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EL
TANGO.- MÚSICA POPULAR
Se dice que Argentina está lejos de todo y aún paso de nada, pero eso es geográficamente porque este pueblo hermano está en nuestros corazones al igual que todos los países que integran esta América nuestra. ¿Quién no ha oído hablar de los grandes hombres en el aspecto intelectual que ha dado este país?, Gigante de la literatura como Jorge Luis Borges, Ernesto Sabato y Julio Cortazar que son venerados en los círculos intelectuales de todo el mundo, músicos de la talla de Atahualpa Yupanqui, Mercedes Sosa, Astor Piazzola que han dado a conocer más el folklore y el tango en este tiempo, ya que a principios de este siglo todos sabemos que fue Carlos Gardel quién popularizó en el mundo esta forma de expresión musical que identificamos como tango. El tango: es música popular nacida entre ambas orillas del Río de la Plata, no puede definirse la fecha concreta de su nacimiento y los estudiosos disienten en cuanto a ella. Quienes la sitúan en una cierta lejana vagamente definible, hablan del año 1880 como el que debería figurar en la partida del nacimiento del tango. Lo cierto es que sus primeros compases se entremezclaron con los sones de las habaneras, de las milongas, de los tangos andaluces y de los candombes negros. Y de todos ellos va emergiendo, no en un parto instantáneo, si no en un alumbramiento lento, moroso, como los mismos sentimientos que lo inspiran, y no cabe duda, fue primero música, luego danza y finalmente canción. Música de ritmo ligero, travieso en las primeras manifestaciones en los pequeños y primitivos conjuntos de flauta, violín y guitarra. Música justamente llamada "del dos por cuatro" en atención a sus compases originales, agregándoseles posteriormente el bandoneón y desapareciendo la flauta. El ritmo travieso adquirió un compás más cadencioso, más lento y melódico siendo responsable de esto el bandoneón. Del primitivo "dos por cuatro" se pasó a los "cuatro por ocho" y del pequeño conjunto musical a la definitiva orquesta típica en la cual, la incorporación del piano otorgó al tango su definitiva presencia y jerarquía. Lo demás es historia reciente. El tango evade las fronteras del sur americano y sus pioneros llevan música y letras a la vieja Europa, París. Fundamentalmente allí adquiere prestigio ciudadano y nacido en arrabal criollo, llega singularmente a sectores sociales aun no conquistados en su lugar de origen. Vuelve de regreso y ahora sí, luego de su travesía oceánica y de su triunfo europeo, conquista los mejores reductos de la sociedad porteña Río Platense. Buenos Aires, por sobre las demás ciudades de la región, por su magnetismo y sobre todo por el imán de las posibilidades económicas de sustentación y desarrollo musical para intérpretes, compositores, se convierte en la capital del tango. También allá por fines del siglo pasado llega a Buenos Aires una madre con su pequeño hijo de 2 años de edad, nacido en el sur de Francia. Cuando el tango hace sus primeros pininos y comienza su camino hacia las preferencias populares, Carlos Gardel inicia su fulgurante carreta de cantor. Por méritos propios, por su esfuerzo y por la conformación de su singular personalidad, se convierte en genuino intérprete de las apetencias musicales del pueblo y como su ídolo máximo. Es un cantor magnífico y es también un triunfador fuera del Río de la Plata: París, Nueva York y toda América Latina, le conocen y le aplauden, y en la cúspide de su carrera y de su fama, muere al estrellarse el avión que lo conducía a una de sus giras artísticas, en la ciudad de Medellín en el suelo colombiano. El 24 de junio de 1935, Carlos Gardel se convirtió en un mito inmortal. Una voz penetrante y agarradora; engominado, de patilla larga y bien recortada el infaltable gacho gris y debajo una esbozada sonrisa, es Carlos Gardel que a decir de Borges fue el primero que dejó el desgano de los payadores y cantó con toda la voz. Es el precursor de una modalidad que hizo del texto literario una notable combinación al cantarlo y decirlo al mismo tiempo. Así compenetrado con el sentir de las letras escondían, al revelar la nostalgia, lo satírico, lo dramático, el fraternalismo, inspirado en el engayolado que roba un cacho de pan, inaugura dos tiempos bien definidos para la música popular rioplatense: el primero, arranca de las reuniones, casi en secreto, de los amigos que se citaban alrededor del mate y una viola, para escuchar no sólo una voz diferente, sino una letra que se atrevía a decir lo que otros habían ocultado o metamorfoseado con la aureola de un romanticismo decadente; y el segundo tiempo, cuando Gardel lleva el tango "p al centro" allá donde las luces encandilan y los colores atraen entre el humo, la charla y el café. Gardel, hizo de aquellos poetas trasnochados y guitarreros de serenatas frente a los balcones antes de la media noche se sintieran acicateados e impulsados febrilmente, y vieran una realidad diferente: nacía el tango con las palabras mayores; porque a la vez, nacía una ciudad con ímpetu de avance. Ahora el arrabal, una institución del barrio de minas, se ponía un traje nuevo, se calzaba las botitas de polainas y taquito militar y silbando quizá una canción (que con el tiempo se haría celebre) marchaba a tomar el transway, con rumbo al café del centro. Y así que la personalidad de Gardel, en sus comienzos, asoma con los visos del gran paladín, de una nueva era: su ímpetu, su afán de buscar y buscar en las raíces de lo popular y lo auténtico con sus ideas acerca de esa nueva modalidad, atrapó y despertó en los letristas la necesidad de hacer algo nuevo. Era el precursor de las generaciones que, imitándolo a veces a hurtadillas o simplemente sintiendo su influjo y su evocación, darían rienda suelta a sus vocalizaciones; algunas como las de Hugo del Carril, Goyeneche o Florentino, que habrían de constituir las voces clásicas del cancionero popular. Época de oro del tango: los historiadores del tango consideraron, en su inmensa mayoría, que los años de mayor auge del tango correspondieron a las décadas del 20 y 30. Tal afirmación tuvo varios fundamentos; el éxito del tango en París, la proyección que le dio el astro cinematográfico Rodolfo Valentino (con sus mistificados tangos bailados), los triunfos de Gardel a través de sus películas en Francia y en los Estados Unidos. Así como las giras exitosas de reconocidas orquestas de la Argentina como las de Julio de Caro, la de Pizarro y la de Bianco Bachica, sobre todo las de estas dos últimas, que a la postre se quedaron en el viejo continente, y también el éxito que obtuvo el trío argentino (Hirsuta-Fugazot-Demare), en España. Cierto que todas estas circunstancias ayudaron a difundir la música Argentina por todo el mundo, pero nunca tuvo las características apoteóticas de la década de los 40's. ¿ Cuales fueron las causas de este nuevo florecimiento tanguero? Podemos decir que fueron múltiples y no es posible analizarlas exhaustivamente si cabe mencionar alguna de ellas. La segunda guerra mundial, con sus consecuencias económicas y artísticas, que favorecieron a la Argentina, fue una de las principales. Artísticamente influyó mucho la importancia del triunfo de Gardel, que pese a su muerte acaecida en 1935, tuvo la virtud de avivar ese fuego tanguero que incendió el ánimo de los porteños. La muerte de Agustín Magaldi (1938), otro ídolo porteño del canto, también contribuyó bastante en preparar todo ese ambiente propicio que hizo erupción en los años 40's. Ahora bien, ¿Porqué se consideran esos años del 40 al 50, como la época de oro del tango? Los argumentos son tantos y tan contundentes que vale la pena enumerar algunos de ellos. En primer lugar, nunca tuvo el tango tantos intérpretes como en ese lapso, aunque como algunos pueden objetar, ninguno de la proyección de Gardel. Con ello estamos de acuerdo, ya que el zorzal criollo ha sido la figura más relevante en la historia del tango, pero los cantores de los años 40's sin llegar a la dimensión de Gardel, eran magníficos, en esa época hubo más intérpretes que en todos los años anteriores. En segundo lugar, ninguna ciudad del mundo tuvo en un momento dado, tantas orquestas en activo, como la ciudad de Buenos Aires en los años 40's. Y como en esa comparación incluimos Nueva York con sus conjuntos musicales (Tomy Dorsey, Glenn Miller, Duque Ellington, etc.) calculamos que en Buenos Aires actuaban alrededor de 200 orquestas. En tercer lugar, la calidad de sus músicos, se había acabado la época de las improvisaciones y de los músicos de "oído". Era tanta la competencia, que en las agrupaciones orquestales sólo tenían acceso los ejecutantes más calificados. De ahí que la inmensa mayoría de los músicos tuvieran estudios de conservatorio, en todas las orquestas ya se tocaba con arreglos exclusivos para cada tango. Finalmente la calidad y cantidad de las composiciones, en esa década se produjeron más tangos que en los 60 años anteriores. Hubo verdaderos poetas que unieron su talento a inspirados músicos y produjeron una gran cantidad páginas bellísimas, que a más de 60 años de distancia, aun perduran en el repertorio de las orquestas y en el gusto de los tangofilos. Muchas obras fueron un prodigio de arquitectura musical verdaderamente adelantados a su época, lo que ha originado que en la actualidad sigan vigentes.
Last update: November 02, 2002 For
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