|
PAYADAS DE
COMITÉ Nuestra búsqueda de testimoniales de los comienzos de Gardel, nos llevó afortunadamente un día a un diálogo con Carlos Dedico, hombre de abundosas amistades nocheras, quién fuera en vida un ameno cronista de turf bajo el seudónimo de “ Ordenanza”. Dedico nos relató como conoció a Gardel en 1907, estando en un comité electoral ubicado en la esquina de Cevallos y Cochabamba. El hombre de “ arrastre”
en esa parroquia de Constitución era un tal Rabbione, y uno de sus principales
méritos era reunir, noche a noche, en payadas de rompe y raja, a Cazón,
Betinotti, Caggiano, Curlando, Galíndez, y Ramón Vieytes. Una plana mayor,
como se ve.Cualquiera de esas noches apareció por el comité Constancio
Traverso, que en la sección electoral novena (Balvanera Oeste) acaudillaba a la
muchachada guapa respondiéndole a don Gregorio de Laferrere –el ingenioso
comediógrafo de Las de Barranco, Locos de Verano, y Jettatore—que tenía su
buen capital político en la entonces denominada Asociación Popular. Acompañaba
a Traverso, al llegar a la casa de la calle Cevallos, su amiguito El Morocho.
Este se arrinconó modestamente escuchando con respetuosa atención lo que
cantaban los payadores. ( Por aquellos tiempos, en la lides del canto nativo
solo obtenía grado de estimación el que cantaba estrofas de su propia cosecha
y, con preponderancia, quien las improvisaba en la ocasión: vale decir el
payador. Puede contarse entre los mejores títulos de Gardel el de haber sido
luego el primer cantor criollo capaz de conquistar legiones de admiradores
apasionados sin tener facultades de verseador y concretándose a entonar, con
recursos invalorables, las estrofas de otros.) Pasó un rato. El comité se había
animado con los contrapuntos, que tantas veces resbalaban temerariamente hasta
el borde de la pendencia: Francisco García Jiménez Del libro CARLOS GARDEL Y SU ÉPOCA, de Francisco García Jiménez (1976) La 1º edición data de 1946. Luego, en años inmediatos, se conocieron sucesivas reediciones, hasta que el rótulo de agotado prolongó un silencio inexplicable e inmerecidamente pertinaz con aquella primera biografía formal de Carlos Gardel. Ahora, reelaborada y ampliada por su autor, la biografía del zorzal criollo tiene, por fin, un destino justo: la edición definitiva, decantada por el tiempo, y además escrita por un amigo íntimo de Gardel y de su compañero artístico José Razzano, un poeta como García Jiménez, que tuvo el privilegio de ser interpretado en 18 compoisiciones por el mitológico y legendario Carlos Gardel. La vigencia de este libro está dada por sus propios protagonistas , y esa dura y dulce nostalgia a la que, dificílmente, podrán escapar aquellos que vivirán bajo el hechizo de una voz imposible de borrar desde cualquier distancia u olvido... Ediciones Corregidor, 1976. Francisco
García Jiménez (1899-1983) Otros articulos por Francisco García Jiménez:
|