|
LA
CICATRIZ DEL ZORZAL PUNTO
FINAL PARA UNA POLEMICA “... Incluso, la repentina desaparición del
muchacho cuando tenía veintidós años la decidió a pedir colaboración policial
para ubicar su paradero (enero 30, 1913). Pero
se trataba de su hijo, no de Carlos Gardel...” Tabaré
di Paula, “Todo es historia” n° 27 Dedico este artículo a la memoria de Bertha
Gardes. Juan Carlos Orofino, septiembre de 2003. Cuando en
enero de 1913 Bertha Gardes formuló la denuncia por averiguación de paradero de
su hijo Charles Romuald Gardes y ofreció la descripción física del
“desaparecido”, estaba lejos de imaginar que 90 años después el documento
policial iba a convertirse en una formidable prueba para corroborar
definitivamente que el joven de 22 años, nacido en Toulouse, Francia y Carlos
Gardel, el zorzal criollo, eran una misma y única persona, desacreditando para
siempre la indemostrable hipótesis de la existencia de los “dos Carlitos”. Repasemos
brevemente el episodio. El 30 de enero de 1913 doña Bertha solicita a la Policía
Federal Argentina averiguar el paradero de su hijo al que describe como “francés, de 22 años, pelo castaño oscuro,
ojos marrones, tiene una cicatriz debajo de la oreja derecha, es grueso y alto,
viste de negro y que desde el domingo que fue a las carreras no ha vuelto al
hogar...” GARDES/GARDEL:
¿DOS HOMBRES DIFERENTES? Siempre
sostuve que la cuestión de la cicatriz se les “escapó” a muchos investigadores gardelianos, pero que resulta
clave para definir si Carlos Gardel y Charles Romuald Gardes eran dos seres
diferentes o se trataba de una misma y única persona. Ricardo Ostuni afirma, en su libro “Repatriación de Gardel”, equivocadamente, que Gardel “no ostentaba cicatriz alguna en su rostro” y “sugiere” que la descripción que Bertha dio a la policía corresponde a Charles Romuald, francés, de 22 años, por lo que deduce que éste no era el famoso cantor, a quien supone “rioplatense” (por no decir uruguayo) y de mayor edad. En idéntico error incurre Gerardo Bra en su libro al comentar el episodio, al igual que otros autores postulantes de la coexistencia, en aquellos años, de dos personas diferentes: el francés Charles Romuald y el “adoptado Carlitos”, quien se ocupaba de “sustituirlo” en cuanta ocasión se le presentara... Estos argumentos resultan insostenibles.Las caracteristicas físicas son idénticas para ambos personajes:
UNA CICATRIZ PARA UN SOLO HOMBRE: GARDES/GARDEL La existencia comprobada de una cicatriz en el rostro de Gardel, a la
altura del lóbulo inferior de la oreja derecha, coincide con la descripción que
Bertha efectuó de su hijo francés y pone punto final a la polémica. La misma
cicatriz que tenía el francés Charles Romuald en 1913 es la que se advierte en
Gardel en algunos primeros planos (dos por lo menos) de su film “Melodía de
Arrabal” de 1932 y en varias fotografías promocionales logradas en los estudios “Paramount” de New
York en 1934: ver en especial los
negativos FG2-86 (escena donde interpreta “Soledad) , FG2-106 (escena donde
silba y canta “Caminito soleado”) de “El tango en Broadway” y otro negativo sin
numerar -foto con Le Pera y Gasnier- de serie distinta pero logrado durante la
filmación de la misma película. Los fotogramas
que acompañan este artículo corresponden a ”Melodía de Arrabal” y se aprecia
con nitidez, debido a la especial iluminación de la toma, la cicatriz, de forma
circular, más pequeña que una moneda de cinco centavos, con algunas
irregularidades y no demasiado profunda
en el lugar que señalamos. Es de hacer notar que hacia 1913 Gardel estaba ya
algo obeso y el exceso de grasa en su cara, más voluminosa y “redonda” que en
1932, habría motivado que la cicatriz fuese más visible todavía e incluso
estuviera ubicada unos cuantos milímetros más abajo. La conclusión es terminante: el joven francés Charles Romuald Gardes, de
22 años en 1913 cuyo paradero Bertha Gardés, su madre, intentaba localizar era,
sin dudas, Carlos Gardel...no se
trataba de dos seres diferentes...la cuidadosa observación de los negativos
y copias originales de las fotografías mencionadas, con su excelente
definición, arroja un veredicto inapelable y culmina con una polémica que, en
gran medida alimentada por la fantasía,
se ha extendido durante muchísimos años... El episodio de 1913 identifica plenamente a Charles Romuald Gardes con Carlos Gardel y anticipa en 20 años lo que el mismo zorzal declararía en su testamento de 1933: nacionalidad, fecha de nacimiento y, en definitiva, su verdadera identidad. Juan C. Orofino
|
||||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||
|
OTRA FOTOGRAFIA COMPRUEBA LA CICATRIZ DEL ZORZAL Aporte: Juan C. Orofino, 24 de noviembre de 2003
En su departamento de New York y sin maquillaje, Gardel exhibe a la altura de su oreja derecha, paralela a la misma y extendiéndose hacia abajo, la cicatriz que doña Bertha afirmó tenía su hijo Charles Romuald Gardes en su denuncia de 1913. Gardes y Gardel coincidían en color de cabello, ojos, gordura, pasión por las carreras de caballos y encima ambos tenían una cicatriz en su rostro, en el mismo sector. Demasiadas coincidencias para ser "dos personas diferentes". En otras fotografías "artísticas" con la ayuda de maquillajes y pomadas Gardel ocultaba y disimulaba las dimensiones de la cicatriz. En este documento fotográfico que presentamos se advierte su tamaño y extensión. No se poseen datos sobre cuál fue el origen de esa cicatriz, aunque algunos expertos gardelianos sospechan que se trataba de un "recuerdo" de los tiempos bravos de su juventud en que Carlitos frecuentaba "cabarets" y el ambiente prostibulario en diferentes lugares de Argentina.
Gardel fotografiado por
"La Nación" en New York - 1934 |
||||||||||||||||
|
FACSIMIL DE LA DENUNCIA DE
BERTHA GARDES
Por: Juan Carlos Orofino, 3 de abril de
2004. La denuncia que presentó a la policía de la Capital Federal Bertha Gardes el 30-01-13 ante la "desaparición" de su hijo Carlos Gardes (Carlos Gardel), donde declara que es francés y tiene 22 años además de hacer referencia a la "cicatriz cortante debajo de la oreja derecha".
Las otras características
que se detallan en el artículo "La cicatriz del zorzal" también
se
consignan, incluyendo el hecho de que Carlos Gardes, "empedernido burrero" como toda su vida, había concurrido a las carreras de caballos "el domingo" sin retornar a su hogar y preocupando mucho a su madre.
Si bien la letra del
funcionario policial que tomó la denuncia es casi un jeroglífico y el acta
tiene deterioros y fragmentos de papel perdidos, presentamos la reproducción
facsimilar del documento y la transcripción del texto.
Policía
de la Capital "En la Capital Federal el día 30 del mes de enero del año 1913 siendo las 10 AM compareció a esta oficina una persona que previo juramento que prestó en forma al solo objeto de comprobar su identidad, dijo llamarse Berta Camares Vda de Gardes, ser de nacionalidad francesa, de profesión planchadora, de estado viuda, de 47 años de edad, domiciliada calle Corrientes N° 1557 e hizo la siguiente denuncia: Que se presenta a esta oficina a fin de que se de constancia del actual paradero de su hijo Carlos Gardes, el que es francés, de 22 años, pelo castaño oscuro, ojos marrones, tiene una cicatriz cortante debajo de la oreja derecha, es grueso y alto, viste de negro y como que el domingo que fue a las carreras no ha vuelto al hogar pide a esta oficina se averigüe si le ha ocurrido un accidente o si estuviera detenido, que de lo ocurrido no dio cuenta a seccional, con lo que terminó el presente acto. Leído que le fue, se ratificó y firmó."
"En la fecha compareció
nuevamente la interesada, solicitando se deje sin efecto el pedido
presentado, en razón de haber aparecido el causante con lo que terminó el
acto y leído firmó lo que certifico".
|
||||||||||||||||
|
Enlaces:
|