Revista El Abasto, n° 90,
agosto, 2007.
Visitamos en su casa, en
Flores, a Chichita
Razzano, hija del
famoso cantor José Razzano,
amigo y socio de Gardel.
“Gardel era divino”
Visité a la hija de Razzano,
Chichita (Cristina Clara
Josefina) en su casa del
barrio porteño de Flores.
Tenía de compañía a su hija
Betty y a un coleccionista
de Gardel llamado Ricardo.
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Cristina Razzano
en 2007
a los 91 años de
edad |
Al presentarnos le pregunté
su edad, faltando a toda
etiqueta ante una mujer,
pero sin titubear me
contestó “tengo 91 años,
nací el 1ero de agosto de
1915”. Le pregunto si votó
en las elecciones y me
aclara que no estaba muy
bien de salud pero que
pensaba votar para el
ballotage.
O sea, que para el
momento en que esto sale
publicado Chichita tiene 92
años cumplidos. Y además de
desplazarse bien y de modo
independiente tiene una
asombrosa lucidez y memoria.
Al ser hija de un gran
músico que además fue la
mano derecha de Gardel
durante casi toda su carrera
tiene recuerdos muy caros
para compartir. Algunos
tangibles los ha donado a,
por ejemplo, el Museo Casa
Carlos Gardel; y podríamos
decir que “intangible” es lo
que va a continuación. Para
la entrevista contaba con
instrumentos digamos “de
reserva” dado que la mejor
cámara y el grabador que (diría)
anda bien- estaban por otro
lado, en uso. Estaba
intentado hacer funcionar el
aparato que llevé cuando
Chichita, ni lenta, ni
perezosa, comenzó a contarme
lo que sabía de su
nacimiento: su madre estaba
en trabajo de parto y en la
habitación contigua se
encontraban su padre, José
Razzano, con su amigo y
socio, Carlos Gardel,
esperando. Una vez nacida
saludan a la madre muy
afectuosamente, y a la
recién nacida. Me cuenta que
su madre le dijo más tarde:
“estaban camino a las
carreras”.
Me aclara que viven en
la casa actual desde el 3 de
febrero de 1924 y que en
realidad la idea de Razzano
era vivir en el centro y
ante un viaje a Europa le
dice a su esposa que no
compre vivienda que pensaba
volver con mucho dinero para
poder comprar donde él
quería. Y, me cuenta
Chichita, “apenas se fue mi
padre mi madre comenzó a
buscar casa y nos mudamos
acá que es un barrio muy
tranquilo. Mi madre no
quería tener la casa
invadida de visitas todos
los días como hubiese sido
el caso de haber comprado en
el centro. Y mi padre tuvo
que acostumbrarse. Pero en
seguida le gustó.” De todos
modos, era una casa muy
frecuentada y donde cada dos
por tres hacían fiestas. Me
comenta que han festejado en
esa casa desde médicos hasta
ministros, como Ramón
Carrillo o Hipólito Paz,
gente muy conocida y músicos
de primera línea, como
Homero Manzi, Cátulo
Castillo, Charlo y Mariano
Mores. También han pasado
por ahí, una vez cada uno,
Magaldi y Corsini, este
último a dar el pésame
cuando murió la madre de
Razzano.
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Año 1925. Carlos
Gardel en la
casa de su socio
y amigo, José
Razzano, con las
hijas de éste:
Chichita (la
mayor) y Pepita. |
La relación Gardel-Razzano
“Mi padre paraba en Café del
Pelado, por Balvanera, y
Gardel era apadrinado por
los Traverso y paraba en la
cantina O´Rondeman del
Abasto. Como estaban cerca y
ambos llamaban mucho la
atención un día al Sr.
Gigena se le ocurrió unirlos
y lo hizo en su casa, a
metros del Mercado. Cantaron
toda la noche y ninguno
salió vencedor, todo lo
contrario salieron como
amigos y comenzaron a cantar
juntos. Y formaron el mejor
dúo del mundo Gardel &
Razzano. El punto de unión
pasó a ser el Café de los
Angelitos donde se juntaban
con muchos otros amigos.”
Según tengo
entendido su padre se baja
del dúo Gardel Razzano por
un problema de garganta…
“Sí. Él tenía nódulos y fue
mal operado. Hoy por hoy eso
mismo se cura con foniatría.
Cuando vio afectada su voz
no quiso seguir cantando
aunque Gardel le insistiera.
Fue ahí que pasó a
administrar a Carlos.”
En un momento hubo
una ruptura, ¿puede ser?
“Sí. Fue en 1931, se empezó
a enfriar la relación por
motivos que desconozco.”
Según ella hubo alguna “mano
negra” que se beneficiaba
con la ruptura. Y a pesar de
eso, “cuando Gardel se nos
fue el disgusto de mi padre
fue muy grande, porque eran
como hermanos.” De hecho me
comenta haber escuchado a
Gardel decirle a su padre:
“la mitad de lo que soy te
lo debo a vos”. También
recuerda que su padre luego
de que Gardel murió decía:
“Yo tendría que haber muerto
con él”. “El último
encuentro fue en noviembre
de 1933, un día antes de
partir de Buenos Aires: vino
a cenar junto con su novia,
Isabel Martínez, que
organizó el encuentro con el
objetivo de «ver si se
arreglan estos dos tarados».
Pero en esa cena, entre
ellos, prácticamente no
hablaron y Gardel se
despidió de todos menos de
Razzano.” Chichita para ese
entonces tenía dieciocho
años.
Gardel; francés y
heterosexual
Al
preguntarle sobre el intento
de Razzano de repatriar los
restos de Gardel al Uruguay
me dice que no, que él nunca
intentó hacer algo así. “Eso
es toda mentira”.
Es verdad que sobre
Gardel hay muchas historias.
Como la de su posible
nacimiento en Tacuarembó;
así que le pregunto al
respecto. “No, Carlos Gardel
nació en Toulouse. Se
dicen muchas cosas, pero
esto fue así”. Y me cuenta
que su madre, doña Berta,
solía viajar todos los años
a Francia a visitar a su
propia madre. Y Ricardo
interviene sosteniendo la
tesis de la ciudadanía
uruguaya como un intento de
evitar la conscripción, que
en ese momento, en Francia,
implicaba la guerra. “Por
eso Gardel nunca pudo decir
la verdad, porque de alguna
manera había falsificado
documentos. No podía
contradecir esa mentira”. Y
en esa jugada sí lo habría
ayudado Razzano. Jugada que
resultó innecesaria dado que
por ser único hijo y sostén
del hogar no le iban a
exigir nada. “De hecho nunca
solicitaron su presencia en
Francia”.
Y Chichita dice:
“hablando de Gardel todo el
mundo inventa, mientras
estaba mi padre eso no
pasaba tanto. Se llegó
incluso a decir que era
homosexual. Es una
barbaridad. Él era muy
mujeriego. Era todo un
hombre, tenía las mujeres
que quería, acá, en Francia
o donde sea. Además estuvo
diez años de novio con una
misma mujer, Isabel Martínez
Del Valle. Con ella vivió en
un departamento, junto con
su madre doña Berta, en la
calle Rincón, cerca del Café
de los Angelitos”.
“O dicen que se pasaba
cuidándose. Que la voz, que
los kilos. Gardel no se
cuidaba tanto. Ni siquiera
estudió canto, lo suyo era
su voz natural. Gardel era
un divino. A casa venía
todas las semanas y comía la
comida que hacía mi madre
que era calabresa y hacía
unas comidas bien fuertes y
picantes. A veces se
agarraba la panza y decía «ahora
voy a tener que caminar para
bajar esto». Nunca acentuaba
su persona, jamás dijo «porque
yo soy Carlos Gardel», sin
embargo, he visto mucha
gente que se golpea el pecho
diciendo quienes son.”
Razzano El Oriental
¿Cuándo vino del
Uruguay?
“Con certeza no sabemos. Lo
que logré entender fue que
mi abuela vino cuando murió
mi abuelo en Uruguay. Vino
con una amiga a Buenos Aires
y la señora le dio trabajo
acá. Como lo único que sabía
hacer muy bien era cocinar,
entró de cocinera. Era una
familia adinerada, muy bien
posicionada. Ahí mi padre
aprendió modales, a vestirse
bien y a catar buenos vinos.
Después le enseñó a Gardel
que era originalmente
bastante más reo, aunque se
afinó muchísimo y vestía de
maravilla. Se vestían en
Burlington. Gardel era
divino, y era muy buen mozo.
Cuando venía de visita
jugaba conmigo y con mi
hermana Pepita que era un
poco más chica que yo. Acá
venía mucha gente amiga de
mi padre. Pero amiga amiga,
como era antes.
”Recuerdo una fiesta en
que Carlitos me sacó a
bailar. Yo tenía dieciséis
años y me daba vergüenza. Y
recuerdo que él me dijo
mientras bailábamos: «o hay
que cortase las piernas o
alargarse las polleras» en
alusión a lo grande que
estaba. Era muy cariñoso con
nosotras.” Y agrega con
énfasis: “yo no cuento
mentiras porque no conducen
a nada.” A lo que Betty
agrega: “Mi madre nunca
lucró con Gardel. Todo lo
que salió de acá es porque
se lo robaron o porque lo
regaló.”
R.S.
Revista El Abasto, n° 90,
agosto, 2007.
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Nos
enteramos por el Museo Casa
Carlos Gardel que falleció
Chichita Razzano, hija del
músico José Razzano, amigo y
compañero de Carlos Gardel.
Una mujer poseedora de una
asombrosa memoria que supo
lucir en una inolvidable
entrevista para El
Abasto hace unos años.
Como todos
los días, a toda hora, abro
el correo y me golpea un
triste noticia. Falleció
Chichita Razzano, vecina de
Flores, hija del Oriental,
cantor amigo del Zorzal
Criollo.
Desde el
Museo Casa Carlos Gardel -dependiente
de la Dirección General de
Museos, Subsecretaría de
Cultura, del Gobierno de la
Ciudad- envian sus
condolencias por la pérdida
de Chichita Razzano, “hija
del recordado José Razzano
que junto con Carlos Gardel
formó el memorable dúo que
llevaba sus nombres.
Chichita
Razzano fue, desde la
creación del Museo Casa
Carlos Gardel, una de sus
más queridas colaboradoras.
Recordamos su conocimiento
sobre Gardel, su
extraordinaria memoria
y la maravillosa forma en
que contaba sus historias
personales, que se
entremezclaban a cada
momento con la historia del
tango y la ciudad.
Su bondad y su apoyo
fueron, desde el
inicio y hasta el día de hoy,
un gran apoyo en nuestra
tarea”.
Así como el
mencionado museo la despide
con “enorme tristeza” no
podemos más que sentir lo
mismo habiéndola conocido de
manera personal y habiendo
percibido su calidez
humana.
Recuerdo en
aquella entrevista, que
salió publicada en el n° 90
de El Abasto (agosto,
2007) que titulamos con una
frase suya:
“Gardel era
divino”,
como defendía la
heterosexualidad de Gardel y
su origen francés. Además
nos comentó pormenores de la
relación de su padre con El
Morocho del Abasto.
Nuestras condolencias a su
familia, en especial a su
hija y nietos.
R.S.
Buenos Aires, 8 de abril del
2009
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