Mona Maris & Gardel

Entrevista de la revista Emmanuelle del 15 de enero de 1988

Hay personas que pasan por la vida. Son los transeuntes. Otras, en cambio, la aprovechan plenamente sin dejarla escapar. Mona Maris, a los 81 años de edad continuaba siendo hermosa, conservando ese acento extranjero con el que derrumbaba a Gardel "cuesta abajo" por la vida.

Carlos Gardel and Mona Maris
Dancing the tango "Viejos Tiempos" by Gardel & Le Pera
Recently published in a book in Spain "Gardel y el tango

by Rafael Flores.  This is the best copy of this photo you will ever find.
(Sent to me by David Fernández Martín. Thank you)

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Tuvo la vejez anhelada por muchos: pacifica, lucida y sin asignaturas pendientes. Dijeron (los demas, jamas ella) que la amaron desde Humphrey Bogart y Leslie Howard hasta Georges Sanders y Jean Pierre Aumont. "Atiende al periodista como una princesa en el destierro.

Maneja sin rencor el hecho de que el banco argentino donde depositara sus joyas (su unico patrimonio) la dejara practicamente en la ruina por un desfalco y que la empresa que iba a construirle su vivienda quebrara sin restituciones. Economiza su intimidad pero no la oculta: se levanta, hace su cama, se prepara el desayuno y lee los diarios. Despues camina y camina, por esta ciudad a la que ama porque despues de volar por todo el mundo la siguio considerando su ciudad"

He aqui a Mona Maris durante una entrevista de la revista Emmanuelle del 15 de enero de 1988 pocos años antes de su muerte.

-Usted era hija de madre soltera, en un mundo ochenta años mas prejuicioso. ¿Como la afecto ese hecho? -Terriblemente. Inclusive lo descubri casualmente, a los 25 años. Fui educada en la mentira, ya que mis tias y mi abuela -quienes me criaron- me habian dicho que mama habia muerto cuando yo tenia 4 años. Hasta los 25 me creia huerfana y fui educada por gente mas que rigida. Resulta que a los 25 años estaba por casarme con un hombre de cierto prestigio social en Inglaterra. Para eso necesite presentar alguna documentacion, entre ella la fe de bautismo. Ahi me entere de que era hija de padre dseconocido. Imaginese, que shock. Eso me produjo un complejo de inferioridad que me llevo a ocultar ese hecho durante añares. Lo unico que pude hacer fue romper mi compromiso sin dar explicaciones y escapar, porque me daba verguenza presentar esa documentacion. Eso me arruino la mejor parte de mi vida, porque nadie entendia mis motivos. Me creian una histerica porque terminaba mis relaciones apenas los hombres que se enamoraban de mi querian casarse. Era un oprobio tener que explicar la verdad, sobre todo para mi, porque me habian inculcado una mentalidad muy latina, llena de prejuicios. Asi que nunca lo hable con nadie y lo lleve a cuestas mucho tiempo -Usted, que fue tan amada ¿podria decirnos que debe tener una mujer para lograr tanto exito? -No hay ningun secreto para tener exito con los hombrse, definitivamente. Tampoco creas que yo tuve enamorados que cualquier otra mujer. Es cierto que fui muy bonita de joven y que ademas tenia un encanto muy especial, porque era latina y esa cosa temperamental y romantica que me venia de la mezcla francesa y española; enloquecia a los norteamericanos e ingleses entre los que yo vivia. Tambien era muy enamoradiza, de temperamento sensual, impulsivo. Ahora que lo recuerdo ¡Que celosa, posesiva y desconfiada que era! ¡Valgame Dios!

-Su rol mas caracteristico fue el de comehombres. ¿Es usted una mujer fatal? -Amaba interpretar ese papel en la pantalla. Una vez que me meti en el ya no pare. La verdad que la mujer fatal era mas interesante antes que ahora. Aunque algunas chicas jovenes son tremendamente fatales

-¿En sus peliculas se interpreto a usted misma? -No, para nada. Recuerdo que en mis primeras peliculas hacia papeles de mexicana. Y un poco me identificaba con esas chicas porque a mi siempre me habia fascinado la musica de Mexico. Y mas adelante, cuando empece a hacer femmes fatales, me identifique mucho menos. Aunque otros opinaran lo contrario, para mi yo siempre fui una mujer normal.

-¿Quien le enseño a caminar, a moverse, a sonreir? ¿O todo ese encanto era natural en usted? -Yo fui lo que se llama una autodidacta. Luego me esforce por hacer todo lo que hacia mucho mejor. Pero le digo sinceramente, que siempre me maneje con la espontaneidad

-¿Sucumbio usted al amor o eran ellos los que se perdian por usted? -Siempre fue mutuo, de a dos. Desde chica me gustaron los hombres maduros, tal vez porque estuve muy sola. En el hombre yo buscaba marido, padre, amante, hijo, todo.

-¿Su soledad influyo para que usted despertara tamañas pasiones? -No. Primero atraia por mi fisico y finalmente enamoraba por mi temperamento. Fui una mujer muy sensual. Y al hombre se lo enamora dandole, no sacandole.

-¿Que cosa del fisico atrae mas al hombre? -Los ojos, sin duda. En los ojos los hombres descubren los destellos del temperamento

-Usted es una romantica... -Bueno, primero los ojos, pero despues el resto del cuerpo, claro. Yo tenia un lindo cuerpo. Sin embargo ¡Hay tantas mujeres con lindo cuerpo...!

-Contrajo matrimonio ya de grande, a pesar de haber encendido corazones muchas veces. A los diez años de relacion se divorcio. ¿Que experiencia hizo del matrimonio? -Mi marido era un ingeniero industrial holandes, un hombre muy inteligente de una cultura superior. Pero tenia un defecto: era alcoholico. En Holanda, eso no era tan grave, porque como en el 90% del tiempo hay un clima invernal, se puede beber mas sin sufrir las consecuencias. Pero nosotros viviamos en paises calidos, donde las cosas se dan de otra manera. Esta adiccion me hizo sufrir muchisimo y termino por destruir el amor. Yo lo seguia queriendo, pero dentro de mi se quebro la atraccion intima hacia el. No hubo violencia entre nosotros, pero cuando tomaba hacia cualquier locura. Despues se arrepentia y pedia perdon. Luego todo volvia a comenzar. Era insoportable. Aguante diez años y un buen dia dije basta.

-A pesar de eso ¿Cree en el matrimonio? -Como no, creo firmemente en el. Y tambien creo en el divorcio. Cuando una se casa, lo hace sinceramente. Pero no siempre las cosas ocurren como una quiere. Asi que si dos personas no pueden convivir, lo mas honrado que pueden hacer es separarse y rehacer sus vidas.

-¿Por que no tuvo hijos? -Cuando me case ya tenia 40 años. Y a pesar de que siempre tuve la esperanza de tener un hijo, jamas llego aunque no me cuidara.

-Usted vivio siempre rodeada de lujo ¿de donde sacaba el dinero para hacerlo? -Del producto de mi trabajo. Tuve, claro esta, altos y bajos. Sobre todo durante la Segunda Guerra, cuando el estado norteamericano se llevaba el 70% de mis ganancias. Pero en esa epoca se estilaba comprar joyas como inversion. Yo hice eso y las joyas me permitieron sobrevivir con cierta holgura en las epocas de vacas flacas.

-¿Sus parejas no la ayudaron economicamente? -No. En los EEUU, hay una moral muy especial. Cuando un hombre tiene una amante vive cada uno en su casa y cada cual se mantiene economicamente por su cuenta. Yo acepte regalos, por supuesto. Alguna joya para mi cumpleaños o para algun aniversario. Pero el unico hombre que me mantuvo alguna vez fue mi marido.

-Despues de vivir tanto tiempo en el extranjero ¿por que regreso a la Argentina? -Desde pequeña, cuando vivia en Francia, mi abuela y mi tia me contaban sobre la Argentina y decidi que cuando fuera mayor vendria a vivir aqui, al pais donde naci. Cuando hice la pelicula "Cuesta Abajo" con Gardel, el me contaba cosas de la Argentina. Bueno, el era un pedazo de la Argentina. Y finalmente cumpli con lo que habia decidido. Aqui estoy.

-¿Como es ahora una jornada normal de su vida? -No tengo una rutina. Realmente no se como pasa el tiempo.


La actriz argentina Mona Maris murió hace dos años. Pero en 1990, cuando tenía ochenta y tres lúcidos años, el periodista Pedro Uzquiza le hizo esta nota a quien fuera una de las personas que más y mejor conoció a Gardel.

"El era muy hombre"

Nota del 1 del 8 de 1995. PEDRO UZQUIZA
 

Pese a haber filmado más de cincuenta películas, en las que compartió el cartel con figuras de la magnitud de Buster Keaton, Humphrey Bogart, Cary Grant, Victor Mac Laglen, Jeanette Mac Donald, George Sanders, José Mojica, Mary Pickford, Rita Hayworth, Bela Lugosi, Victor Mature, Adolphe Menjou y Basil Rathbone, los argentinos la recordarán siempre por haber sido la compañera de Carlos Gardel en Cuesta abajo. Hoy, a los ochenta y tres años, Mona Maris sigue manteniendo el porte fino y distinguido que la caracterizó en su época de estrella de Hollywood, y sus recuerdos la convierten en uno de los últimos testigos de quienes convivieron con Carlos Gardel.

-¿ Cómo fue que la eligieron para Cuesta abajo?

-De una manera muy singular: por teléfono. Estaba en California y me enteré de que la Paramount estaba buscando dos actrices con tipo latino para hacer los papeles de una niña bien y una vampiresa. Las candidatas eran Rosita Moreno, Raquel Torres y yo. Acababa de filmar con Cary Grant El templo de las hermosas, dirigida por Harlan Thompson. En los tiempos iniciales del cine sonoro se tenía muy en cuenta la voz. El propio Carlos Gardel, quien estaba acompañado por Alfredo Le Pera y el director Gasnier, tomó la prueba telefónica en los estudios de la Paramount en Nueva York. Gardel hablaba enfatizando aún más su típico acento porteño, seguramente para comprobar cuál era nuestra reacción. Nunca lo había visto y recién lo conocí cuando me eligieron.

-Jara cuál de los dos papeles?

-Para la vampiresa. Empecé a hacer papeles de niña tonta, pero con el tiempo me di cuenta de que las mujeres fatales eran doblemente interesantes. Lo que no entendí en ese momento fue la razón por la que me eligieron. Nunca tuve acento argentino. De Buenos Aires me fui siendo muy pequeña, con apenas cua-tro años, a vivir con mi abuela, a Francia, a los Altos Pirineos. Prácticamente había perdido mi idioma original. Lo recuperé en Los Ángeles, hablando con los mexicanos.

-¿ Cuánto duró la filmación?

-Un poco más de cinco semanas.

-¿Cómo era el Gardel que conoció en ese tiempo?

-Un ser encantador y muy buen mozo. Había logrado una gran madurez intelectual y refinamiento en sus costumbres, pero ninguno de esos atributos le hizo perder la espontaneidad, la fuerza natural de su personalidad. En el trabajo era muy solidario con sus compañeros, sobre todo con aquellos que comenzaban. Además tenía una enorme honestidad, algo poco común en una figura de su fama. Era consciente de que tenía muchas dificultades como actor y lo confesaba sin ningún pudor. No sabía qué hacer con las manos, pero ponía una gran dedicación y estoy segura de que hubiera llegado a ser un muy buen actor, como lo fueron Bing Crosby o Frank Sinatra, quienes también llegaron al cine como cantantes y fueron excelentes intérpretes.

-¿Cuándo lo vio por última vez?

-En Nueva York, en agosto de 1934. Fue en una cena. Habíamos terminado Cuesta abajo y quedamos en comunicarnos telefónicamente para continuar filmando. Regresé a Los Ángeles y posteriormente me fui a Europa. Una mañana estando en el hotel Savoy de Londres, el maitre, de apellido Santarelli, gran admirador de Carlos Gardel, me dio la noticia de su muerte. Tuve una reacción muy peligrosa: estuve un mes sin querer hacer nada.

-Se dice que de no haber mediado esa desgracia, usted pudo convertirse en el gran amor de Gardel..

-Se especuló bastante con esa posibilidad. Lo cierto es que me sentí muy atraída por su personalidad y creo que a él también le impactó la mía. Teníamos algo en común: los dos éramos "hijos del amor". Ninguno de los dos conoció a su padre. La diferencia fue que a Gardel lo educó su madre. Charlamos bastante sobre el tema y logramos una comunicación muy particular. Seguramente, si hubiéramos vivido en Nueva York, es probable que esa mutua atracción se hubiera transformado en amor.

-¿Qué fue lo que mas le impresionó de Gardel?

-Era muy cálido, muy generoso, con una seducción fuera de lo común, pero también muy tímido. Esa timidez lo hacía muy particular en sus relaciones, sobre todo con las mujeres.

-Precisamente su relación con las mujeres es uno de los capítulos de Gardel menos conocidos. Es más: algunos historiadores llegaron a dudar de su hombría...

-No, de ninguna manera. Era muy respetuoso de las mujeres, nada agresivo en el terreno del amor, pese a que todas las mujeres lo perseguían. Gardel fue muy hombre, lo conocí lo suficiente como para asegurarlo.

-¿Gardel fue un mito?

-No, una realidad, y lo sigue siendo. Interpretó como nadie la música de su pueblo, y la gente lo que hace es seguir reconociéndoselo.

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Nota de J. L.: Mona Maris nació el 7 de noviembre de 1906 en: Buenos Aires, Argentina y murio el 23 de marzo de 1991 en Buenos Aires.


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