forma urgente pues se tenía que ir de gira a Europa, desde donde pasó a New York y pidió 400 copias más. Tal era el valor que Gardel le daba a esas imágenes, que a pesar de ser retratado por muchos otros en diversas ciudades, siempre hacía que fueran las tomas hechas por Silva las que se exhibieran durante sus actuaciones. Juan Antonio Varese, en la minuciosa biografía que escribió sobre Silva, dice: "Y, entonces, aquel simpático cliente de 1933, que le dejó un recuerdo agradable, pero que pronto fue opacado por el aluvión de retratos de artistas que tuvo que realizar, terminó, con los años, por brindarle la fama que los otros no pudieron darle... José María Silva es, simplemente, el fotógrafo de Gardel". Había nacido en Montillón de Arriba, un pequeño pueblo de la provincia gallega de Pontevedra, el 29 de septiembre de 1897. Huérfano de padre —quien era soldado y murió en Cuba durante la guerra entre España y Estados Unidos—, su madre decidió en 1903 emigrar a Montevideo donde, a duras penas, se fue ganando la vida como costurera, lavandera y planchadora. Fue ella quien le consiguió un empleo de "chico de los mandados" en Fotografía del Indio: "Con catorce años y medio, todavía con pantalones cortos pero el ánimo muy abierto, José María Silva Fernández se dirigió a la calle Arapey, esquina del 18 de julio, para encontrarse con su destino" (J. C. Varese en "Memorias, José Ma. Silva, el fotógrafo de Gardel"). Estuvo trabajando ahí hasta 1922, cuando impulsado por Rosita, su esposa, se atrevió a alquilar un local e independizarse. Al principio tuvo algunos reparos porque realmente quería a sus patrones, quienes no solamente le habían enseñado un oficio digno sino que también le habían dado mucho cariño. Además de retratista, Silva fue colaborador de la revista uruguaya "La Semana" y del diario "El Día" y trabajó para la editorial Atlántida de Buenos Aires (fundada por el uruguayo Constancio C. Vigil). Las fotos de Silva se publicaban el "El Gráfico", "Para Ti", "Atlántida" e, incluso, en 1930, hizo la cobertura de las notas sociales en torno al Campeonato Mundial de Fútbol jugado en Montevideo. Las fotografías de Gardel, que han sido reproducidas en mil y una forma diferentes en todo el mundo, especialmente en el Uruguay y en Argentina, se las encuentra desde el cajón de un lustrabotas hasta en el espejo retrovisor de taxis y colectivos, en libros, discos, posters, revistas, etc., Silva jamás cobró un centavo por derechos de reproducción. En 1994, José María y su hijo Julio César decidieron cerrar el estudio. Finalizaba así un capítulo en la retratística rioplatense que había tenido a esa casa de fotografía como una de sus protagonistas durante más de 70 años. Ahora, con la muerte de su fundador, ese hombre que transitó del siglo XIX al XXI, desaparece una querida, necesaria y respetada personalidad de la cultura. A. Becquer Casaballe
"MEMORIAS DE JOSE MARIA
SILVA, EL FOTOGRAFO DE GARDEL" Montevideo, "El Observador", 1º de octubre de 1997 "El símbolo viviente de la fotografía nacional cumplió cien años y el escritor e investigador de la fotografía antigua Juan Antonio Varese presenta un libro sobre él: se traza allí la historia de cómo la imagen empezó a entrar en las casas de la clase media que se consolidaba en el Uruguay. A José Silva lo entrevistaron hasta la londinense B.B.C. de Londres cuando cumplió sus bien ganados 100 años... La biografía de Varese se trata de un libro de homenaje pero también una recolección importante de documentación, lo que tiene su importancia en un país que recién empieza a valorar su historia reciente, que no porque sea historia viva es menos valiosa. Hay allí fotos de muchos otros artistas además de Gardel, que valen por sí mismas y además el retrato de la sensibilidad de una épca, la de la foto retocada hasta la galanura para permitir que lo que la naturaleza no da fuera el pasaporte hacia la juventud eterna. Con este libro de homenaje a Silva, Varese describe al personaje, al fotógrafo, lo rescata como símbolo del oficio y con esa excusa escribe parte de la Historia de la Fotografía en el Uruguay, la de los Estudios fotográficos, que acentuaron su decadencia en los años 1960 y de los que queda uno solo, "Foto Terzián", también sobre la calle Rondeau. Esa historia reciente, viva, es la de un oficio que por sí mismo mercería ser rescatado si el de la foto no fuera además uno de los que testimonian que el tiempo existe para pasar".
Promo aparecida en la Revista Cancionera 19 de febrero de 1936.
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