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Armando Defino
(1895-1962) |
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Armando Defino recuerda a Gardel y su madre Bertha TE VOY A
PONER UN PALACIO DE ORO -De Carlos, según yo lo conocí en nuestra intimidad sin reservas -dice Armando Defino- hay dos aspectos que lo definen: Uno, el amor grande, enorme, verdadera idolatría por su madre. Otro, su generosidad sin límites. Bastaría para mostrarlo como
hijo Me escribía cuando estaba lejos, que extremara mis cuidados para con "la viejita", como él la llamaba. Alguna vez voy a dar a publicidad esas cartas. Y las que Carlos escribía a su mamá. Todas y cada una de ellas son un canto al amor filial. Es que el hijo sabía hasta dónde era de grande la pasión que por él sentía la madre... Para doña Berta, fue un golpe abrumador, terrible, el de perder al hijo. No lo hubiese sido menos el de Carlos, el de haber perdido a su madre...¿-Se conformó ella alguna vez de esa desgracia?--Nunca. Yo he contado lo que eran los días de doña Berta, luego de la muerte de Carlos. Cada minuto, cada hora, cada día, era un culto a su recuerdo. Escuchaba todos los programas con discos de Carlos. Leía todo lo que sobre él se escribía, recortando hasta la última línea. Y asistía a todas las funciones de cine, mientras pudo por su salud, donde se exhibían sus películas. Era tanto su conocimiento de esas películas, que cuando desaparecía de la tela, cerraba los ojos. Y solo los abría cuando el hijo volvía a ella. Su corazón medía el segundo, esas salidas y entradas de Gardel en la pantalla...La madre fué, también, la razón porque en algún momento, pensó seriamente en el futuro.
Precisamente cuando murió, esa tarde fatal de Medellín, en Radiolandia estábamos firmando su nuevo contrato con una firma anunciadora. Se le iban a pagar 50.000 pesos por las diez primeras audiciones... -Usted tuvo la noticia de la muerte de Carlitos, precisamente, en nuestra casa...-Es cierto. Recuerdo como ahora, aquella tarde. Yo había hablado con Julio Korn por teléfono, diciéndole que iba a firmar ese contrato. Korn me anunció que tomaríamos tras ello, una copa de champagna. Cuando llegué a Radiolandia, algo raro noté en todos. Julio Korn me llevó aparte, y me dijo lo de Carlos, que acababan de saber por radio. Fué lo suyo una mentira piadosa: que Gardel había sufrido un accidente...y que estaba apenas herido. Después supe el resto. --En las finanzas de Gardel, los discos debieron ser un rubro importante...-Tanto, que en veinte años , yo calculo que ganó 2.000.000 de pesos. Más o menos 100.000 pesos por año...Agreguen a ello lo que le brindaban las jiras y las presentaciones teatrales y verán que no exagero al decir que varios millones pasaron por sus manos abiertas. -Tan abiertas- apuntamos- que muere más bien pobre... -En esta parte, debo decir una referencia personal. Por eso quiero explicar mi vínculo con Carlos. Nos teníamos mutuamente, un afecto entrañable. Si fuí su apoderado, fué por su pedido, al que no pude eludir. Y porque Carlos me lo hizo, allá por 1929, cuando estaba en una crisis financiera tremenda. Quién como él había ganado millones, no tenía por entonces sino deudas. Muchas deudas. Manirrota, nada le bastaba. Entonces comienza una etapa de reajuste. Con decirles esto: que hasta sus gastos personales, vivienda, trajes, carreras de caballos, etc., se hacían por administración... Era la única forma de frenar su generosidad increíble. Tenía diez o veinte mil pesos esta tarde. Mañana, necesitaba dinero. Es que iba a quien podía ayudar, sin esperar a que se lo pidiera. Y además, tenía su pasión por las carreras que, si le dieron pérdida, le dieron también amigos dilectos como Francisco Maschio e Irineo Leguisamo, y la satisfacción de ver ganar a algún caballo suyo...Eso, para él, era premio con creces por todo lo demás...--¿Porqué dice usted que entonces comienza una etapa de restauración de esas finanzas de Gardel?--Porque el reajuste es total. Y permite que la muerte, inesperada, le permita dejar a su madre, lo que la ponía a cubierto de toda zozobra...Que no la hubiera tenido, por otra parte, ya que Gardel tenía amigos... Fijense, volviendo a sus finanzas, en este detalle. En 1929, no tenía sino deudas. En 1935, cuando muere, deja por testamento a doña Berta, una casa en la calle Jean Jaurés, 80.000 pesos en títulos de renta. Y la propiedad de algunos caballos de carrera. Capital saneado todo el que les digo, que se logró, bien es cierto, con su colaboración. Es que- ya les dije- había comenzado a pensar seriamente en " sentar cabeza", como él decía. De haber vivido, hubiésemos fundado en Buenos Aires una gran empresa productora de películas...En eso estábamos, cuando ocurrió lo irreparable...De él nunca se giran bastante las virtudes. Los mil y un gestos que lo pintan como era. Sus anécdotas, conocidas o no, dicen de un hombre bueno, cordial y amigo. De un artista sin vanidad, sin egoísmo. "Lástima que de él se digan tantas cosas, por quienes ni siquiera lo conocieron. Y que solo buscan con su nombre lanzado en franco tren de sensacionalismo, comerciar con su memoria...". Carlos Gardel no merecía esto. Su nombre, debería evocarse con mayor respeto, por lo que significó como expresión de arte del pueblo de esta tierra que quiso como suya... Radiolandia / Junio de 1945 La
primera foto
de arriaba fué enviada por Davíd Fernandez
Martín, el 21 de abríl de 2003
Armando Defino nació en Buenos Aires el 17 de agosto de 1895, hijo de Vicente De Fino (fue Armando quien luego modificó su apellido, lo puso "todo junto") y Josefa Ferrari... Su esposa era Adela.
Defino era un hombre culto, muy educado,
estaba por encima del "ambiente artístico" de aquella
época. Pero en su interior bullía la pasión por el teatro, la música,
el tango...
Aporte
de: Juan C. Orofino Vease otros articulos relacionados:
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