Las últimas letras Por Rafael Flores |
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Gastón Patiño encontró la que sería la última carta escrita por Carlos Gardel, fechada el 21 de junio de 1935, tres días antes del accidente de aviación en el que perdió la vida el cantante. En ella felicita a Elisa Urrunchurto que acababa de dar un recital con su música en el teatro Colón de Bogotá. |
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Por gentileza de L. Londoño López, nos ha llegado desde el otro lado del Atlántico, de Medellín, la última carta escrita por Carlos Gardel. Iniciar esta galería de personajes tangueros con este rasgo de "puño y letra" de quien representa genio y figura esencial del Tango, nos parece provechoso. Día a día su presencia insiste en los escaparates de las disquerías, en las pantallas cinematográficas, y en las evaluaciones del presente siglo que ya mira hacia sus postrimerías. Por otra parte, es sorprendente notar, ante los bronces y las flores que guardan sus restos en el cementerio de La Chacarita, de Buenos Aires, cómo hombres y mujeres, emocionados, realizan los viajes desde distintos puntos del planeta para homenajearlo. Incluso el atestado de exvotos, ahora superan la sobria leyenda del recuerdo para conectar el agradecimiento por un favor íntimo que bordea la fe en lo mágico-religioso. El 11 de diciembre pasado se cumplieron los 106 años de su nacimiento; coincidentemente (no podía ser de otra forma), se celebró el Día Internacional del Tango. En numerosas ciudades del mundo, hubo un giro singular en la cotidianeidad tanguera, acusando el aniversario. En vida, Carlos Gardel se honró de poseer tres nacionalidades reconocidas en distintos momentos... y muchas más ciudadanías que le dieron tantos países expresados en su voz. Una vida en realidad tan corta como intensa: 1.890-1.935. El nacimiento en Tolouse (Francia), cerró el arco de la existencia, en un horrible accidente de aviación, en Medellín, Colombia. Después del sobrecogedor final, echó alas la leyenda, el mito de un supuesto Carlos Gardel que cantaba desfigurado y huraño en apartados bodegones de ciudades sudamericanas. También surgieron cantantes que reclamaron una astilla de su herencia artística; hijos suyos de viudas desconsoladas; anécdotas de la asombrosa y variada andadura del inventor del tango-canción. Lo cierto es que, constante, con la fuerza de lo maravilloso, nos acompaña
un sentimiento que engendra su voz desde la luna del disco: que cada
día canta mejor. Fuente: http://www.esto.es/tango/personajes/Gardel.htm Enlaces:
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