© ParqueChasWeb, Junio 2005

A 70 años de la trágica muerte del Zorzal Criollo



El Museo oculto de Carlos Gardel en Agronomía.

En el apacible Barrio Rawson -vecino a la Facultad de Agronomía- Don Ángel Olivieri posee una de las colecciones más importantes sobre el "Morocho del Abasto" reunida a lo largo de 72 años. ParqueChasWeb visitó la casa-museo para entrevistar al dueño de este "tesoro escondido".



Por Fernando Belvedere


Entrar a la casa de don Ángel, es como entrar a un santuario. Centenares de imágenes y objetos del Zorzal Criollo decoran desordenadamente los cuatro puntos cardinales a lo largo de tres habitaciones. Todas estas joyas fueron reunidas con paciente búsqueda durante 72 años.

Ángel Olivieri nació en 1918 e hizo su llegada al barrio cuando tenía cinco años. "Vivíamos en Boedo y Cochabamba y luego mi padre compró este terreno pegado a la Facultad de Agronomía, donde construyó esta casa. En este paraíso lleno de flores y pájaros transcurrió toda mi infancia".

El Barrio Rawson es un pequeño triángulo delimitado por las calles Zamudio, Tinogasta y Avenida San Martín, pero en el han vivido grandes exponentes de nuestra cultura. Allí se puede sentir la presencia de los duendes de Julio Cortázar, César Tiempo, Pedro Lauga, Héctor Marcó y Mario Gomila. Por aquí ha pasado también Horacio Salgán, y aún vive el bandoneinista Gabriel Clausi.


Los padres de Olivieri eran italianos,
"aquí viví con mis padres, mi abuela y mi tío que fue un reconocido músico y compositor llamado César de Pardo".

A los 9 años de edad, don Ángel conoció la voz de Gardel por un hecho fortuito. Durante las vacaciones de verano su madre le daba 20 centavos para ir al cine a cambio de no estar mucho tiempo en la calle.
"Me veía tres películas de Cowboys en el cine "Oeste" que estaba ubicado en la Avenida San Martín. Durante el intervalo entre películas, pasaban música popular y fue así que un día pusieron la canción "Duelo Criollo" cantada por Gardel. Desde aquel momento quedé impactado por su voz y dije para mí que cuando tuviese mi primer trabajo, iba comprar todos su discos".

Y fue así que a los 15 años con el sueldo de su primer trabajo, Ángel Olivieri compró el primer disco (de pasta) de Carlos Gardel al precio de dos pesos con cincuenta centavos de la vieja moneda. Los discos los compraba en la Antigua Casa Nuñez. A partir de aquel momento su carrera de coleccionista no se detuvo, por lo que al día de hoy tiene reunidos cerca de 2000 discos.

Cierto día, buscando un disco inédito de Gardel llamado "El patotero sentimental", Ángel Olivieri conoció a Pedro Petrucci quien eran un famoso coleccionista de la obra del Morocho del Abasto allá por el año 1930.

"Petrucci me enseñó algunos secretos del arte de coleccionar. Me dijo que había discos que se sacaban de circulación a propósito, ya que se reservaban para aquellos buscadores que pagaban un precio alto con tal de obtener su objeto más preciado.
Tenía discos de Gardel inéditos que yo nunca había visto hasta ese momento: La Maleva, El Ramito, La Cartita, Que has hecho de mí, cariño y Zorro Gris entre otros".

Ángel Olivieri se reconoce afortunado, ya que muchas de las "joyas" que logró acumular se debieron a su amistad con José Razzano (y mas tarde con su familia) quien junto a Carlos Gardel formó un dúo exitoso desde 1913 hasta 1925.

"Conocí a Razzano gracias a la amistad que tenían con mi tío César de Pardo (ver biografía a la derecha ). Me acuerdo que cuando yo era niño, Razzano venía a cenar muy seguido aquí, a esta casa, hasta que mi tío se casó.
Pero muchos años después -yo tendría veinte años- fui a la casa de Pepe Razzano para saludarlo. Por suerte él se acordó de mí y me regaló las tres primeras fotos que yo tuve de Gardel".


El pequeño Carlos. Este retrato lo tenia la madre
de Gardel (Doña Berta) en la cabecera de su cama.



Ángel Olivieri también conoció a Ernesto Laurent (uno de los mejores amigos de Gardel) y a su esposa.
"Después que falleció Laurent, su mujer me honró con un regalo increíble. Como sabía que yo coleccionaba objetos de Gardel me obsequio un reloj Longines de oro que la "Geniol" le regaló al Zorzal en un homenaje. Antes de dármelo me pidió que jamás utilice aquel regalo para un fin comercial.
El reloj lo tenía Laurent, porque después que murió Carlos Gardel, Doña Berta Gardés regaló algunas pertenencias de su hijo a sus mejores amigos".


La Muerte del Zorzal

Don Ángel recuerda la muerte de Gardel con un profundo dolor:
"Me acuerdo que estaba en una librería de la Avenida San Martín, y pasó por la calle un muchacho desesperado diciendo que se había matado "el morocho". Nadie lo podía creer. Yo sé que Gardel detestaba los aviones, aquella muerte trágica acrecentó su fama. Los funerales fueron imponentes. Si no se separaba de Razzano, no se mataba".

La separación de Razzano de Gardel

"La esposa de Laurent me contó la historia de la separación del exitoso dúo.
A Gardel le habían llenado la cabeza contra Razzano, y al Zorzal le faltó experiencia y creyó lo que le dijeron y decidió separarse. Según decía tenía otros proyectos y quería un cambio de rumbo en su carrera artística. Pero reconocía con agradecimiento lo que Razzano había hecho por él.

Sus amigos del grupo que paraban en el Café de los Angelitos, se sintieron molestos con aquella decisión y le hicieron saber que si se separaba de Razzano también se separaría de ellos porque se consideraban una familia. Gardel quedó sin palabras y no supo que contestar.

En el año 1934, el morocho se dio cuenta que extrañaba mucho a sus amigos a los que conocía desde 1910, estaba dolido.
Entonces le escribe una carta a Laurent, diciéndole que daría cualquier cosa por volver a estar todos juntos. Pero lamentablemente ese encuentro nunca se concretó, porque al año siguiente Gardel se mató".

La nacionalidad de Gardel

Angel Olivieri cuenta que la vida de Gardel fue simple, y que algunos periodistas se ocuparon de deformarla. Afirma de que no hay duda de que Carlos Gardel nació en Francia: -
"Razzano me contó una historia que certificaba la nacionalidad del Zorzal Criollo.

En 1923, el dúo había realizado una exitosa gira por España. Al finalizar la gira Gardel invita a Francia a su compañero, más precisamente a Toulouse en donde estaba su familia. Le presentó a su madre y tíos, dando por tierra aquella versión que dice que el Morocho del abasto era uruguayo.
El se llamaba Charles Gardés, casualmente tengo una foto dedicada de puño y letra a un amigo uruguayo firmada con aquel apellido. En el año 1913 decide cambiárselo por el de Gardel que sonaba mejor".


La colección de Angel Olivieri

Angel Olivieri, que se dedicó a la tornería y que ahora es jubilado, confesó que el coleccionismo ocupó un lugar importante en su vida, al punto de privarse de muchas cosas con tal de pagar un muy buen precio por un disco.

Tiene en su casa alrededor de 1000 fotos, 2000 discos (obra discográfica completa de Gardel más discos de prueba y otras grabaciones no comercializadas), infinidad de películas, cartas de amor escritas de puño y letra a Isabel del Valle, la galera de Tango Bar, corbatas, telegramas intercambiados con Razzano, Cheques firmados por Gardel, el reloj Longines de oro obsequiado por la Geniol, la guitarra con la que Gardel aprendió a tocar, una libreta de tapa negra donde el cantor reunió recortes de diario bajo el título "Crónica de mi gira artística", además objetos de Charlo, de Hugo del Carril, de Agustín Magaldi, Azucena Maizani, etc.

"Todo este tesoro no puede estar en manos de un coleccionista, debe estar en un museo para que lo pueda disfrutar la gente. Estoy dispuesto a donar todo mañana mismo, dice Olivieri.

Sigo esperando que algún gobierno se digne alguna vez a hacer un museo oficial para albergar todas estas reliquias. Siempre me dijeron que no había presupuesto.
Cómo puede ser que en el país del tango, no exista un espacio para homenajear a todos aquellos artistas que hicieron grande la cultura popular. Además la muestra puede ser también de un gran interés turístico".

Una vez Razzano me dijo: "Nunca trates de sacar un beneficio personal de toda tu colección, esos objetos son sagrados porque son recuerdos". Eso hablaba de los valores éticos de aquellos hombres".

Junio 2005


Angel Olivieri y su colección


La Colección

Cerca de 1000 fotos
, 2000 discos (obra discográfica completa de Gardel más discos de prueba y otras grabaciones no comercializadas), infinidad de películas, cartas de amor escritas de puño y letra a Isabel del Valle, la galera de Tango Bar, corbatas, telegramas intercambiados con Razzano, Cheques firmados por Gardel, el reloj Longines de oro obsequiado por la Geniol, la guitarra con la que Gardel aprendió a tocar, una libreta de tapa negra donde el cantor reunió recortes de diario bajo el título "Crónica de mi gira artística" del año 1913.
Posee además la unica copia de marcha "Adelante" de Gardel que alguien copió de él en secreto.



El tío de Angel Olivieri

César de Pardo
(1900-1981)
Pianista y compositor, entre otras de sus obras, de "Fierro chifle" tango que obtuviera el sexto premio en el concurso que realizara en el año 1928 . Lo compuso a pedido del autor de la letra, Alfonso Tagle Lara y lo grabaron los artistas de la casa patrocinante; entre ellos Carlos Gardel.

Editó los discos "Nacional", "Sueño de arrabal", primer premio en 1929, "Vos ya no me querés" que escribiera en colaboración con el negro Celedonio Flores.

En 1931 reemplazó a Juan Carlos Cobián como pianista del otrora famoso "Cuarteto Vocal Buenos Aires" . No tuvo otras relevantes actuaciones, sino algunas breves por radio y varieté como solista o integrando orquestas. Compositor se hizo en 1926 con el fox-trot "Muy Bien".


Ver fotos
Libreta de Anotaciones de gira de 1913 (clic)
Carta a Isabel del Valle (clic)

Domingo 29 de julio de 2001 - © Copyright 1996-2001 Clarin.com

ANGEL OLIVIERI, COLECCIONISTA

El tesoro escondido de Carlos Gardel

En su casa del barrio de Agronomía, Olivieri conserva piezas y documentos de un valor excepcional, reunidos a lo largo de sesenta y cinco años de búsquedas. Y quiere donar la colección completa. 

IRENE AMUCHASTEGUI


ANGEL DE LA GUARDA. Olivieri, entre los objetos de su casa-museo. 
(Foto: Gustavo Correa)

Angel Olivieri duerme en un museo. Concretamente, tiene la cama y la mesita de luz —prácticamente, todo su mobiliario de uso personal— en el hueco ganado a una colección de fotografías enmarcadas que después de tapizar por completo las paredes comenzó a formar hileras y pirámides de cuadros en equilibrio inestable sobre sillas, mesas, piso. El museo-hogar de Olivieri ocupa las dos habitaciones de las que dispone en la casa del barrio de Agronomía donde nació hace ochenta años, cuando Carlos Gardel todavía era parte del celebrado dúo criollo que completaba José Razzano.

Olivieri podría hacer pensar en esos spots televisivos para la prevención de adicciones: "Comencé a los quince años, sin darme cuenta. Primero fueron dos fotografías de Gardel que me regaló don Pepe Razzano, que era amigo de mi tío, el compositor César de Pardo. Después compré mi primer disco, con el primer sueldo que cobré como aprendiz de mecánico: traía La gayola con Alma de loca. Cuando quise acordarme no podía parar".

Pilas de fotografías, discos, rollos de película, cartas y documentos son parte del tesoro que ha logrado reunir en estos 65 años, y que todavía acrecienta ("siempre puede aparecer alguna cosita más"). No es un álbum de figuritas de la descomunal trayectoria gardeliana, si no su materialización misma. Al afán de Olivieri (como de Hamlet Pelusso o Bruno Cespi, por mencionar algunos de los coleccionistas más notables) se debe la preservación —más allá de la obra discográfica completa de Gardel— de sus discos de prueba y otras grabaciones no comercializadas, y la óptima conservación de sus películas y objetos personales (la correspondencia entre Gardel e Isabel del Valle; los telegramas a Razzano como el que recomienda: "Espero habrás comprado billetes navidad ambas orillas. Ruégote mandarme telégrafo números objeto palpitármela...").

Olivieri encarna la definición del investigador Carlos Kuri: "Frente a las habituales menciones del fetichismo del coleccionista (queriendo decir con eso el regocijo hermético y pavote de la posesión) se alza el hilo de sangre que recorre las postas de una música".

Fue tornero y está jubilado. Camina con cierta dificultad a raíz de una operación de cadera. Asegura: "Estoy terriblemente ocupado", y se resiste a hablar demasiado sobre sí mismo. Apenas admite que el coleccionismo signó buena parte de su vida: "Cuántas veces me privé de cosas por comprar un disco o me quedé sin salir un sábado y un domingo... Y me quedé sin conocer Cuba, que siempre fue mi sueño, no por Fidel sino porque mi tío me contaba que es un pueblo encantador".

En las antípodas del arquetipo del coleccionista, Olivieri ha tomado la decisión de donar toda su colección, que no se limita a Gardel sino que incluye piezas de Agustín Magaldi, Charlo, Azucena Maizani, Ignacio Corsini, entre otros. "Lo donaría al museo que están proyectando en la que fue la casa de Carlos Gardel, en el Abasto, si es que compran la propiedad de al lado y lo amplían, porque si no se disgregaría la colección. Si no es ahí, pienso donarlo a la ciudad para un museo del tango, siempre y cuando los funcionarios se decidan".

Olivieri tiene las piezas de la rastra empleada por Gardel en la película El día que me quieras, que fueron rescatadas del desastre de Medellín con marcas del fuego. La galera de Tango Bar. La libreta de tapas negras donde el cantor reunió recortes de diario bajo el título Crónica de mi gira artística. La guitarra que le perteneció. Y el reloj de cadena que le regaló Geniol: un Longines de doble tapa de oro 24 kilates grabado que es uno de los mayores tesoros. "Con sólo vender el reloj, salgo de perdedor. Pero sería una canallada", dice, completamente ajeno al hecho de que un pedazo de revoque acaba de precipitarse desde lo alto de la pared.

http://old.clarin.com.ar/diario/1998/09/21/e-04602d.htm

Lunes 21 de setiembre de 1998

JUBILADOS: ANGEL OLIVIERI Y SU COLECCION DE PIEZAS INEDITAS  
El tesoro de Carlos Gardel

ENRIQUE O. SDRECH

Lunes 21 de setiembre de 1998

Nació el 4 de abril de 1920 y cuando sólo tenía seis años de edad su tío, eximio pianista del inolvidable Cuarteto Vocal Buenos Aires, lo sentaba al lado del piano durante las actuaciones. Don Angel Evaristo Olivieri asegura que a esa edad se despertó su admiración por Carlos Gardel y por la música, lo cual le permitió convertirse en un respetado biógrafo del Zorzal Criollo y en poseedor de la mayor cantidad de efectos personales de Gardel, desde contratos firmados en París en 1932, junto con Alfredo Le Pera y Horacio Pettorozzi, su famoso reloj de bolsillo, su galera, su gacho gris de ala requintada, su "lengue" blanco, cartas enviadas a su eterna novia, Isabelita Del Valle, y la cantidad más impresionante de fotografías inéditas, no sólo de Gardel sino de "monstruos" de los quilates de Charlo, Magaldi, Corsini, Azucena Maizani.

-Sabemos que tiene en su poder la colección más completa de discos de Gardel, la mayoría con temas inéditos que los mismos gardelianos desconocen. ¿Cómo logró conseguirlos? -Esta es una historia que nace en un cine hoy desaparecido, el Oeste, que estaba en la avenida San Martín. Era el año 1928. Daban tres películas por 20 centavos. En los intervalos pasaron el tango Duelo Criollo, contado por Gardel. Me quedé duro en la butaca. Comprendí que ésa era una voz única, que se estaba ante un fenómeno. Un taller mecánico fue mi primer trabajo. Era un pibe. Con el primer sueldo mi madre me permitió comprar los primeros discos de Gardel: La Gayola, Patotero Sentimental, Lejana Tierra Mía, temas gauchescos, tangos festivos. En la antigua Casa Núñez hice los mejores acopios, con la ayuda de Petracci, un coleccionista excepcional. Integrantes de la barra del viejo Café de los Angelitos hicieron el resto.

-¿Cómo conoció a José Razzano? -Era amigo de mi padre y venía una vez por semana a cenar a casa. Un hombre extraordinario. Me contó cosas que jamás olvidaré, como, por ejemplo, aquella gira que Gardel, Enrique de Rosas y Matilde Reguera hicieron por España en 1923, y que terminó en Toulouse, Francia, donde Carlitos les presentó a su madre, dando por tierra con la versión de que Gardel era uruguayo, algo que Isabelita desmintió.

Cultura en silencio

-¿Se considera usted el más grande coleccionista de Gardel en estos momentos? -Sí. En un tiempo estaban Héctor Ernié y Osvaldo Sosa Cordero. Yo continué esa obra. Y no quiero que me pase lo de Juan Alfuso, el más completo coleccionista gardeliano: al mes de morir, todas esas joyas discográficas aparecieron en Japón. He ofrecido donar todo esto para hacer el Museo del Tango. Lo hice ante la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad y de la Nación. Todavía espero una respuesta.


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  • Collecting Gardel
    Here is a list of best known Gardel collectors who have in great part contributed in keeping Gardel's memory alive and his music in circulation. At the end of the page is the sample of my Gardel collection.

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Last update: September 03, 2005

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