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89 year-old Eduardo Morera directed Carlos Gardel in 1930, throughout fifteen cinematographic shorts, of which only ten survive. Precursor of the talking Argentine films, he considers that together with Gardel, they produced true videoclips. La Maga, Buenos Aires, August 1, 1995. Eduardo Morera tiene 89 años, dirigió a Carlos Gardel, en 1930, a lo largo de quince cortometrajes cinematográficos, de los cuales sólo diez se conservan. Precursor de las películas argentinas sonoras, considera que junto a El Zorzal produjeron verdaderos videoclips. "Gardel ganó las grandes batallas después de muerto" Nota del 1 del 8 de 1995. ARIEL FONTANET - ¿Cómo era Carlos Gardel más allá de lo artístico? -Los críticos y los tangueros hablan mucho de sus condiciones artísticas,
pero poco es lo que dicen de su cualidad -¿Por qué sobresalió entre los cantores de su época? -Yo creo que aunque el público siempre lo apreció y lo exaltó por haber sido un buen cantante, Gardel triunfó fundamentalmente por haber vivido en Francia. El argentino siempre respetó más un triunfo en París que en la calle Boedo. Si Carlitos hubiera vivido acá solamente, se hubiese dicho: ¡Qué va a cantar bien si vive a la vuelta de mi casa y lo veo en el café todos los días!". De este modo, El Zorzal le sumó a sus valores artísticos la sugestión de París y mucho misterio. -¿ Cómo llegó Gardel al mundo del cine? -En principio siempre tendré que agradecerle el haber aceptado arriesgar su prestigio de cantante, aventurarse conmigo, en un género nuevo, como era el cine primitivo y rudimentario. Cuando José Razzano, me presentó a Gardel para filmar con él quince películas, lo miré y le dije por lo bajo: "Con éste voy a poder rodar como máximo un par de cortometrajes, ¿vos ves lo grandote y gordo que es?". De los quince cortometrajes que filmó Eduardo Morera en el año 1930, junto con Carlos Gardel, se conservan diez. Todos llevan títulos de canciones y son: Añoranzas, Canchero, El carretero, Enfundá la mandolina, Mano a mano, Padrino pelao, Rosas de otoño, Tengo miedo, Yira, yira y Viejo smoking. Sin embargo la idea comenzó a entusiasmarme. Cierto día se hizo una fiesta en el Stud de Masqui y volví a encontrarme con Razzano; allí le expliqué que las películas que iba a filmar formaban parte de un ensayo, y aunque no estaba seguro si iban a salir bien, "había que tirarse al río sin saber nadar e intentar llegar a la otra orilla". Se trataba de las primeras películas sonoras de la Argentina, con una técnica que ya se había puesto en práctica en los Estados Unidos. En tanto, a Gardel todavía no lo convencía la idea de Razzano. Al tiempo me citó Carlitos y me dijo: "Anoche me desperté y tuve un diálogo con mi almohada. Llegué a comprender que mi cuna artística es la Argentina y por lo tanto quiero jugarme con vos. Espero que Ceferino nos ayude en este proyecto". -¿En qué condiciones se desarrollaba la filmación? - Iniciamos los ensayos en un viejo galpón de la calle México. Era tan precario lo que hacíamos que una vez Orson Welles me presentó en una re-unión como "Crazy Morera". Cuando el traductor me explicó lo que quería decir, le contesté que más loco era él, que había hecho tirar a personas por la ventana, debido a la supuesta invasión de los marcianos. Después me ente-ré de que me presentó de esa manera porque se sabía que en la filmación tuve que colocar trapos húmedos en las paredes del galpón para absorber ruidos. En esa época todo se resolvía en forma rudimentaria. Me acuerdo que los negativos los sacábamos con ventilador, y como la cámara hacía tanto ruido teníamos que pedirle a una vecina del conventillo de al lado un almohadón para taparla. Debido a estas condiciones de trabajo se arruinaron cinco de los quince cortos que filmé con Gardel; uno de ellos tenía mucho valor afectivo para mí porque aparecía Irineo Leguisamo junto al cantante. -¿Qué dificultades aparecieron en el trabajo con Gardel? -Al comienzo no fue sencillo, más de una vez Razzano o Leguisamo lo tuvieron que traer de la "orejita", porque si no, no venía. Nunca me enojé con él, salvo una vez que faltó a la filmación sin avisarme. Fue necesario ir a bus-carlo a su casa, de la calle Jean Jaurés, donde vivía con su madre. Cuando entré allí lo vi en el baño haciéndose gárgaras. Me asusté porque pensé que estaba mal de la garganta y por eso no había asistido a la filmación. Le pregunté si estaba enfermo y me contestó que estaba bien, pero como al otro día corría su caballo, quería estar en buen estado para alentarlo. Cuando Gardel se empezó a ver en las películas se gustó tanto que poco a poco empezó a disciplinar su vida profesional. Sin embargo carecía de visión comercial y era un poco bohemio, por eso en estas cuestiones lo suplían Razzano y Leguisamo. Ningún producto, por bueno que sea, se impone si no hay detrás un muy buen vendedor. Otro inconveniente que surgió al comenzar a filmar con Carlitos, fue su negativa a cantar con orquesta. Sólo quería hacerlo acompañado de guitarras, porque, como a veces se equivocaba, sabía que las guitarras lo esperaban, en cambio la orquesta no. Así fue que se inició como "seudo-actor" en Viejo smoking, que por otra parte tenía la letra justa para los movimientos físicos de Gardel. -¿Qué resultó de la "asociación " Gardel-Razzano? -La gente no estaba muy de acuerdo con que dirigiese a Carlitos. Muchos decían que yo no sabía nada de cine. Pero juntos nos arriesgamos y demostramos que hicimos un buen producto. Las diez películas que quedaron son canciones con una introducción de cada autor. Enrique Santos Discépolo, por ejemplo, participó en Yira-yira. Me acuerdo de que en aquel momento yo no había quedado muy conforme con él porque había hecho algo muy corto y humorístico, que me pareció que no correspondía con el tenor dramático de la letra de ese tango. De todas maneras fue un testimonio emocionante. Celedonio Flores apareció en Mano a mano. Otros artistas, como César Fisqui e Inés Murray, acompañaron en los cortos a El Zorzal. Sin darnos cuenta, con Gardel fuimos los creadores de lo que ahora se denomina videoclip. -¿ Qué repercusión tenía Gardel en el público femenino? -La gente en general estaba muy sugestionada con el cine y cuando nos veían las mujeres, nos volvían locos. Siempre aparecían en las filmaciones las ad-miradoras de Carlitos que querían entablar conversación con él. Una tarde una mujer le preguntó por su edad, él le contestó la verdad. Sin embargo, ella consideró, que Gardel tenía menos para cuidarse el cutis..." Carlitos se dio media vuelta y no le dio bolilla. A los dos días volvió la mujer y le repitió lo del cutis. Entonces Carlitos, fastidiado, la miró fijo y le dijo: "Mire señora, para tener este cutis yo me doy fomento de nalgas". -¿Que relación tenía con la religión? -A partir de Gardel me di cuenta la importancia que tiene la religión en un hombre para sentirse fuerte ante cualquier contingencia en la vida. A veces veía a Carlitos cabecear de costado y sabía que se trataba de una invo-cación religiosa. Gardel fue compañero de estudios de Ceferino Namuncurá en el colegio Pío XII. Ambos estaban en un coro, y como al director le gustó cómo cantaban, los convirtió en un dúo para competir con otros. Así participaron de un concurso coral en el cual ganó Ceferino. ¡Solamente un santo podía ganarle a Gardel! -¿Cómo vivió la muerte del amigo? -Cuando me enteré de la tragedia no lo podía creer. Era imposible que el hombre que había pasado tanto tiempo conmigo se hubiese muerto por culpa de un estúpido accidente de avión. Vino Razzano a visitarme con tanta amargura que caminamos y deambulamos por los bares durante todo un día. Después filmé el cortejo fúnebre hasta la Chacarita. Nunca vi a tantas personas llegar en forma espontánea por el dolor que les causaba la muerte de su ídolo. Incluso apareció una carreta de bueyes de una agrupacion tradicionalista. Los admira-dores tiraban flores al cajón, y cuando no acertaban sobre el féretro las tomaban del suelo y las volvían a tirar. Nadie llamó a la gente a participar, sólo sabían que el 5 de febrero de 1936 llegaban los restos al puerto. Allí esperaba el pueblo y lo acompañó hasta el cementerio. -¿Qué sintió al revivir el pasado con Gardel? -Muchos al hablar de Carlos Gardel se entristecen, en cambio yo me pongo contento, porque a pesar de los años de su desaparición física, la gente lo sigue recordando. El Zorzal murió, pero como el Cid Campeador, las grandes batallas las ganó después de muerto. "¿Por qué será que las personas homenajean a los artistas cuando ya no existen? ¿Por qué no lo harán en vida? Enlaces:
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