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(Una
entrevista con Gardel en su casa de 735 Jean Jaurés)
Mundo Argentino,
del 11 de setiembre de 1929
Carlos Gardel
actuará, como actor, en peliculas habladas. El artista del tango fué contratado por la Paramount. Gardel es todavia un muchacho joven y entusiasta que
cultiva los deportes. Dieciocho años con Razzano.
Cuando Carlos Gardel me
recibió en su nido de la calle Jean Jaurés, no se acababa de incorporar del lecho, pese a que eran las 15 horas...
Volvía de la Asociación Cristiana de Jóvenes de hacer ejercicio y jugar a la pelota de mano. El reloj de Gardel siempre
está atrasado. Almuerza a las 16 horas y cena después de medianoche. Habia, pues, una
hora de tiempo para hablar de sus proyectos. Una hora de tiempo en que Gardel
habría de comunicarme, con su aspecto y su charla, la simpatia con que conquistara al publico
porteño a través de sus tangos y canciones criollas.
A pesar de su mediana estatura, el popular cantor nacional tiene unas espaldas
atléticas y un físico impresionante por el vigor y la energia que se evidencia en la elasticidad de sus movimientos. La edad no parece hacer mella en su eterna juventud. Parece un muchacho que
recién hubíera resuelto el problema de la vida. Y en los ojos
chispeantes de Gardel se adivina toda una sabrosa aventura de correrías por los
más elegantes cabarets de París, del París de donde vuelve con el rostro
lleno de triunfos, y al que
regresará en seguida a cumplir los recientes contratos.
---¡Si! Me vuelvo allá--- me dice--- Debuto el 29 de noviembre en el Empire theatre. Me
decidí a actuar el año pasado, después de haber visitado seis veces a
París en tren de diversión. El éxito que logré me ató, casi enseguida, a un nuevo contrato. El
público escucha mis canciones sin comprender el idioma. Me aplaude y ovaciona. Fuí la
sensación de la temporada pasada. Es el teatro que constituye la catedral de las
varietés del mundo. Asisten muchos argentinos, cast todos los que viven o pasean en la ciudad Luz. Y los que no comprenden el
castellano, saben to que digo en un tango porque to interpreto con mi sentimiento. Lo sienten porque saben adivinarlo a
través de nti voz. Les comunico la emoción que un tango porteño tiene, porque
también soy yo un poco de esa emoción del tango. Ha nacido dentro de
mí y la echo afuera al primer bordoneo milongón de las guitarras. Y el
público de París me ha llamado "rey". como aquí me to dicen los muchachos de la "barra".
Hollywood
¿Y que hay de verdad en cuanto a actor
cinematográfico?
---He aceplado un contrato para interpretar el papel principal de una pelicula de nuestro ambiente para la Paramount.
Iré a Hollywood a filmar por ocho semanas. comenzando en febrero del
año próximo. Se escribirá un argumento especialmente para mí, de acuerdo con mis
condiciones, interpretando a la vez algunos tangos. Esto no será hasta que cumpla mis compromisos en
París y luego de una gira por diversas capitales europeas. Actuaré diez dias en Londres. otros diez en
Berlín, y tambien en Holanda y Bélglca. Ni tiempo para divertirme. Ya no
podré reunirme, como solia otros años con otros artistas, en un palacio frente al Sena por la Rue de
Quai d' Orsay. Alli he pasado mis mejores noches fuera de Buenos Aires, en casa de un multimillonario que es amigo de
casi todos los artlstas de verietés. Los lunes y los viernes, dos veces por semana, en donde,
después de un buen cigarro y un festin de dioses, se jugaba a los naipes una mujer o un beso.
"La locura que significo París en mis años de juventud, adonde iba en procura de un poco de
alegría y olvido, se va transformando en un escenario de teatro. Debo cantar para hacer
lagrimear a alguna muchacha con la flor de un tango, o hacerle un altar a sus ojos que me miran desde la
platea, prendidos a mi voz como un cardo. La vida linda se está transformando en trabajo. Hasta me olvido de los
"burros" y voy perdiendo la mano para el "poker". Y no es que
esté viejo, ni que me sienta amargado. Es que de repente me he vuelto juicioso.
Yo, que he tirado hasta el último cobre, no me olvido ahora que me sobre algo para jugarme mi
última carta. Me he dispuesto a ser metódico, y lo he conseguido en parte,
¿me durará la racha? ¡Quíen to sate! Por to pronto, hay perspectivas nuevas para mi.
¡Hollywood! ¿Trlunfare allá? Ya me to dirán los muchachos cuando vuelva. Me tengo que entrenar para lograrlo. Por to menos
allá no se toman copetines. Y desde ahora, ya no bebo, para it acostumbrando al cuerpo...
Gardel-Razzano
Gardel habia en forma
rápida, imprecisa. Sostiene su charla hactíendose preguntas a sí mismo. No se queda un segundo quieto. En tanto que ha conversado, se ha quitado cuatro o cinco veces el sombrero para
acomodárselo, trás una rápida mirada a un pequeño espejo de un perchero. A los ladridos de un hermoso cachorro de
policía, que aguarda en el patio, a acudido presto a arrojarle pedazos de
azúcar o hacerle una seña amistosa para que calle. Hojea una revista o abre una caja de
cigarros. En tanto, no deja de hablar.
---¿Y Razzano?--- le pregunto.
---Es mi representante y mi administrador. En mi ausencia se encarga de todo to relativo a nuestros discos. Actualmente ha grabado
también algunos tangos, y con bastante fortuna. Hace dieciocho años que estamos juntos. Es un caso
único. Aún los que se casan tienen sus desavenencias y se separan y divorcian. Entre nosotros, una amistad continuada por dieciocho
años. Y es que yo soy un muchacho de ley. De otro cuño. Jamás me he mareado por mis
éxitos, y eso lo pueden decii los muchachos. Plantado en la misma huella y sin una
pálabra de más para quien me acompañó desde joven. Juntos nos iniciamos, y asi hemos de seguir hasta que la suerte to quiera. El
dúo Gardel-Razzano hace tiempo que no se hace oir. Solo Gardel, solo Gardel. Pero en las etiquetas de los discos
está sellado el dúo para siempre. Intereses y amistad. Lo primero
hubiera fracasado sin to segundo. Y es que ésta se ha conservado más
allá de todos los intereses, en dieciocho años que andamos juntos por la vida.
La voz
Supe que habia estado enfermo...La voz...
---Si; un catarro nasal. Un viejo resfrio pescado en España y que me
recrudeció con este clima bravo. Pero es algo pasajero. Mi voz está tan bien como en mis mejores tiempos. En
España y Francia no me habia molestado to más minimo. Siento, porque
aquí es donde canto con más ganas. Y hubiera querido tener ml voz limpia para que no creyeran que he cambiado
ni que me he puesto viejo. En cualquier lado, la cosa no hubiera tenido para mi mayor importancia, porque no me
empeño tanto. Si no estoy bien, canto igual. Puede pasar. Si aquí se nota algo
extraño, enseguida dicen "que ya no soy el de antes". Por eso me
preocupó este catarro, que es tan general en los artlstas. Pero ya me estoy
reponiendo, seguro de que hay Gardel para rato. Una afección pasajera, y no la
pérdida de ml voz, como hay quien dice...
Gardel, en verdad, es el Gardel de siempre. Su gusto para cantar un tango
lo caracteriza como el mejor de los intérpretes de la canción criolla. Es un verdadero artista que sabe hacer llegar la
emoción de los versos con un algo especial que tan sólo lo alcanza
él. Si su voz se ha apagado, coca que atribuye a su catarro nasal, no por eso ha perdido la dulzura proverbial que
lo ha consagrado desde hace años como el mejor. Gardel tiene de sobra alma cuando la voz no le responde...
Hace seas o siete años, Carlos Gardel pesaba 108 kilogramos. Actualmente la balanza marca 83. De 11 a 13, en la
Asociación Cristiana de Jóvenes, efectúa gimnasia, y es ya un discreto jugador de basket ball y pelota a mano. Gardel ha sido un gran amigo de los deportes y los ha practicado en cuanta oportunidad se le presentara. De ahi ese aspecto juvenil que posee y su
fisico sin desgaste alguno, pese a la vida febril que ha llevado
siempre.
Admiro ese optimismo suyo que comunica una impresión inmejorable. A
través de su sonrisa ancha, de su mirada franca y serena, se nota una energia enorme, una vivacidad extraordinaria. El conquistador de
París es un muchacho porteño de los de antaño. De los del tiempo del
"jopo".
---¡Listo para empezar de nuevo!--- dice--- ¡Esto es músculo! Encoge su brazo, y a
través de la manga del saco se adivina el bíceps. Luego se ríe como un chiquillo. Por entre sus dientes deja escapar una risa alegre,
sana, llena de júibilo.
---¡Sirvase un "bufache"!--- me dice, ofreciéndome una caja de cigarros.
Y al despedirme, tendiéndome la mano:
---Aqui, en Jean Jaurés, Yan Yoré, como dicen los franceses, hay un "bulin" para cuando quiera tomarse unos mates y aburrirse un poco.
El perro de policía ladra en el patio desesperadamente.
Gardel aclara:
---Se cree que me voy. Estoy tan poco en mi casa, que cuando llego no quisiera que me fuera nunca.
Luis
Alberto Reilly
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