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EL
NACIMIENTO
El 11 de diciembre de 2005, Carlos Gardel hubiera cumplido 115
años. Charles Romuald Gardes, tal su verdadero nombre, nació en
Toulouse, Francia, el 11 de diciembre de 1890, como consta en su
Partida de Nacimiento.
Su partida de nacimiento certifica
que: “El once de diciembre de mil ochocientos noventa, a las dos
horas, nació Charles Romuald Gardes, en el Hospital de La Grave,
hijo de padre desconocido y de Berthe Gardes, planchadora,
nacida en Toulouse y domiciliada en la calle del Cañón D’Arcole
Nº 4”, según la declaración de Jenny Bazin, partera de dicho
hospital, del niño de sexo masculino, certificado por el doctor
en medicina de dicho hospital, siendo testigos Jean Mandret de
sesenta años de edad y Dominga Dulón de veintitrés años de edad,
empleados de dicho hospital y domiciliados en él, y sin
parentesco entre ambos, quienes una vez que les fue leída la
presente la firmaron con la declarante y nosotros”.
LA
LLEGADA A SU
BUENOS AIRES QUERIDO
Berthe y su hijo Charles arribaron
al puerto de Buenos Aires, el sábado 11 de marzo de 1893, a
bordo del vapor Dom Pedro, proveniente del puerto de Burdeos,
según consta en la Dirección General de Migraciones, en los
registros 121: “Bertha Gardes, francesa, 27 años, planchadora,
católica” y 122: “Charles Gardes, francés, de dos años”. Vale
aclarar que la edad declarada por Berthe Gardes corresponde al
momento del embarque en Francia, pues como su fecha de
nacimiento era del 20 de febrero de 1865, al arribo ya había
cumplido los 28 años.
Alojados en un inquilinato sito en
la calle Uruguay 162, comienza a trabajar intensamente en un
taller de planchado perteneciente a Anaiz Beaux, también
francesa. En 1897, con seis años de edad, el pequeño Charles
comienza sus estudios primarios, merced al enorme sacrificio de
su madre que debe afrontar el pago de sus estudios y brindarle
una profesión para su futuro. Al respecto recordaría Gardel en
un reportaje en la Revista “El Suplemento” de abril de 1933: “Me
eduqué en un colegio de curas che, pero el teatro me tiraba, y
sin escuchar a mi viejita, que quería hacer de mí un abogado, un
médico, un ingeniero, cualquier cosa menos que un actor”.
EL CANTO
PUDO MÁS,
LA PASIÓN DE SU VIDA
Sigue diciendo Gardel en la revista “Suplemento” antes citada:
“Me vinculé a los teatros. Hice de todo, desde utilero hasta
comparsa, desde maquinista a que se yo qué. Hacía de “multitud”
en el Teatro de la Opera, donde actuaban los cantantes más
famosos del mundo. Y para los muchachos del teatro, imitaba a
todos, desde el tenor al bajo, desde la soprano a la contralto.
No es por decirlo, ni por venderte “un boleto”, pero para mí
público obtenía más éxito yo con mis imitaciones que los
cantores pagados a peso de oro”. Buscaba el joven Gardel de
alguna manera introducirse en el ambiente teatral y fue sin duda
que de tanto escuchar e imitar a los grandes tenores y barítonos
de esos años, lograría con el tiempo dar a su voz los matices
que lo convertirían en el máximo cantor.
Pero no sólo el canto lírico lo
atraía. Gustaba también escuchar a los grandes payadores como
Arturo de Nava, Pedro Garay, Gabino Ezeiza y José Betinoti,
quien al oírlo cantar le puso el mote de “Zorzal”. Si de los
cantores de óperas y zarzuelas aprendió la técnica, de los
payadores aprendió la expresión popular más allá de la calidad
de sus voces.
Declaraba Gardel en la revista
española “Indiana”, en enero de 1929: “Si hubiera de nacer diez
veces y en ella me preguntaran que es lo que yo quisiera ser o
hacer en la vida, sólo contestaría con una palabra: cantar. Yo
sentía el canto de otra manera, de forma más primitiva. Y empecé
a cantar porque sí, sin escenario, ante mis amigos, sólo por el
placer de cantar, de abrir cauce a aquel fondo de emoción que yo
sentía en mí. Y cantaba, cantaba para mis amigos y para mí,
vidalitas, zambas, estilos”. Mantuvo siempre esa costumbre de
cantar para él y sus amigos, más allá de su profesión, ya fuera
en reuniones de café, en los studs para festejar el triunfo del
caballo ganador, o bien gratuitamente a la salida de sus
actuaciones para que el público que no había podido ingresar a
escucharlo, gozara de su canto. Recordaba la actriz Ilde
Pirovano que durante la filmación de la película "Flor de
Durazno", en 1917: "En la sobremesa y en los ratos de descanso,
nos deleitaba Gardel, con sus canciones, entre ellas “Mi noche
triste” muy de moda en aquella época".
Y siempre cantó lo que sintió,
pues además de ser el creador del tango canción cuando en 1917
grabara precisamente “Mi noche triste”, supo interpretar los más
variados ritmos musicales como ser shimmys, foxtrots, pasodobles,
jotas, fados, bambucos, rumbas y aquellas canzonetas napolitanas
que aprendiera de joven en el barrio del Abasto, tal como
escribiría Terig Tucci en su libro "Gardel en Nueva York”: “En
verdad, Gardel contaba en su repertorio con hermosas canciones
de otros países, inclusive canciones italianas y francesas, una
de las cuales emocionó a todo el mundo cuando la cantó por las
ondas de la NBC, la canción napolitana “Marechiare”, de Paolo
Tosti".
GARDEL
ADOPTÓ LA NACIONALIDAD ARGENTINA
A medida que su fama fue creciendo,
Gardel decidió probar suerte en Europa. Para tal fin le era
necesario contar con un pasaporte para poder viajar, pero siendo
francés de origen debía cumplir con sus obligaciones militares.
Dicho inconveniente lo resolvió fácilmente, al presentarse en el
Consulado Uruguayo en Buenos Aires, declarándose nacido en
Tacuarembó, el 11 de diciembre de 1887. Una forma rápida de
obtener su ansiada nacionalidad argentina y su pasaporte para
sus viajes al viejo continente, pues no debió presentar ningún
documento suyo, ni de sus padres, para demostrar su supuesto
lugar de nacimiento.
Le bastó presentar dos testigos,
uno de ellos José Razzano, quien justamente queda
automáticamente desacreditado pues habiendo nacido el 25 de
febrero de 1887, sólo tenía poco más de nueve meses de edad, por
lo que es imposible que haya sido testigo del nacimiento.
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Ya sea por su propio discernimiento,
o por consejo de algún amigo –tal vez el mismo Razzano-
rápidamente el “Morocho” pudo cumplir con sus deseos:
nacionalizarse argentino y viajar libremente por Francia, sin
renunciar a su verdadero nombre y manteniendo el día y mes de su
fecha de nacimiento. Sólo cambió el año de 1890, por el de 1887,
eludiendo así cualquier búsqueda que sobre él hicieran para
cumplir con el servicio militar en Francia.
CONTROVERSIAS SOBRE EL ORIGEN DE GARDEL CUANDO EL VIVIA
Aproximadamente hacia 1927, los
uruguayos reclamaron el origen uruguayo de Gardel. El cantor que
obviamente debía ocultar su origen francés, no se pronunció
públicamente sobre su lugar de nacimiento. Al contrario, siempre
buscó confundir al periodismo, diciéndose nacido en Uruguay o en
Argentina, y agregándose o quitándose años de edad, para que no
se descubriera su verdadero lugar de nacimiento en Toulouse.
Por
ejemplo en la Revista “Puerto Rico Ilustrado”, el 6 de abril de
1935, le preguntan: - Señor Gardel, ¿Algunos datos biográficos?
- Con mucho gusto. Soy porteño como dicen en mi país. Nací en
Buenos Aires y (riéndose) no quiero recordar la fecha. “Nos
quedamos esperando algo que habría de interesar grandemente a
nuestros lectores. Pero muy sigilosamente y como el muchacho que
quiere hacer una maldad sen ser descubierto, su representante Le
Pera, nos dice al oído: -Aunque usted no lo crea, el muchacho
tiene treinta y seis. Entre los periodistas se habían cruzado ya
apuestas a que el hombre no llegaba a los veinticinco”.
Otro ejemplo sobre su origen lo
tenemos unos días antes, el 2 de abril de 1935 el Diario “El
Imparcial” del mismo país publica: “Carlos Gardel, nació en
Buenos Aires. En Argentina al pronunciarse el nombre de Gardel,
se simboliza el tango. Después Gardel fue al Uruguay, donde se
disputan su nacionalidad, es decir, lo consideran uruguayo”.
En la Revista “Crítica” en 1927,
escribe Cordon Rouge: “Quiero hablar un poquito de Carlitos
Gardel, el simpático y popular milonguero y estilista nacional,
a quien su brillante actuación de estos momentos en Montevideo,
se está prestando en la patria de Artigas y Lavalleja para que
le discutan la nacionalidad de argentino, declarándolo motivo de
la benemérita ciudad del Cerro y del guindado. Yo lo conozco
hace una punta de años al popular cantor de “El Moro” y creo
estar autorizado para desvirtuar esa antojadiza pretensión de
los uruguayos que nos lo quieren birlar.
He aquí una pregunta que se las
trae. ¿Carlitos Gardel puede ser francés? Así me lo ha
informado una persona que está bien interiorizada de muchas
cosas del cantor. Pero de cualquier manera si efectivamente
Carlitos resultara oriundo de Francia, su alma y su sentir son
netamente porteños, ya que aquí creció. Podrá ser, como
alguien afirma, francés de origen, pero tiene un corazón tan
porteño como aquel tradicional bajo de la Batería del Retiro”.
Leemos en la revista “Sintonía”
del 13 de mayo de 1933. “Existe una perenne discusión: Si
Carlitos Gardel es francés o si es argentino. En realidad,
Gardel es lo que él quiere ser, lo que él se siente. Si se
considera argentino, argentino es y no hay nada que discutir. El
nacimiento es un accidente. Nadie elige su patria para nacer,
pero sí la sentimental elección debe ser respetada. En este caso
Gardel es tan argentino como el general San Martín, porque así
se siente. Para que sea francés es preciso cambiarle la
idiosincrasia, la estampa y hasta la guitarra”.
Otro ejemplo lo constituyen
artículos como el publicado en la Revista “Sintonía”, apenas dos
meses más tarde, en julio de 1933. En estilo similar al de
“Crease o no por Ripley”, Raúl Naya buscaba sorprender a sus
lectores con sus dibujos, revelando algunos datos poco conocidos
o insospechados. La siguiente reproducción lista a diez
“artistas nacionales” no nacidos en nuestro país, entre los
cuales figura Carlos Gardel como nacido en Francia.
DESPUÉS
DE MEDELLIN
El 24 de junio de 1935, ha sido el
día más triste para los gardelianos. En la tragedia de Medellín
fallece Carlos Gardel. A partir de ese día los periódicos
anuncian el deceso del cantor y todas las dudas entre argentinos
y uruguayos que reivindicaban para si el origen del “Rey del
Tango”, motivan al presidente uruguayo Terra, que solicitara la
repatriación de Gardel a Uruguay, entendiendo que allí había
nacido.

No obstante, aparecerán quienes
sabían de su origen francés, como Juan Barena, quien manifestara
al Diario “Noticias Gráficas” que conocía a Gardel antes que se
iniciara como cantor, y que había arribado a Buenos Aires desde
Toulouse, y que mantenía gran amistad con su madre, Doña Berta.
Y será precisamente Doña Berta,
quien enviará el 29 de junio de 1935 un telegrama al amigo y
apoderado de su hijo, Armando Defino, manifestando: “Estoy
conforme que usted gestione en mi nombre que los restos de mi
hijo Carlos sean repatriados a Buenos Aires”.
LOS
JUICIOS SUCESORIOS
En Argentina y Uruguay se inician
los juicios sucesorios de Carlos Gardel, siendo nombrada como
única heredera su madre, Doña Berta. En los mismos se exhibe la
Partida de Nacimiento del cantor, ya mencionada y el Testamento
Ológrafo.
Hasta el deceso de Gardel, sólo se
conocían sus documentos donde constaba que había nacido en
Tacuarembó. Pero la aparición de su Partida de Nacimiento y del
Testamento escrito de su puño y letra puso punto final a todas
las dudas que pudieran existir sobre su verdadero y único lugar
de nacimiento. Fechado el 7 de noviembre de 1933, Gardel nos
deja por escrito, lo que no podía aclarar en vida: su origen
francés y su verdadera fecha de nacimiento.
CONCLUSIÓN
Carlos Gardel, el máximo cantor de
todos los tiempos, eligió por su propia voluntad ser argentino.
Su lugar físico de nacimiento –Toulouse- debidamente probado, es
anecdótico. Los gardelianos queremos a ese ser excepcional por
lo que significa para nosotros. Nos da exactamente lo mismo que
haya nacido en Francia, Uruguay o en cualquier otro lugar del
mundo. Nos importa que haya amado a nuestro país y que nos haya
elegido como su patria adoptiva.
Alberto Rasore
Diciembre de 2005 |